París, la icónica ciudad de los enamorados, es en sí misma un templo para las parejas, pero tampoco está de más destacar sus innumerables atractivos que pueden ofrecer a quienes, con pareja o sin ella, barajen realizar una escapada en la capital francesa.  

En las siguientes líneas vamos a repasar algunos de los sitios que no deberías dejar de visitar en la ciudad bañada por el Sena, con la particularidad de organizarlos para que puedas recorrerlos cómodamente en una escapada de fin de semana.

Cuando acabe esta guía no importará si ya conoces La Ciudad de la Luz o si es tu primera vez en ella, porque con este itinerario podrás conocer sus museos más destacados, sus calles emblemáticas, los monumentos que honran a los próceres locales, y muchos otros lugares imprescindibles de fotografiar en París.


Día 1

Catedral de Notre Dame

La Catedral de Notre Dame antes del incendio de julio de 2019

Nuestra recomendación es que comiences la primera jornada en esta metrópoli conociendo uno de sus símbolos más famosos, la Catedral de Notre Dame, cuya construcción fuera finalizada en el año 1345, siendo considerada desde entonces uno de los edificios góticos más importantes del mundo.

En su interior, cuyo acceso está limitado por el devastador incendio del pasado 15 de abril, podemos ver de cerca algunos de los reconocidos vitrales que han sido reproducidos en muchos otros países, como así también oír la sublime música del organista que da pie a las ceremonias.

Las torres, con casi 70 metros de altura, son tan imponentes desde el exterior como si tenemos la posibilidad de acceder a ellas, para lo cual necesitamos adquirir entradas previamente. Recuerda que se las sube a pie, a través de un recorrido de casi 400 escalones, ya que no posee ascensor.


En la parte más alta de la catedral, como bien se ilustra en la película El Jorobado de Notre Dame, se hallan las Gárgolas, una especie de guardaespaldas del recinto, y testigos de varias de las mejores vistas de París que se abren a nuestros ojos desde tal punto.

Como la entrada a Notre Dame es gratuita, nuestro consejo es que te acerques hasta el lugar con tiempo, ya que las aglomeraciones de turistas suelen ser habituales y es necesario reservar en los terminales habilitados para ello o a través de la aplicación móvil «Jefile» (disponible en Googleplay o Appstore gratuitamente y en 8 idiomas).

Panteón de París

Vista panorámica del Panteón de París

Una vez que hemos conocido uno de los edificios más relevantes de las raíces religiosas parisinas y la cultura de todo el continente, puede ser un buen momento para desplazarnos hasta el Panteón de París, cuya inauguración se produjo a finales del siglo XVIII, por expreso pedido del entonces rey Luis XV.

Se trata de uno de los más grandes en su clase, con más de 100 metros de largo, y unos 80 metros tanto de ancho como de alto. De estilo neoclásico, con el correr del tiempo ha sido la sede de innumerable cantidad de eventos de índole política como clerical.

En el interior de este lugar se halla el popular Péndulo de Foucault, como se denomina a uno de los instrumentos que demostró la rotación sobre su eje del planeta Tierra, desarrollado por uno de los más grandes pensadores de los siglos XIX y XX.

Por otro lado, debes saber que en su cripta se alojan los restos de muchísimos famosos franceses, como Alejandro Dumas, Voltaire, Rousseau o Victor Hugo entre otros muchos.

La entrada a este sitio, como casi todo en París, es de pago.

Sorbona y Barrio Latino

Vista lateral de la universidad de La Sorbona

Una de las casas de estudios más prestigiosas que existen, por la que pasaron personalidades destacadas como el antes mencionado Victor Hugo, sin olvidar a destacados filósofos, pensadores o científicos como Pasteur, Descartes, Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre o Marie Curie.


