Faro Santander abrirá sus puertas tras una profunda intervención arquitectónica que ha transformado el histórico Edificio Pereda, sede principal durante décadas del Banco Santander, en un espacio consagrado al arte, la cultura y la creación contemporánea. La apertura no solo supone la recuperación para la ciudadanía de uno de los inmuebles más emblemáticos del frente marítimo de la ciudad, sino además el nacimiento de un nuevo foco cultural llamado a impulsar la proyección nacional e internacional de la capital cántabra.
Un edificio con más de dos siglos de historia

El Edificio Pereda no es un contenedor cualquiera. Sus partes más antiguas datan de 1795 y, a lo largo del tiempo, fue creciendo de manera irregular hasta configurar el conjunto que hoy conocemos, clasificado como Bien de Interés Cultural. Ubicado en pleno frente marítimo, su funcionamiento y distribución internos respondían a las necesidades de una sede bancaria, con espacios compartimentados y un acceso limitado al público.
La transformación impulsada por la Fundación Banco Santander y ejecutada por David Chipperfield Architects ha cambiado por completo esa lógica. El Premio Pritzker de Arquitectura 2023 planteó una intervención respetuosa con la historia del edificio, pero orientada a convertirlo en un dinámico espacio cívico abierto a todos.
«Nuestro enfoque ha buscado reinterpretar los espacios y las conexiones necesarias para el uso público, reconociendo al mismo tiempo que el significado último del proyecto reside en el compromiso institucional con la apertura, la cultura y la participación», explica Chipperfield.
El arco como eje vertebrador




Faro Santander © Juan Baraja
Uno de los gestos arquitectónicos más significativos de la intervención es la reinterpretación del emblemático arco del edificio, que deja de ser un elemento puramente ornamental para convertirse en el auténtico eje vertebrador gracias al cerramiento parcial de su parte superior. Desde ese gran vacío central será visible la circulación interior, dejando ver así su vocación de espacio público.
La intervención también ha incorporado nuevos elementos, como la espectacular escalera en espiral de hormigón que articula el recorrido vertical entre las distintas galerías expositivas, mientras dialoga con la arquitectura histórica del edificio. Las nuevas ampliaciones, resueltas mediante ligeras estructuras metálicas, buscan precisamente establecer un contraste contemporáneo que permita distinguir con claridad las distintas etapas constructivas del edificio.
Tres mil metros cuadrados de espacios expositivos
Faro Santander dispone de más de 10.000 m², distribuidos en diez niveles, de los cuales cerca de 3.000 m² están dedicados a salas expositivas repartidas en cinco plantas. Así, habrá una planta permanente para la Colección Banco Santander; otra destinada a exposiciones temporales; un espacio específico para proyectos de artistas cántabros; y áreas de experimentación dirigidas al público familiar.
Las dos últimas albergarán una cafetería y un restaurante con terraza-mirador con unas espectaculares vistas de 360º sobre la ciudad y la bahía, mientras que en los tres sótanos se ubicarán el auditorio y las infraestructuras técnicas.
La sostenibilidad ha sido otro eje central del proyecto. Faro Santander ha obtenido la certificación BREEAM Excepcional con una puntuación de 92,96, la más alta hasta la fecha lograda por una institución cultural en todo el mundo.
Tres grandes propuestas para la apertura


La apertura de Faro Santander llegará acompañada de una excepcional programación inaugural articulada en torno a tres grandes propuestas.
Una vinculada a la propia historia de la entidad: Obras Maestras de la Colección Banco Santander. Comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco, esta muestra, que ocupará permanentemente la cuarta planta del edificio, recorre en cuatro bloques temáticos casi cinco siglos de historia del arte, desde una tabla de Lucas Cranach el Viejo y La predicación de san Juan Bautista (1537-1544) hasta Soñé que revelabas, de Juan Uslé (2018), pasando por obras de Tiziano, Canaletto, El Greco, Velázquez, Zurbarán, Goya, Sorolla, Miró, Tàpies o Soledad Sevilla, entre otros.
La segunda gran muestra, México Moderno en la Colección Gelman Santander, comisariada por la directora del Museo de Arte Moderno de México, Marisol Argüelles, reunirá cerca de un centenar de piezas procedentes de los fondos que Jacques y Natasha Gelman han adquirido a lo largo de cinco décadas. Frida Kahlo ocupa un lugar destacado con varios de sus autorretratos más conocidos, junto a obras de Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso o Francisco Toledo, además de un excepcional fondo fotográfico. Podrá visitarse hasta el 10 de enero de 2027.
Hasta la misma fecha se podrá explorar el universo de El surrealismo sintomático: Leonora Carrington de la mano de diversos colaboradores locales, nacionales e internacionales. Una experiencia que profundiza en la relación de la artista con Santander, ciudad en la que estuvo internada, con acciones como un paseo sonoro por el Parque de la Vaca, antiguo emplazamiento del sanatorio donde estuvo ingresada, o una pieza teatral inspirada en esta traumática experiencia.
Una estimulante propuesta que completa este tríptico inaugural con el que el nuevo espacio aspira a convertirse en un referente cultural internacional, donde patrimonio, arte, tecnología y participación ciudadana convivan de forma permanente.

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