La exposición ICONS, en el Palau Martorell de Barcelona, supone una oportunidad excepcional para adentrarse en la obra de Steve McCurry (Filadelfia, 1950), uno de los fotógrafos más carismáticos y reconocidos de las últimas décadas.

Comisariada por Biba Giacchetti en colaboración con el artista y concebida como una gran retrospectiva, la muestra reúne más de 150 imágenes tomadas a lo largo de una dilatada trayectoria profesional de más de cuatro décadas. Una panorámica completa sobre un autor cuya mirada, como señalan los organizadores, "ha sabido narrar el mundo a través de las personas que lo habitan".

Un cronista incansable

Retratos de la exposición/Cortesía Palau Martorell

Nacido en Filadelfia, McCurry estudió cine y fotografía en la Universidad Estatal de Pensilvania antes de comenzar su carrera colaborando en un periódico local. Su curiosidad innata y su anhelo por documentar otras realidades lo llevaron a iniciar un viaje por la India y el norte de Pakistán.

El reconocimiento internacional le llegó a comienzos de los años 80, cuando, tras cruzar clandestinamente la frontera, documentó la invasión soviética de Afganistán. Disfrazado con prendas tradicionales y con los carretes de película cosidos en los pliegues de su vestimenta, McCurry logró sacar del país algunas de las primeras imágenes del conflicto, mostrando al mundo la devastación pero también el rostro humano de la guerra.

Este conmovedor e impactante trabajo no solo se publicó en cabeceras como The New York Times, Paris Match o Time, sino que fue galardonado con la prestigiosa medalla de oro Robert Capa. Aquello supuso un punto de inflexión, marcando el inicio de una carrera legendaria que le ha llevado a recorrer el mundo cubriendo conflictos en Camboya, Filipinas o Beirut.

El rostro como un paisaje del alma

McCurry junto a su imágen más icónica/Cortesía Palau Martorell

Sus imágenes más emblemáticas, memoria visual colectiva, conforman el corazón de esta espléndida retrospectiva. De todas ellas, la estrella indiscutible, o al menos la más mediática, es el célebre retrato de Sharbat Gula, conocido universalmente como "la niña afgana". Tomada en 1984 en un campo de refugiados de Pakistán, la fotografía ha sido una de las portadas más famosas de National Geographic, pero también, y sobre todo, un símbolo universal de la dignidad y la resistencia humana frente a la barbarie.

Más allá de este icono, en ICONS encontramos un legado de imágenes memorables que han contribuido a definir nuestra percepción visual de remotos territorios y numerosas culturas. En sus retratos, intensos y penetrantes, "cada rostro se convierte en portador de historias, identidades y condiciones existenciales. A través de una mirada empática, McCurry construye imágenes que establecen un diálogo directo con el espectador, transformando la dimensión individual en una experiencia universal y haciendo visibles la dignidad, la fragilidad y la fuerza interior".

Monjes budistas en Zhengzhou, China © Steve McCurry

También presentes en la muestra, los monjes budistas envueltos en sus túnicas y niños jugando en escenarios casi apocalípticos que aun así transmiten una energía vital. Imágenes que son un recordatorio de que, hoy en día, se están vulnerando los derechos de millones de niños que viven en zonas de conflicto o se ven obligados a trabajar.

En el recorrido también tiene cabida el reino animal, que el fotógrafo observa con idéntica sensibilidad. Los animales no son simples elementos de la composición sino presencias absolutas "dotadas de expresividad y carácter, integrados en una relación continua con el entorno y las comunidades humanas". Imágenes que son también una reflexión sobre la necesidad de reconocer el valor y la dignidad de cada ser vivo.

Empatía en tiempos de incertidumbre

ICONS se podrá visitar en el Palau Martorell de Barcelona hasta el próximo 6 de septiembre/Cortesía Palau Martorell

Aunque su trabajo procede de diversos contextos geográficos y refleja realidades bien distintas, toda su obra mantiene una sorprendente coherencia nacida de la convicción de que, más allá de las diferencias demográficas, sociales o culturales, existen emociones y experiencias compartidas. En sus fotografías encontramos miedo, tristeza y desolación, pero también esperanza, alegría, dignidad y coraje. Todos ellos, sentimientos universales.

En un contexto global marcado por conflictos, desplazamientos forzados e incertidumbres sociales, el mensaje implícito de su obra adquiere una vigencia renovada que nos obliga a parar, a observar detenidamente y a reconocer en los demás una parte de nosotros mismos. La mejor.

Porque al centrarse en los ojos de los desposeídos, de los niños de la calle o de los supervivientes de conflictos armados, McCurry nos recuerda que detrás de cada titular geopolítico hay personas con miedos, esperanzas y una innata resiliencia. ICONS (hasta el próximo 6 de septiembre) es un recordatorio de que la comprensión mutua, la empatía, es la única respuesta ante la intolerancia.