Diez restaurantes madrileños convierten el dim sum en protagonista absoluto de sus cartas entre el 6 y el 26 de julio, fechas en las que se celebra la cuarta edición del Festival del Dim Sum en la capital. La cita reúne a locales especializados en cocina china y asiática que han diseñado menús exclusivos para la ocasión, con precios que van de los 20,80 a los 70 euros.
Diez restaurantes y un mismo bocado como hilo conductor

El festival, impulsado por la cerveza Tsingtao y la plataforma MiBee, reúne este año a Bichopalo, Dim Sum Market, El Buda Feliz 1974, El Bund, Hi Dami, Le Chinois, Cocina Lú, Tasty Bowl, Tripea y Zhen. Todos ellos han diseñado un menú exclusivo pensado específicamente para el festival, con el objetivo de mostrar la versatilidad de un plato que se ha convertido en uno de los más reconocibles de la gastronomía cantonesa.
Los precios reflejan la diversidad de propuestas. Tasty Bowl, en la calle Arganzuela, ofrece el menú más económico por 20,80 euros, mientras que Hi Dami, en Caballero de Gracia, se sitúa en 25,80 euros. En la franja media aparecen Dim Sum Market (25 euros), Cocina Lú, en Boadilla del Monte (33 euros), El Bund (30 euros) y El Buda Feliz 1974, en pleno centro de Madrid (29,80 euros). En el tramo superior se encuentran Bichopalo (50 euros), Tripea, en Vallehermoso (60 euros), Zhen, en el Paseo de la Castellana (68 euros) y Le Chinois, en María de Molina, con el menú más elevado del festival, 70 euros.
Del Xiaolongbao al Jiaozi de rabo de toro
El recorrido gastronómico propuesto combina recetas de tradición cantonesa con interpretaciones de autor. Entre las elaboraciones clásicas figuran el Xiaolongbao shanghainés de cerdo ibérico, el Hakao de langostinos, los Shaomai cantoneses y los Shumai de langostinos, piezas que forman parte del repertorio histórico del dim sum y que suelen servirse al vapor en pequeñas cestas de bambú.
Junto a ellas, los chefs participantes presentan versiones más arriesgadas. El festival incluye un dim sum de pato con trufa, un Jiaozi de ternera y foie, un bao al vapor relleno de lomo saltado con crema de rocoto y huevo de codorniz, un dumpling de pollo en pepitoria de shiso y un Jiaozi de rabo de toro. La combinación entre fondos de cocina peruana, francesa o española con la técnica china evidencia cómo este plato funciona como base para la experimentación sin perder su identidad original.
El dim sum nació como acompañamiento del té en las casas de té cantonesas y con el tiempo se transformó en una categoría gastronómica propia, formada por pequeñas porciones cocinadas al vapor, fritas o hervidas que se comparten en la mesa. Su popularidad se ha extendido mucho más allá de China, hasta convertirse en uno de los formatos de la cocina asiática más reconocibles en Occidente.
Tsingtao y MiBee, los impulsores del festival
La cita cuenta con el respaldo de Tsingtao, la cerveza china que se elabora desde 1903 en la ciudad de Qingdao, de la que toma su nombre. Fundada originalmente por colonos alemanes bajo la denominación Germania-Brauerei, es hoy la marca de cerveza más popular de China, con una producción que supera los cinco millones de toneladas anuales. Se trata de una cerveza clara, con un 4,7 % de alcohol, aroma delicado y sabor ligeramente amargo, con una gasificación baja que la hace apta tanto para el aperitivo como para acompañar platos de la cocina china.
MiBee, por su parte, es una plataforma digital creada en España para conectar a la comunidad china y asiática con servicios locales y oportunidades de negocio. Su aplicación integra funciones como búsqueda de empleo, alquiler y traspaso de locales, compraventa de segunda mano, promoción de negocios, venta de entradas y eSIM para viajes. La compañía impulsa además la digitalización de comercios y restaurantes a través de MiPOS, su sistema de gestión, y de Legoou, una plataforma orientada a la cadena de suministro del sector de la restauración.
El Festival del Dim Sum se ha consolidado como una cita anual dentro del calendario gastronómico madrileño, coincidiendo cada año con la llegada del verano. La participación de restaurantes situados en distintos puntos de la ciudad, desde el centro hasta Boadilla del Monte, permite a los comensales planificar un recorrido por diferentes barrios sin renunciar a un mismo hilo temático. Con esta cuarta edición, el festival refuerza su papel como escaparate de la cocina china contemporánea en Madrid, donde conviven fórmulas centenarias con propuestas que incorporan ingredientes y técnicas de otras tradiciones culinarias.

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