Al noreste de la provincia de Teruel, haciendo frontera con Tarragona y Castellón, se extiende una de las comarcas de moda en España. Porque Matarraña lo tiene todo: un imponente entorno natural en el que destacan la popular ruta del Parrizal o las pozas de la Pesquera, hasta 18 pueblos con encanto encabezados por su capital Valderrobres, y un patrimonio cultural en el que podemos encontrar desde pinturas rupestres a misteriosas mazmorras. No nos extraña nada que la Matarraña se haya convertido en la escapada rural más deseada para esta primavera. 

Matarraña, el fulgor de la naturaleza 

Matarraña
Matarraña. Fuente: Wikipedia

Abrir la puerta del coche, estirar las piernas, cerrar los ojos y respirar el hechizo de Matarraña. Una vez que pones tus pies en esta comarca, estarás envuelto en un aura mágica: es el fulgor de la naturaleza que siempre logra alumbrar la ilusión. Y para empezar a sentir este mágico vigor que nos regala Matarraña, arrancamos nuestra ruta en Beceite para conocer la ruta del Parrizal. 

Saltos de agua, pozas, barrancos, cañones, atalayas y divertidas pasarelas de madera que configuran una célebre ruta que discurre paralela al río Matarraña que da nombre a la comarca. Tan célebre que los gestores de este espacio natural han tenido que poner un cupo máximo en los aparcamientos de la zona para evitar aglomeraciones.  


Como quiera que está prohibido bañarse en las aguas de la senda del Parrizal durante todo el trayecto, si tenemos ganas de darnos un chapuzón nada mejor que acudir a las pozas de La Pesquera, también cerca de Beceite. Partiendo de esta localidad, tomamos una pista de poco menos de 8 kilómetros pasando por la parte alta del valle que forma el río Ulldemó hasta su confluencia con el Matarraña. A lo largo del recorrido iremos encontrando los denominados tolls en los que podremos darnos ese deseado baño. ¡No te olvides los escarpines! 

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Rincones como estos encontraremos a lo largo de la ruta del Parrizal en Matarraña. Fuente: Wikipedia.

Nos dirigimos ahora hacia el sur para embarcarnos en otra de las rutas más populares de Matarraña, la que nos lleva a deleitarnos con el macizo rocoso de las Peñas del Masmut, una senda circular que arranca y finaliza en Peñarroya de Tastavins, donde también se encuentra Inhóspitak, una de las sedes secundarias de Dinópolis.  

Cuentan los locales que las rocas del Masmut son un emblema de la comarca siendo escenario de numerosas leyendas como las que se asocian a la tribu bereber de los Masmuda. La altitud máxima de estas imponentes rocas supera los 1000 metros, siendo el hogar de una importante colonia de buitres. Las vistas desde lo alto de las rocas ofrecen un excelso panorama de la Matarraña. 

¿Te apetece conocer ahora una cascada? El Salt de la Portellada, al noroeste de Beceite, es otro de los símbolos de la comarca turolense. A través de la carretera que une la localidad de Portellada con Valderrobres tomamos un desvío señalizado que nos conduce a esta ruta de aproximadamente una hora a pie. El salto del Tastavins, otro afluente del Matarraña, nos espera al final de la ruta. 

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El Salto de la Portellada en Matarraña. Fuente: Wikiloc

Pero si lo tuyo son las emociones fuertes, no te pierdas la tirolina de Fuentespalda, a unos 12 kilómetros al este de Valderrobres. Son 2000 metros de longitud con 200 metros de desnivel que se recorren en 60 segundos pudiendo alcanzar velocidades superiores a 100 km por hora: la tirolina de doble cable más larga de Europa, según sus responsables.  

A estas rutas y actividades vinculadas con la naturaleza hay que sumar diversas sendas para bicis, rutas especialmente diseñadas para familias, turismo ecuestre y un sinfín más de posibilidades para disfrutar de este paraíso natural que es la Matarraña. 

Matarraña: rutas históricas y pueblos con encanto 

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Cretas, localidad de la que parte la Ruta de los Primeros Pobladores por Matarraña. Fuente: Wikipedia

Sin dejar la naturaleza de lado, nos embarcamos ahora en un viaje en el tiempo para conocer la historia de la comarca. Fue a principios el siglo XX cuando se descubrieron los primeros testimonios de pintura rupestre levantina en el entorno de Matarraña que más tarde pasaron a ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La Ruta de los Primeros Pobladores que conecta las localidades de Cretas, Mazaleón, Calaceite y Valdeltormo en un recorrido de unos 50 kilómetros es la mejor forma de acercarse a estos primeros habitantes de la comarca. 

Saltamos en el tiempo y cambiamos de registro para conocer el lado más oscuro de Matarraña, el de sus cárceles. Las autoridades de la comarca han diseñado una ruta para conocer las antiguas mazmorras que abundaron en Matarraña entre los siglos XVI y XVIII la mayoría de las cuales se ubicaban en los bajos de los ayuntamientos: agujeros húmedos y sin ventilación en las que los reos cumplían sus penas.  

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El puente que conduce a la zona del castillo en Valderrobres. Fuente: Pixabay

Para recuperarnos del impacto de estos turbadores rincones, Matarraña nos ofrece también diferentes itinerarios para conocer el patrimonio arquitectónico de la comarca poniendo el foco en el gótico, el estilo más predominante en sus cascos históricos. Cinco de los municipios que forman la comarca están declarados como conjuntos histórico artísticos: Beceite, La Fresneda, Ráfales, Calaceite y Valderrobres.    

Y es en la capital de la Matarraña donde finalizamos nuestro viaje por esta comarca. Dividido en dos por el río que da nombre a todo el territorio, en Valderrobres no nos podemos perder su castillo del XIV, una de las más importantes fortalezas góticas de Aragón, así como la iglesia de Santa María la Mayor, justo al lado del castillo. Y Valderrobres también es un buen lugar para degustar los productos del país, como las trufas, el aceite de oliva, el jamón de Teruel o los melocotones. La guinda para un viaje mágico a una de las comarcas más espléndidas de Aragón.  

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