Fundada oficialmente en 1257, la historia cuenta que fue cerrada durante la Revolución Francesa y vuelta a abrir por deseo de Napoleón en el año 1808, transformándose desde entonces no sólo en una institución en la que todo el mundo pretende continuar su formación, sino también en un recorrido de indudable atractivo turístico.

Aunque decidas no entrar, ya que su acceso está restringido de forma gratuita únicamente a estudiantes, te recomiendo que acudas a ver su fachada de todos modos, y así dar un paseo por el Barrio Latino que se desarrolla en sus inmediaciones, repleto de universitarios de todas partes del mundo que estudian o quieren sentir la vibra de la Sorbona.

Jardines de Luxemburgo

Jardines de Luxemburgo

¿Te imaginas un pulmón verde en medio de tu ciudad de hasta 23 hectáreas para olvidar la rutina? París puede sentirse orgullosa de sus Jardines de Luxemburgo, un espacio colmado de variadas especies de árboles, flores y plantas, entre los cuales es habitual que tanto residentes locales como viajeros decidan parar, descansar, tomar el sol y por qué no, comer un tentempié.

Campo de Marte

Campo de Marte a vista de pájaro

Sí, es probable que para este instante ya hayas divisado la Torre Eiffel, pero mejor que no te apures, porque antes debes apreciar la amabilidad del Campo de Marte, otro parque, de unos 800 por 250 metros, que se ubica justamente a los pies de esta referencia.

Si tienes conocidos que hayan viajado a la capital francesa, y has visto en Instagram o cualquier otra red social una fotografía suya con fondo verde y la Torre Eiffel asomando detrás, con certeza podemos afirmar que fue tomada en el Campo de Marte. Buena parte de la historia del país se escribió en los alrededores de este lugar, y sólo por eso hay que dejarse deslumbrar por él y empaparse de la historia que en ella discurre.

Torre Eiffel

Torre Eiffel

Muchas personas viajan hasta Francia sólo para tenerla entre sus ojos, y es que la Torre Eiffel se coloca entre las principales maravillas que han sido construidas por el hombre y aún se mantienen en pie. Con más de 300 metros de altura, fue construida por el ingeniero que le dio su apellido, y presentada durante la Feria Mundial de París de 1899.

Un detalle no menor que deberías tener en cuenta es que la visita a la Torre Eiffel puede, y debería, ser doble. Nos referimos a que una cosa es admirarla de día y otra muy distinta hacerlo durante la noche, así que, si ya la has cruzado con luz natural, te recomendamos que disfrutes de su vista por la noche.

Consejo: Si tu viaje está planeado en julio intenta que el día 14 puedas estar allí y disfrutar de la ocasión perfecta para disfrutar de uno de los espectáculos pirotécnicos más innovadores e impresionantes del mundo, ya que se celebra la Fiesta Nacional Francesa.

¿Se puede visitar el interior de la torre? La respuesta es que sí. Podemos subir hasta el segundo piso utilizando su muy solicitado ascensor o bien haciéndolo por escalera, aunque en este último caso no pierdas de vista que deberás subir ni más ni menos que 700 peldaños.

Mientras tanto, si lo que te interesa es poder acceder hasta la zona más alta habilitada, tendrás que adquirir las entradas con algunos días de anticipación, siendo ésta una mejor opción que intentar comprarlas en el lugar. Sea cual sea tu situación, no evitarás la larga fila para subir. Te aseguro que las molestias, y el cansancio, serán recompensados con unas espectaculares vistas… y un viento muy cortante en invierno 😉

Nuestra primera jornada en París acaba de concluir, y como puedes ver has conocido muchos de los lugares turísticos más demandados del planeta sin siquiera haber pasado 24 horas en la ciudad.

Ahora es momento de que descanses y recuperes energías para un segundo día igual de agitado.

Día 2

Jardines del Palacio Real

Jardines del Palacio Real

Le Palais Royal, como se conoce al Palacio Real de la capital gala, cuenta con la particularidad de ser uno de los pocos denominados de esta forma en Europa que, sin embargo, no fue construido para los reyes locales, sino en realidad para el cardenal Richelieu.

