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Aunque todos los hoteles se enmarcan en un paisaje, no todos los establecimientos se pueden definir como un hotel-paisaje o landscape hotel. La gracia de este término, del que oiremos a hablar mucho durante los próximos años, radica en la intención de intervenir lo mínimo posible en el entorno. El protagonista ya no es el hotel en sí, sino la naturaleza que lo acoge y le da sentido.

Ubicado en el valle de Guadalest, entre las sierras de Aitana y la Serrella, VIVOOD Landscape Hotel (Carretera d’Alcoi 10, Benimantell, Alicante) tiene la cualidad de desaparecer en el paisaje. Solo hay que ver las duchas panorámicas de las habitaciones, encaradas hacia la puesta de sol, con grandes ventanales que invitan a remojarse observando la vegetación local. Eliminad la idea que tengáis de Alicante, porque este lugar es una rara avis que os despertará muchas preguntas sobre qué es y que debería ser un hotel.

(Des)conectar de lo innecesario

VIVOOD – Foto de Amanda González
VIVOOD – Foto de Amanda González

Vayamos a los inicios del proyecto: el arquitecto Daniel Mayo Pardo quería desarrollar casas sostenibles y automontables. Pero la vida le llevó a reformular esa idea para diseñar un hotel formado por cabañas adaptadas a la topografía local. Construidas con madera, viroc negro y cristal, estas edificaciones podrían desmontarse en cualquier momento. Los huéspedes, al fin y al cabo, estamos de paso.

Las cabañas, además, debían tener algo esencial: la capacidad de hacernos desconectar del estrés y de conectar con las vistas. Por eso, dentro encontraréis una “caja de desconexión”, es decir, un recipiente metálico que nos invitan a dejar el móvil apagado para disfrutar activamente del valle. De hecho, todas las llamadas y mensajes se pueden desviar a la recepción del hotel, para que nada ni nadie nos altere durante la estancia.



¿Y qué hacemos tantas horas sin móvil? Pues encontraréis una buena respuesta cerca de las imponentes piscinas infinity, en forma de cuadernillos con sudokus y sopas de letras con palabras como “aire”, “romero” y “descanso”. Ambas piscinas, además, parecen cambiar según la hora del día y son perfectas para una sesión de fotos al atardecer. Justo delante, además, se ubica un restaurante con espíritu Slow Food que sirve desayunos sostenibles con vistas al agua.

VIVOOD, un hotel para disfrutar mejor en pareja

VIVOOD – Foto de Amanda González
VIVOOD – Foto de Alfonso Caza

Y ya que estamos en modo quererse, hay otro espacio mágico dentro del recinto que merece una visita. El VIVOOD Spa emociona con un circuito de cinco etapas inspirado en cinco elementos: el fuego (una sauna seca), la tierra (un hammam), el agua (un túnel bitérmico con grandes ventanales), el aire (un flotarium lleno de espejos) y el éter (una magnifica piscina infinity climatizada). El “lujo perceptivo” era esto.

El bienestar continúa con actividades gratuitas como el yoga nidra (pensado para llegar a un estado entre sueño y vigilia), los paseos conscientes, los cantos Om y una propuesta bien original: las sesiones de tantra en pareja. Y es que la experiencia VIVOOD está especialmente indicada para vivirla con nuestros compañeros de vida. Y, es más: si tenéis alguna crisis y una visita aquí no la soluciona, seguramente nada lo hará. Las personas y los sitios que merecemos deben dar paz, no guerra.

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