La ciudad de Peñíscola, situada en Castellón en la conocida como Costa del Azahar, se ha ganado a pulso el título como uno de los pueblos más bonitos de España. Y no es para menos. Goza de un Casco Histórico a pies del Mediterráneo que se eleva hasta 65 metros alrededor del Castillo del Papa Luna, que cuenta con una extensa historia relacionada con los tiempos más oscuros de la Iglesia Católica medieval.

Paseamos por esta ciudad de belleza inigualable para mostrarte los rincones donde debes hacer una parada obligatoria si estás planeando tu próximo viaje. Sin duda, una joya mediterránea que hará las delicias de los viajeros tanto si viajan solos, como en pareja o con niños.

Paseando por el Casco Histórico

Casco histórico de Peñíscola

Sol, playa, e historia. Tres puntos fuertes concentrados en una misma e impresionante ciudad. Peñíscola guarda entre sus muros una gran memoria histórica muy ligada al mundo árabe. No obstante, la ciudad antigua se comenzó a erigir en el siglo XIII sobre los restos que quedaron de la alcazaba árabe, ya desaparecida en ese momento.


Con el paso de los años, el resultado fue un lustroso resultado delimitado por murallas que pertenecen a tres épocas diferentes: la Edad Media, el Renacentismo y el siglo XVIII. Y todo esto se siente nada más pasear por las calles del centro de esta hermosa ciudad, que cuenta también con una gran tradición marina debido a su condición costera.

Para tener un punto de partida con el que comenzar el recorrido por el Casco Histórico de Peñíscola, podemos situarnos en el Portal de San Pere. Construido en el siglo XV, es ideal para comenzar la ruta, pues tan solo tendremos que seguir la muralla, caminando en todo momento al borde del mar en lo que se convierte en un paseo del que poder disfrutar con los cinco sentidos.

Casa de Les Petxines

La Casa de Les Petxines es uno de los rincones más curiosos con los que cuenta la ciudad de Peñíscola. Situada en el camino de ascenso hacia el Castillo de Papa Luna, podremos deleitarnos con la singularidad de este edificio de gran belleza.

Conocida en castellano como La Casa de las Conchas, debe su nombre a que, como bien podemos imaginar, toda su fachada se encuentra repleta con estos elementos marinos. Además, guarda en el interior de sus paredes la historia de la familia que la construyó. Un matrimonio de origen humilde que, junto a sus tres hijos, decidió decorarla de esta forma para representar el amor que todos sentían por el mar.

Un lugar diferente, sin duda, y que resulta muy curioso de descubrir para todos aquellos turistas curiosos que suben descuidados por el camino hacia el castillo.

Llegando al Faro de Peñíscola

Vista del Faro de Peñíscola
Vista del Faro de Peñíscola

Hay viajeros que, cuando visitan una ciudad costera, lo que más les llama la atención es el faro de la misma. Y el de Peñíscola no puede ser de otra manera.

Construido en el año 1892, este edificio hacía sus funciones como cualquier otro. Sin embargo, su excelente integración con el Casco Antiguo de la ciudad lo convierten en un monumento más que visitar de camino hacia el castillo. Aunque no se puede visitar, lo que sí podremos hacer será disfrutar de una impresionantes y calmadas vistas desde los varios miradores que lo rodean.

Aquí podremos descansar, relajarnos y tomar alguna fotografía de las vistas al mar antes de adentrarnos en el Castillo de Papa Luna, símbolo por excelencia de la ciudad.

Visita el Castillo de Papa Luna

Castillo de Peñíscola

Llegamos a uno de los puntos fuertes de este rincón bañado por el Mediterráneo. El imponente Castillo de Peñíscola es popularmente conocido por los habitantes del pueblo como el Castillo de Papa Luna.

Fue construido entre los años 1294 y 1307 por los Caballeros Templarios. Es conocido por este nombre ya que su dueño más famoso fue el papa Benedicto XIII de Aviñón, también conocido como Papa Luna.

Grandes y variadas salas conforman la primera parte del recorrido de esta joya arquitectónica, donde podremos apreciar sus orígenes templarios. La segunda, no obstante, está dedicada a las estancias y espacios ligados a la época papal que vivió el castillo. El precio de la entrada a la fortaleza incluye un folleto con un mapa donde encontrar explicaciones relacionadas con la construcción. También visitas guiadas de forma gratuita y el acceso al Parque de Artillería.