La cuestión es que, tras el fallecimiento de Luis XIII y la instalación definitiva de su madre en el edificio, se le añadió la denominación de real, volviéndose incluso más distinguido de lo que ya era.

A nivel arquitectónico contempla varios estilos que se entremezclan, por lo que es uno de los recintos más bonitos de toda París, incluyendo variados apartados, desde los jardines hasta un teatro y una serie de hermosas fuentes que decoran todo a su paso.

Hace ya un tiempo que, lamentablemente, no permiten a los viajeros conocerlo por dentro, aunque si quieres admirar el arte de grandes artistas locales, sus paisajes bien valen la visita por fuera.

Jardin des Tulieries

Jardin des Tulieries

A estas alturas, estamos seguros de que ya habrás notado que los jardines son una de las señas distintivas de la ciudad, y no en vano los expertos en decoración suelen decir que París es una de las grandes urbes con mejor gusto para los espacios verdes.

Al igual que ocurre con todos los anteriores, puede ser un buen punto para detenerte y descansar un rato si es que vienes agotado, aprovechando la ocasión para meterte de lleno en algunos datos sobre su pasado. Sin ir más lejos, debe su nombre a la palabra tuille, o teja en francés, ya que allí estuvo enclavada una de las principales fábricas de tejas del país.

La entrada es libre y gratuita durante todo el día, como en la mayoría de otros jardines parisinos.

Iglesia de la Madeleine

Interior Iglesia de la Madeleine

Desde la Place de la Concorde, tomando la Rue Royale, notarás la presencia de otra iglesia de estilo neoclásico, cuyas cúpulas parecen transportarnos por un momento hasta Grecia. Se trata de la Iglesia de la Madeleine, con sus decenas de columnas de más de 20 metros de alto.

Esta edificación, que tardó en culminarse cerca de un siglo hasta su inauguración en 1842, posee al igual que la Catedral de Notre Dame un bellísimo órgano que suele ser tocado en vivo, gracias a los conciertos de música clásica que realizan destacados profesionales de la escena vernácula.

Como las demás naves de otros circuitos religiosos, la entrada es totalmente libre y gratuita.

Museo del Louvre

Aglomeraciones en las obras destacadas del Museo del Louvre

Obras como La Gioconda, el Código de Hammurabi, la Venus de Milo y otras tantas sólo pueden reunirse en el Museo del Louvre, probablemente la gran estrella del segundo día en la capital.

Por supuesto, como cuenta con más de 30.000 producciones puede que te interesen también algunas otras. No es casualidad que más de ocho millones de turistas cada año se toman tiempo de conocerlo.

Este museo abrió sus puertas en el año 1793, construido sobre lo que era el antiguo Palacio del Louvre, mientras que el acopio de las pinturas y otras obras de arte comenzó poco tiempo después.

La mala noticia es que necesitaríamos de un par de días enteros para poder llegar hasta cada uno de sus rincones y, por eso, tenemos que realizar la visita con un poco de organización previa y buscar dónde se encuentran aquellas producciones, o estilos, que más nos atraen.

Algo similar ocurre con la Mona Lisa, la señalada Gioconda, delante de la cual es frecuente que se produzcan embotellamientos de gente intentando verla de cerca. Paciencia y disfruta del arte.

Pirámide central del Louvre

Pirámide central del Louvre

Si bien no podemos separarla del propio museo, resulta curioso que algunos viajeros hayan decidido no entrar al Louvre, pero sí tomarse alguna fotografía con la pirámide central que lleva su nombre.

Como con casi todo en París las aglomeraciones de turistas son constantes en esta zona, pero la foto es obligada.

