Cinco restaurantes en Madrid con (muy) buen ambiente
Hasta hace unos años a los restaurantes se iba fundamentalmente a comer. Importaba la calidad del producto, claro, pero no tanto el ambiente, la decoración o los detalles.
Hasta hace unos años a los restaurantes se iba fundamentalmente a comer. Importaba la calidad del producto, claro, pero no tanto el ambiente, la decoración o los detalles.
Sí, lo reconocemos: somos omnívoros. Y lo somos mucho: nos encanta comer y nos gusta de todo. Y en ese todo se incluyen todos tipo de carnes, producto tan pasional para unos como denostado está por otros.
Queda aún mucho frío por delante. Pero eso en Madrid importa poco: presumimos de un catálogo de restaurantes donde, gracias a sus calientes propuestas culinarias y a sus bien climatizados comedores, es fácil olvidarse de los rigores climáticos.
De la necesidad de reunión y celebración nació La Burbujería, un rincón en pleno corazón de Madrid, en la emblemática calle Barco, pensado para saborear momentos compartidos y brindar con una copa de un buen espumoso
En la calle Marqués de Villamagna, junto al lujoso hotel Rosewood Villa Magna, ha abierto sus puertas al inicio del verano Makoto Madrid, la primera incursión en Europa del aclamado chef japonés Makoto Okuwa.
Tal es el caso de El Puertito de Madrid, ubicado en el corazón del barrio de Chamberí (Paseo del General Martínez Campos, 42). Este establecimiento apuesta por una filosofía clara y directa: ofrecer la mejor oferta de ostras en la capital con un enfoque informal, accesible y, sobre todo, apasionado.
Imaginaos un alojamiento que redefine la experiencia de hospedaje al combinar la privacidad y exclusividad de una residencia privada con la amplia gama de servicios de un resort de lujo. Este concepto único se materializa en un conjunto de villas, áticos y apartamentos con identidad propia, rodeados de arte y...
Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián… mejor será decir la iglesia… dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel.
En el pequeño pueblo Corçà se esconde un santuario culinario diseñado por la pareja formada por el chef Albert Sastregener y la sumiller Cristina Torrent que es merecedor de dos estrellas Michelin.