Hace buen tiempo y, más que nunca, apetece salir, quedar con amigos, disfrutar de la ciudad, de su inabarcable oferta de bares y restaurantes con opciones gastronómicas tan diversas como originales y divertidas.

En nuevos locales o en negocios que forman parte de la mitología canalla de la ciudad, te sugerimos estas cinco ideas para disfrutar de Madrid en su época de máximo esplendor. También en cuestiones culinarias.

Picona

Hay que tener mucho atrevimiento para traer al corazón del Barrio de Salamanca una apuesta de corte clásico y cocina tradicional española como esta, teniendo en cuenta la competencia que hay en la zona. Y más aún cuando a quienes están detrás del proyecto (el peruano Mario Céspedes y la asturiana Conchi Álvarez) ya se les conoce en la capital por su restaurante vecino Ronda 14, un templo de la cocina nikkei.

Pero está claro que a valentía no hay quien les gane. Y también que el resultado es tan convincente como suntuoso, en platos generosos en cantidad (ideales para compartir) y en intensidad de sabor, que se pueden degustar en barra (más informal) o en mesas. Estas, ideales para largas sobremesas.

Entre las recomendaciones de la carta están la tortilla con callos, el puerro confitado con almendras, la ensaladilla rusa con bonito y piparras y, por supuesto, los cachopos, con su generoso baño de crema de queso asturiano.

Precio medio a la carta: 25 euros + bebidas
Dirección: General Oráa, 29
Web: tascapicona.es

Ponzano

Más de 40 años lleva esta taberna y restaurante dando alegrías y siendo un punto de encuentro fundamental para el vecindario de esta zona de Chamberí. Y en los últimos tiempos, atraídos por el hecho de que el barrio está de moda entre amantes del aperitivo y el afterwork, también para un numeroso grupo de “foráneos”.

Lo de la barra de este negocio es religión, pero donde realmente echan el resto es en sus comedores, contiguos aunque con acceso independiente. Allí se sirve auténtica cocina tradicional madrileña y española, a partir de un producto de diez y con un servicio cercano, familiar y muy atento.

Los amantes del cocido madrileño tienen en este negocio una de sus grandes referencias. Pero quien prefiera algo más acorde con la temporada tiene la opción de pescados como el atún (en torno al que todos los años organizan unas jornadas de degustación), de los huevos rotos con patatas e ingredientes diversos, de los cortes de carnes de calidad (como rubia gallega o casina) o de las chuletillas de cordero lechal.

Precio medio a la carta: 50 euros
Dirección: Ponzano, 12
Web: restauranteponzano.com

Li-Onna

El espectacular local donde se sitúa este restaurante es ideal “para ver y dejarse ver”. Diseño en paredes y mobiliario, y amplios espacios por los que se mueve una clientela internacional y algún que otro representante del famoseo nacional.

Con ser relevante el capítulo de la imagen, conviene no perder de vista que aquí se viene a comer bien y a dejarse sorprender por los platos de una carta que se alimenta de sabores y preparaciones japonesas, pero muy abierta a las cocinas de América y Europa.

Entre los platos indicados para compartir está el tataki de res, con alioli de trufa, ponzu y cilantro, con una ligazón de sabores y texturas que impacta y sorprende. Mucho.

También están las gyozas de pork belly y camarón, las de wagyu y los intensos (y fundamentales) langostinos crujientes. Por supuesto, sí o sí, hay que pedir algunos de sus sashimis, nigiris y rolls, a base de productos de primerísima calidad armonizados en creativas presentaciones.

Precio medio a la carta: 75 euros
Dirección: Calle de Recoletos, 1
Web: lionna.es

F de Focaccia

Poco a poco se van instaurando en la carta de muchos restaurantes madrileños preparaciones de la cocina italiana que van más allá de la pasta y de la pizza. Una de ellas es la focaccia, un tipo de pan que se puede comer “a secas”, con aceite de oliva, sal, especias varias y unos tomatitos cherry (por ejemplo), o como bocadillo para los ingredientes más variados y sabrosos.

Ese es el concepto con el que ha nacido este recién llegado a la capital: desvelar la versatilidad de un producto tan italiano. Tanta que, más allá del pesto y la mortadela (reyes del relleno de focaccia en nuestro país hermano), combina a la perfección con algunos de nuestros ingredientes más locales.

De las ocho propuestas de la carta, todas a partir de productos elaborados o tratados en su propio obrador central, destaca la de jamón asado 24 horas con madera de cerezo, acompañado de crema de ajo negro y tomate confitado. Pero no resulta menos apetecible la focaccia de roast beef, con romescu, bechamel flambeada y aceite de chiles.

Precio medio a la carta: 15 euros
Dirección: General Perón, 24
Web: fdefocaccia.com

Superfuüd Chamartín

Parece que la estación de Chamartín, tras un sombrío periodo, va tomando forma. Y en esta nueva imagen recupera su azotea como espacio de ocio y restauración para el vecindario de la zona norte de La Castellana y quienes estén de paso por el lugar.

Aquí ha abierto sus puertas una nueva delegación de Superfuüd, concepto de restauración basado en el producto ecológico y de proximidad como base de una cocina saludable, pero con sabor y creatividad.

El local, aprovechando las formas ondulantes de la cubierta de la estación original, es por sí solo un espectáculo, bien resuelto a nivel decorativo. Y resulta ideal para ir con un buen puñado de amigos y sentarse, por ejemplo, en la gran mesa de madera (para unas 20 personas).

Para animar la experiencia, la música protagoniza sus Coffee Parties, donde no faltan los cafés de especialidad recién molidos, los smoothies, zumos y otras bebidas saludables.

Precio medio a la carta: 20-25 euros
Dirección: ático de la estación de Chamartín (acceso desde Agustín de Foxá, 40)
Web: superfuud.es