Champs Élysées

Los Campos Elíseos

Los Campos Elíseos, o la avenida de los Campos Elíseos, es de las más famosas de París, con sus cerca de dos kilómetros que unen la Plaza de la Concordia y el Arco del Triunfo.

Terminada en 1724, allí se alojan muchos de los centros comerciales y locales gastronómicos más laureados de la capital francesa, así como varias de las tiendas de moda y alta costura que pertenecen a los gurúes internacionales del sector.

Los amantes del ciclismo la conocerán porque, desde hace ya casi medio siglo, se produce aquí la etapa final del Tour de Francia, una de las competiciones más importante de este deporte en todo el planeta.

Nuestra recomendación es que disfrutes la avenida con un paseo observando sus escaparates  y comercios.

Arco del Triunfo

Arco del Triunfo

Cuando al final de tu viaje por Francia compres alguno de los tradicionales suvenires para llevar a la familia o a los seres queridos, verás que la mayoría de ellos representan algunos de los emblemas distintivos de París: la Catedral de Notre Dame, la Torre Eiffel… y el Arco del Triunfo.

Y lo traemos a colación porque ha llegado el momento, durante nuestra segunda jornada en la capital, de acercarnos hasta el Arco del Triunfo construido por, o para, Napoleón Bonaparte en 1836.

Hay que aclarar que, si bien existen muchísimas imitaciones de arcos del triunfo en casi todos los continentes, éste es el original y el más relevante. No sólo recibe millones de visitas cada año, sino que además en sus inmediaciones se desarrollaron sucesos de vital trascendencia para Francia, como por ejemplo la despedida de los restos mortales del poeta Victor Hugo.

El monumento al Soldado Desconocido, como un homenaje a todos los soldados franceses caídos durante la Primera Guerra Mundial, es capaz de poner la piel de gallina incluso a los más serios. Sobre la base de la tumba se encuentra una llama, que vuelve a encenderse cada tarde.

Y, por si todo lo anterior fuera poco, desde el Arco del Triunfo se tienen también algunas de las mejores vistas de París, principalmente al presenciar el atardecer cayendo sobre la avenida de los Campos Elíseos desde la cima del monumento. Aunque hay que subir unos 300 escalones (o con un poco de espera puedes hacerlo también en ascensor).

Un consejo que deberías oír acerca del Arco del Triunfo es que no se debe intentar llegar hasta él por la superficie terrestre, ya que se ubica sobre una de las rotondas más transitadas de París. Justamente, para evitar accidentes, hay varios túneles subterráneos que comunican con él desde las veredas que se encuentran enfrente, así que accede desde ellos.

Si quieres conocerlo un poco más a fondo, en su interior tienes el Museo del Arco, con una enorme cantidad de fotografías que retratan algunos de sus eventos más célebres.

Con esta magnífica salida hemos finalizado nuestro segundo día en París y, a pesar de lo que muchos podrían suponer, aún queda bastante por conocer, así que mejor ir a relajarnos un poco.

Día 3

Basílica del Sacre Coeur o Sagrado Corazón

Basílica del Sacre Coeur o Sagrado Corazón

Para comenzar el tercer y último día en la Ciudad de la Luz, o la Ciudad del Amor, te invitamos al punto más alto de París, concretamente a la Basílica del Sacre Coeur o Sagrado Corazón, ubicada sobre la colina de Montmartre, en el barrio homónimo.

Por su posición privilegiada, no sólo la visual es extraordinaria, sino que además el edificio en sí mismo vale la pena, por el uso de piedra blanca para su construcción, como el estilo Romano-Bizantino que la diferencia de muchas otras vistas antes.

Abierta al público desde 1923, entre las curiosidades de esta basílica menor podemos mencionar que cuenta con una de las campanas más pesadas y de mayores dimensiones de toda Francia.

Mientras tanto, aunque creemos que subir los escalones que conectan la parte más baja de la colina con Sacre Coeur es también una forma de conocer esta zona, hay un funicular que puede llevarte hasta lo más alto en apenas un par de minutos, y cuyo precio no es demasiado elevado y merece la pena.