Las mejores playas y calas en Peñíscola

En el mismo casco urbano de la ciudad de Peñíscola podemos encontrar ya dos importantes playas que, además, están muy bien diferenciadas. La primera es la Playa Sur, ubicada en el sur. Aunque pequeña, es una de las preferidas para aquellos amantes de la fotografía.

La segunda es la Playa Norte, una enorme extensión de arena fina bañada por el Mediterráneo que se extiende desde el castillo hasta Benicarló. Ambas son ideales si, por ejemplo, vas a viajar con niños y no quieres desviarte demasiado del centro y el hotel en el que te hospedes.

Sin embargo, de acuerdo a los habitantes de la ciudad, para disfrutar de las mejores playas y bonitas calas hay que desplazarse hasta el sur del pueblo. Aquí encontraremos rincones espectaculares repartidos por los 15 kilómetros de costa con los que cuenta Peñíscola.

Parque Natural de la Sierra de Irta

Parque Natural de la Sierra de Irta

No solo de playa y visitas turísticas va la cosa. En Peñíscola también podremos disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor. El Parque Natural de la Sierra de Irta es una joya más dentro de la ciudad. Se trata de una sierra costera, rocosa y llena de acantilados donde podremos encontrar pequeñas y resguardadas calas cargadas de intimidad que parecen no querer ser encontradas. La vegetación y la fauna mediterránea se dan cita en este rincón donde los asentamientos humanos han sido muy escasos a lo largo de los siglos, por eso su excelente conservación.

Se puede visitar a través de diversas e interesantes rutas a través de las cuales podrás descubrir maravillosos e impresionantes lugares. Paisajes imponentes, románticos atardeceres, curiosidades de la naturaleza más descarnada… Sin duda un lugar donde disfrutar del encanto del Mediterráneo a cielo abierto.

Una tierra rica en cultura, de gran tradición marina y que ya se ha convertido en uno de los pueblos costeros más queridos de España. Pero Peñíscola guarda muchos rincones y secretos más, y no podrás valorarla de verdad hasta que sientas las gotas del Mediterráneo sobre tu piel.

8 Comentarios

  1. Peñíscola no es lo que fue. Hace 40 años estaba prácticamente sin urbanizar, carecía de alumbrado público en muchos sitios, se podía entrar a la lonja, tenía su encanto ver a las mujeres de los pescadores vender el pescado en el puerto. La playa era de arena fina …Hoy todo eso no existe, quitaron rocas de la playa para hacerla mayor y rellenaron la zona rocosa con arena muy gruesa que hace daño en los pies. Con el batir del agua, se mezcló la arena y hay menos zona buena de playa. Una pena. Peñíscola no es lo que era, perdió su encanto
    Lo dice una asturiana que la conoce desde hace muchísimos años y que tiene allí una vivienda
    Además carecen de infraestructura para la cantidad de gente que acoge en verano y con bastante frecuencia hay problemas con las aguas residuales, por lo que en varias ocasiones el agua de la playa está contaminada. Me estoy planteando vender mi vivienda. Pusieron zona azul en todos los sitios y funciona desde marzo a octubre… El paseo es muy estrecho y permiten el paso de bicicletas y la venta bulante en el mismo, no queda sitio para pasear. Es una pena.

  2. Es muy muy bonito ,el paisaje desde arriba impre,estuvimos el finde pasado y pasamos la tarde del sábado allí, fuimos desde el hotel ,gran hotel peñiscola en autobus hasta la puerta del castillo,y todo superado que más me gusto el bolso que me compré ANEKKE.Y 2 IMANES DEL CASTILLO CON 1 TEMPLARIO ,y recuerdos y fotos con y sin el Papa Lluna

  3. Por favor no promocionéis más Peñíscola. Ya vienen suficientes masas de gente cada verano y el pueblo asume como puede dicha masificación cuando lo que querrían es poder atender a menos gente con más atención. Este tipo de turismo no es sano. Digamos basta.

  4. Mucho ojo con subir a la parte antigua con el suelo mojado. No se les ha ocurrido nada mejor que poner cantos de canto. Resbala muchísimo y unido al desnivel es la fórmula perfecta para tener una buena caída. La visita al castillo es de pago y no merece la pena. Prácticamente sin ambientar. Pueblo muy masificado y todo lleno de zona azul.

  5. Peñíscola tiene un humedal a pocos metros de la playa norte, espacio que pertenece a la red 2000 de espacios naturales, pero que el Ayto y la Consejería de Medio ambiente del país valenciano, están dejando que se deteriore, debido al acceso indiscriminado de coches y autocaravanas. Llevo años denunciando incluso ante el defensor del pueblo.

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