Todavía sorprende a muchos visitantes: ¡Asturias también tiene vino! Sí, amigos, el Principado tiene de todo. Pese a que las características geográficas y climatológicas de la región no son las más aptas para el cultivo de la vid, existen zonas en las que los viñedos sí se han desarrollado ofreciendo vino con una larga, aunque accidentada tradición. Desde los años 90, en el suroccidente de Asturias se ha recuperado una tradición vitivinícola con más de diez siglos de historia que ha fructificado en la Denominación de Origen Protegida Vino de Cangas. Esta es su historia y su presente.  

La historia del vino de Cangas 

Vino de Cangas
El Monasterio de Corias, actual Parador Nacional. Fuente: Wikipedia

A la orilla del río Narcea, a unos minutos al norte de Cangas, se alza majestuoso el Monasterio de San Juan Bautista de Corias —actual Parador Nacional—, uno de los hitos constructivos más importantes del occidente asturiano. Fundado a mediados del siglo XI, reunió a una importante comunidad religiosa que fue durante siglos uno de los pilares culturales y espirituales de la zona. Pero, además, los monjes fueron decisivos en el cultivo de la vid que se había estado desarrollando en este territorio de forma artesanal desde el siglo IX.  

No hay que olvidar que las comunidades católicas necesitaban vino para la liturgia eucarística. Pero también, sospechamos, disfrutaba de su sabor y sus propiedades en el afterwork. Desde Borgoña hasta Galicia… pasando por Narcea, las comunidades monásticas fueron las principales impulsoras de la viticultura en toda Europa durante muchos siglos, al igual que otras delicias como el chocolate


En el caso de Asturias, los expertos viticultores encontraron en la zona de los valles del Navia y del Narcea un lugar idóneo para el cultivo intensivo de la vid: tierras fértiles al abrigo de las montañas, pero con una suficiente cuota de radiación solar a lo largo del año. Es el principio de la explotación vinícola en tierras asturianas. 

Vino de Cangas
Vino de Cangas. Fuente: Bodegavidas.com

Y así fue durante casi diez siglos hasta que a mediados del siglo XIX todo cambió. La abrupta transformación económica de la región y las plagas que asolaron Europa —como la terrible filoxera de finales del XIX que produjo unas pérdidas económicas incalculables en toda España— afectaron decisivamente al cultivo de la vid en el suroccidente asturiano. El cultivo de vid se redujo en más de un 60% en la zona en tan solo dos décadas.  

Pese a los intentos posteriores por recuperar la tradición vitivinícola del valle del Narcea, la demanda de mano de obra para las explotaciones mineras y el minifundismo que reducía la rentabilidad de las cosechas provocaron, a partir de los años 50 del pasado siglo, el abandono de la mayoría de los viñedos.  

Fue en la década de los 90 cuando se organiza la Asociación de Productores y Elaboradores del Vino de Cangas con el objetivo de recuperar una tradición de más de diez siglos. Una década más tarde, el Gobierno de Asturias reconoce la denominación Vino de la tierra de Cangas que, otros diez años después, se transforma en Denominación de Origen Protegida Cangas. Han sido 30 años de duro trabajo para consolidar la producción de vino en el suroccidente asturiano cuya calidad ya ha sido reconocida en certámenes nacionales.  

Una ruta del vino por el valle del Narcea 

Vino de Cangas
Fuente: Wikipedia

La Denominación de Origen Protegida Vino de Cangas reconoce los viñedos procedentes de los términos municipales de Allande, Degaña, Grandes de Salime, Ibias, Illano, Pesoz, algunas zonas de Tineo y la propia Cangas del Narcea.  

Es en estas tierras donde se desarrolla la viticultura de montaña que también encontramos en otras zonas de España, caso de la Ribeira Sacra en Galicia o el Priorat en Tarragona: una forma de cultivo y producción de vino conocida como ‘heroica’ por su complejidad: terrenos escarpados y pendientes pronunciadas que impide a menudo la mecanización exigiendo a los viticultores un alto grado experiencia y capacidad física. Pero el esfuerzo vale la pena: de esta viticultura heroica proceden vinos sin parangón obtenidos en entornos de una belleza incomparable.  

Así surge el tinto Denominación de Origen Protegida Cangas con variedades de uva carrasquín, verdejo negro, albarín negro y mencía. De estas uvas se obtienen tintos jóvenes limpios y brillantes con aromas frutales y minerales, frescos y sabrosos en el paladar. Los tintos de crianza, reserva y gran reserva, por su parte, ofrecen aromas intensos y francos, equilibrados y de buena estructura en boca.  

vinos ecologicos
Fuente: Pixabay/Vinotecarium

En cuanto a los blancos, las uvas son albarín blanco, albillo, moscatel grano menudo, godello y blanca extra de las que se obtienen caldos amarrillo verdosos y amarillo paja, limpios y brillantes, intensos y frutales en nariz, y equilibrados y frescos en el paladar. 

Pero sobre el papel poco se puede disfrutar de un vino. Lo mejor es acercarse a alguna de las bodegas que forman parte de la DOP —Chacón Buelta, Antón Chicote, Vitheras, Vidas, Monasterio de Corias, Señorío de Ibias, La Verdea y Las Danzas— y hacer una cata como Dios manda. Estas bodegas suelen ofrecer al visitante una ruta completa por todo el proceso de elaboración del vino conociendo los viñedos y el método de producción y almacenamiento para terminar, por supuesto, probando el género… 

Una ruta del vino por el suroccidente asturiano debe añadir una visita al Museo del Vino de Cangas de Narcea que se ubica en el bodeguero barrio de Santiso en la localidad asturiana ofreciendo al visitante la entrada a una bodega tradicional con un lagar de más de 500 años de historia además de conocer plantaciones y emparrados tradicionales. 

Vino de Cangas
El Paseo del Vino de Cangas. Fuente: Wikiloc

Como complemento a esta visita al Museo del Vino, se ha establecido recientemente el conocido como Paseo del Vino, una senda peatonal que conecta Santiso con el territorio vinícola de Las Barzaniellas y el barrio de Ambasaguas: una preciosa ruta que cruza un bosque discurriendo paralela al Luiña, afluente del Narcea. 

Desgraciadamente no podemos terminar este itinerario como nos hubiera gustado, con una buena folixa: la tradicional Fiesta de la Vendimia que se celebra a mediados de octubre ha sido suspendida este 2020 por razones obvias. Ya vendrán tiempos mejores, ¿no? Mientras tanto, haremos frente al temporal como una buena copa de vino de Cangas… 

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