Recuerda que, si bien la entrada a la iglesia es gratuita, para entrar a la cúpula y tomar fotografías del espectacular paisaje deberás pagar unos cinco euros.

Barrio de Montmartre

Moulin Rouge o Molino Rojo, el afamado cabaret que ilustró la Belle Epoque

Cuando dejes atrás la Basílica del Sacre Coeur, puedes seguir a pie y descubrir por qué se dice que el barrio de Montmartre es uno de los más bonitos de París, cuna de la bohemia local y sitio que famosos artistas eligieron para pasar sus vidas, como en los casos de Monet, Picasso, Dalí o Van Gogh.

Si te gusta caminar, es una de las mejores zonas de Francia para hacerlo con tranquilidad y disfrutar de darle buen uso a tu cámara fotográfica chocando constantemente con obras de artistas callejeros.

Los cafés del lugar también tienen sus adeptos, sobre todo el que aparece en Amelie, el Café des Deux Moulins, sin desmerecer otros igual de alegóricos e igual de caros.

Montmartre también es el barrio que posee el Moulin Rouge o Molino Rojo, el afamado cabaret que ilustró la Belle Epoque y que sigue convocando viajeros de todas partes, muchos de los cuales incluso deciden adquirir entradas para algunos de sus espectáculos por la noche.

Galerías Lafayette

Cúpula Galerías Lafayette

No íbamos a despedirnos de París sin conocer sus centros comerciales por antonomasia. Hablamos de las Galerías Lafayette, inauguradas en el año 1912, y que reciben a miles de personas cada día.

No se trata sólo de poder comprar buenos productos, sino también de contemplar el estilo Art Nouveau bajo el cual se diseñaron estas galerías, con predominancias de hierro y de acero.

Especialmente hermosa es la cúpula así que, aunque no pienses adquirir nada, es una visita más que recomendada.

Ópera Garnier

Ópera Garnier

A apenas unos metros de las Galerías Lafayette tenemos la Ópera Garnier, que se jacta de contar con una de las mejores acústicas a nivel mundial. La reconocida novela El Fantasma de la Ópera, de Leroux, está inspirada en sus opulentas instalaciones, con accesorios en oro y terciopelo rojo.

Tumba de Napoleón en el Palacio de los Inválidos

Tumba de Napoleón en el Palacio de los Inválidos

Durante sus primeros años de vida, el Palacio de los Inválidos supo acoger a los soldados retirados que no contaban con sus propias viviendas, gracias a una orden dictada por Luis XIV en 1678. Ellos se encargaban de mantener el lugar en buenas condiciones y proveer de vestimenta a los soldados activos a cambio de un techo y comida.

Sin embargo, se catapultó a recorrido turístico excepcional desde el mismo instante en que se ubicó allí la tumba de Napoleón así como las cenizas de su hijo, Napoleón II y el cuerpo de su hermano.

Para justificar aún más la visita, tenemos también el Museo de las Armas dentro del Palacio de los Inválidos, que nace de la unión del Museo Histórico del Ejército y el Museo de la Artillería, llegando a transformarse, por sus contenidos militares, en uno de los más completos de Europa.

En él podremos visualizar todo tipo de objetos y relatos relacionados tanto con la Primera como con la Segunda Guerra Mundial, sin saltar tampoco las Guerras Napoleónicas y Prusianas.

Barrio de Saint Germain

Estadio del PSG

¿Has escuchado hablar alguna vez del club PSG o Paris Saint Germain? Éste debe su nombre a la ciudad, desde luego, pero también a uno de los barrios más glamorosos que la conforman: Saint Germain des Prés, el sitio ideal para dar con tiendas de reliquias, chocolaterías, cines, galerías, etc.

