Los callos a la madrileña junto a un cóctel llamado "Manuela Malasaña". Esa combinación resume bastante bien lo que el Madrid Marriott Hotel Princesa Plaza acaba de poner en marcha en el cruce entre Chamberí y Argüelles.
El hotel, que reabrió sus puertas en julio de 2025 tras una renovación de 51 millones de euros, da ahora un paso más con la apertura de dos espacios gastronómicos propios: La Chata, Abacería Castiza, un restaurante de cocina española de raíz madrileña, y La Mimosa, una coctelería de autor al aire libre que toma la ciudad como hilo conductor de su carta.
La Chata, un nombre con historia en el barrio

El restaurante no eligió su nombre al azar. La Chata era el apodo cariñoso que los madrileños daban a la Infanta Isabel de Borbón, una de las figuras más populares de la monarquía española y vecina del barrio de Argüelles durante décadas. El guiño localista impregna también la cocina, planteada como una revisión contemporánea de la tradición culinaria española y madrileña sin renunciar a la sencillez del producto bien tratado.
La carta arranca con entrantes que funcionan como un mapa de la despensa española: jamón ibérico de bellota con pan de cristal y tomate, anchoas de Santoña con crema agria o ensaladilla rusa con ventresca de bonito. Los platos principales incluyen referencias castizas de peso, como los callos a la madrileña con patatas o el bacalao confitado con pil pil y piquillos, junto a opciones algo más ligeras como el tartar de salmón con aguacate o la ensalada de tomate extradulce con cecina de León. Las carrilleras de ternera estofadas con puré de patatas cierran un recorrido en el que la materia prima manda sobre la elaboración.




La Chata
Para quienes buscan comer bien entre semana sin complicaciones, el restaurante ofrece un menú ejecutivo semanal por 19 euros por persona, con platos que rotan para adaptarse al mercado. El espacio dispone de una sala amplia y una terraza acristalada y climatizada, lo que permite aprovechar la luz natural independientemente de la época del año.
La Mimosa, los barrios de Madrid en formato cóctel

Si La Chata mira a la tradición desde el plato, La Mimosa lo hace desde la coctelería. El espacio, situado al aire libre, ha construido su carta a partir de un concepto claro: cada bebida es una interpretación de un barrio, un icono o un símbolo de la ciudad. Así, quien se siente en esta terraza puede pedir un "Manuela Malasaña", un "Chueca", "La Gata de Lavapiés" o "El Rastro", entre otras propuestas que funcionan como un recorrido líquido por la geografía urbana madrileña.
La mixología es el eje principal, pero la oferta se completa con una selección de platos informales pensados para el tardeo: croquetas de jamón y huevo, patatas bravas, bikini mixto en pan tramezzini o steak tartar sobre croissant. Son recetas reconocibles, reinterpretadas con cierta ligereza para encajar con el ambiente de terraza urbana que propone el espacio.




La Mimosa
La Mimosa abre de martes a sábado, de 17:30 a 01:00 horas, una franja que cubre tanto el tardeo, cada vez más consolidado en la cultura de ocio madrileña, como las horas de noche. Según el hotel, se trata de una de las pocas terrazas disponibles en la zona de Argüelles y Chamberí con ese formato y ese horario.
Un hotel renovado que apuesta por la gastronomía como identidad
El Madrid Marriott Hotel Princesa Plaza ocupa un edificio de arquitectura brutalista inaugurado en 1976, a pocos pasos de Plaza de España y la Gran Vía. La renovación concluida en 2025 transformó por completo el interior sin alterar la estructura exterior, y el resultado es un hotel con 414 habitaciones y suites, más de 1.200 metros cuadrados de espacios para eventos y un lobby concebido como espacio social abierto al barrio, siguiendo el modelo de los denominados Great Room de la cadena Marriott Hotels.

La gestión del hotel corre a cargo de Selenta Group, operador hotelero que combina el estándar internacional de la marca con una identidad pensada para conectar con la ciudad. La apuesta gastronómica, con La Chata y La Mimosa, responde precisamente a esa voluntad: convertir el hotel en un punto de encuentro para residentes y visitantes, no solo en un lugar donde pernoctar.
En un contexto en el que Madrid consolida su posición como destino gastronómico de primer nivel en Europa, la aparición de propuestas como estas dentro del circuito hotelero refleja una tendencia clara. Los grandes hoteles de la capital han dejado de conformarse con ofrecer un restaurante de servicio interno y compiten abiertamente por atraer a un público local que exige propuestas con personalidad propia, precios razonables y ubicaciones accesibles. El Marriott Princesa Plaza lo intenta con una abacería castiza y una terraza que sirve el mapa de Madrid en copa.

Únete a la conversación