Más allá de ellos, Saint Germain sobresale por su café, y es que entre sus calles emergen algunos de los mejor catalogados del país, como el Le Preocope, el más antiguo de Francia, sin olvidar aquellos a los que solían concurrir Simone de Beauvoir o Sartre.

La Abadía Benedictina, donde descansa el filósofo René Descartes también forma parte del barrio.

Y con ello se ha acabado nuestro fin de semana en París, uno que nos ha permitido conocer la mayoría de los secretos que guarda esta joya turística, a la altura de muy pocas otras.

Cómo llegar a París

Aeropuerto internacional Charles de Gaulle

Casi la totalidad de quienes visitan París lo hacen a través del aeropuerto Charles de Gaulle, por lo que vamos a enseñarte algunos de los medios de transporte con los que cuentas para llegar desde allí hasta el centro de la ciudad y buscar luego tu alojamiento, o bien ir directo a éste.

Los trenes RER B suelen ser la mejor solución, no sólo porque conectan el aeropuerto principal de la ciudad con su zona céntrica en minutos, sino porque además se conecta con el metro de París, facilitando que llegues hasta tu destino final sin demoras.

Un autobús Le Bus Direct puede ser otra buena alternativa si sus recorridos pasan por los puntos a los que te diriges, aunque debes considerar que sus precios son algo superiores a los del tren. Quienes busquen acercarse a la Ópera Garnier, deben buscar el autobús exprés Roissybus.

Si llegas a la ciudad de noche no te preocupes, el autobús nocturno o Noctilien cuenta con dos líneas de diferentes trayectos que podrían ser muy útiles, y permitirte ahorrar algo de dinero al evitar un taxi.

Y, ya que hablamos de ellos, claro que hay servicio de taxis en el aeropuerto más importante de París, aunque llegar desde allí hasta la ciudad te costará unos 50 o 55 euros, con tarifa fija.

Algo similar sucede si llegamos a los aeropuertos secundarios, los de Orly y Beauvais, que disponen tanto de trenes y tranvía el primero, como de autobuses el segundo, para movilizarnos hasta el centro de París y allí sincronizar con otro medio.

Frases básicas en francés

El francés no es tan complicado como otros idiomas, pues su estructura mantiene algunas semejanzas con el español. De todos modos, lo mejor es que no estés improvisando y conozcas algunas frases mínimas como para poder manejarte con más soltura:

  • Hola/Buenos días/Buenas tardes: Bonjour
  • Hola de modo informal: Salut
  • Adiós: Au revoir
  • Hasta ahora: À tout à l’heure
  • Hasta pronto: À bientôt
  • Hasta mañana: À demain
  • Lo siento, pero tengo que irme: Je vais devoir vous laisser
  • ¿Podrías darme tu número de teléfono o tu e-mail?:            Pourrais-tu me donner ton numéro de téléphone/ton email?

La moneda francesa

En Francia se utiliza el euro al igual que en España o en buena parte de la Unión Europa, y eso resulta toda una ventaja, ya que no tendremos que estar realizando conversiones ni cambiando dinero al llegar o al irnos.

Paris Pass, ¿conviene o no?

Más de un amigo o conocido te dirá que, si piensas viajar a París, compres la tarjeta Paris Pass, ya que de esa manera gastarás menos al moverte por la ciudad o realizar diferentes actividades. ¿Es realmente así?

En primer lugar, la Paris Pass te brindará acceso gratuito a decenas de atracciones para los viajeros, entre las cuales se contemplan todos los museos incluidos en la Paris Museum Pass.

La tarjeta permite el acceso gratuito y sin esperar colas a más de 60 atracciones turísticas y museos en París. Además, incluye el uso ilimitado del transporte público y otras ventajas.

Sus precios no son accesibles -hablamos de unos 150 euros por adulto para dos o tres días-, por lo que conviene revisar bien si se ajusta a nuestro presupuesto o expectativa que tengamos del viaje.

Desde nuestro punto de vista, la Paris Pass es una buena inversión si ya tienes pensado gastar bastante dinero en transporte o tratar de visitar todos los sitios clásicos de la ciudad, pero no si pretendes sólo recorrer algunas zonas y dedicarte a descansar.

Puedes comprarla a través de la web y retirarla luego en alguno de los puntos de entrega indicados.

¿Has pensado en un free tour?

Vista nocturna de París

Sólo tres días en París nos dejarán con ganas de más, y aunque en este itinerario hemos incluido casi todos los sitios que deberías conocer en la ciudad, en caso de que cuentes con menos tiempo aún, existen varios tours gratuitos que organizan las autoridades locales y podrían ser provechosos.

La ventaja de este tipo de paseos es que son completamente gratuitos, y la desventaja es que, como casi siempre, tendrás que reservar tu lugar con cierta anticipación, sobre todo si viajas en grupos.

Sin analizarlos demasiado a fondo, debes saber que hay tours generales que recorren toda la ciudad, otros que se centran en su historia y los misterios que esconden sus calles, algunos que se orientan más que nada a barrios específicos, y otros más bien culturales.

¿Dónde alojarse en París?

En caso de que aún no tengas un alojamiento decidido porque no sabes en qué barrio quedarte, las zonas más seguras son las del centro de la ciudad, en los considerados primeros distritos, los que van desde la Catedral de Notre Dame hasta la Torre Eiffel.

Cerca de la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo o la avenida de los Campos Elíseos podrás encontrar buenos hoteles u alojamientos, y estar cerca de los mejores sitios turísticos, aunque debes considerar que el alojamiento en París es elevado y las estrellas de los hoteles no representan la realidad a la que estamos acostumbrados en España.

Así un hotel tres estrellas en la zona centro de París te parecerá caro (entre 80 y 150 euros noche) y su confortabilidad, en muchos casos, dejará que desear.

Si me permitís recomendaros un buen hotel calidad-precio optar por Urban Bivouac Hotel. A solo 3 kilómetros de La Bastilla cuenta con servicios como bar, recepción 24 horas y wifi gratis con un precio asequible de 88 euros por noche.

La mejor época para visitar París

Afortunadamente la capital francesa es una de esas metrópolis cuyo clima nos permite conocerla en cualquier momento del año, aunque la mayoría prefiere hacerlo al final del verano, en los meses que van de julio a septiembre, cuando las temperaturas son agradables y hay menos precipitaciones.

El invierno es el peor momento para visitar París por el frio y el menor tiempo de luz solar, así que deberías descartarlo a menos que quieras conocer cómo se vive la Navidad en la Ciudad de la Luz, con sus increíbles luces y adornos que recuerdan esta festividad a cada paso que damos.

La gastronomía francesa, deleite para el paladar

El queso básico en la alimentación francesa

Si pasamos un fin de semana en París, eso significa que tendremos que comer al menos unas cuatro o cinco veces en la capital, cantidad de oportunidades suficientes para degustar algunos de los más exquisitos platillos que hacen a la cocina francesa, de las más eximias.

La soupe à l’oignon es una de las marcas registradas, una sopa de cebolla caramelizada que se acompaña con pequeños trozos de pan y queso gruyère. Tanto ella como los omeletts pueden ser una buena entrada para compartir y abrir el apetito.

¿Y luego? Se abren posibilidades para gustos diferentes, desde la raclette, un queso fundido que se deja caer sobre todo tipo de embutidos y vegetales, hasta el Coq au vin, un estofado de carne que se cocina en sus propios juegos y en vino tinto o blanco.

Para los más osados, los escargots. Caracoles hechos en mantequilla y perejil con mayonesa.

A su vez, los fans de lo dulce tienen ofertas imperdibles como los macarons o los croissants, perfectos para acompañar su café o cualquier otra bebida.

Bon voyage!!!

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Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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