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El precioso Can Bordoy esconde uno de los restaurantes más interesantes de la vibrante y ascendente gastronomía de Palma de Mallorca. En la parte baja de este hotel boutique, ubicado en el casco antiguo, se reparten una serie de cuidados espacios que conforman el restaurante Botànic.

Su propuesta gira en torno al concepto Plant Forward del que su chef Andrés Benítez es uno de los principales embajadores en nuestro país. Nos hemos acercado a una ciudad que nos tiene enamorados para descubrir y degustar esta interesante propuesta.

Una introducción a Botànic

Botànic
Botànic
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Botànic

Botànic es el primer establecimiento Plant Forward en Palma de Mallorca, destinado a convertirse en un referente nacional e internacional en esta popular tendencia culinaria. Bajo esta premisa, el color verde se convierte en el protagonista de todos los platos, presentándose de una forma siempre atractiva y seductora.

El restaurante se inspira en la historia de Miquel Salas, un personaje inventado para la ocasión. Botànic sigue el rastro de un marinero mallorquín que recorrió el planeta para traer toda clase de especias y alimentos y permitir así que su hijo invidente pudiera explorar el mundo a través de los aromas y sabores. Como comensales nos unimos a esta aventura allende los mares en una experiencia que nos invita a disfrutar de una gran variedad de condimentos de ultramar, combinados de productos de cercanía.

El chef es Andrés Benítez, nacido en Palma de Mallorca, con más de 16 años de experiencia en restaurantes galardonados con estrellas Michelin como Nerua (Bilbao), Sergi Arola Gastro (Madrid) y Bou (Mallorca). Según nos reconoce, el objetivo de este proyecto es “adentrarse en el mundo de los vegetales y comprender su enorme potencial para convertir una comida en una experiencia extremadamente seductora y divertida.”.

Varias rutas para llegar a un mismo destino

Botànic
Botànic
Botànic
Botànic
Botànic
Botànic

El viaje en Botànic se inicia con la elección de una de las diferentes rutas culinarias que nos proponen. Todas las rutas, explica Benítez, “capturan la esencia de Botànic y brindan una experiencia culinaria entretenida y festiva en la que todos los platos se comparten y se disfrutan con las manos. Las diferentes selecciones que hemos creado destacan por su equilibrio, presentación, colores, aromas y sorprendente sabor, resultado de la perfecta combinación de verduras de temporada con especias, hierbas aromáticas y, en algunos casos, proteínas de gran calidad y valor nutricional”.

La ruta más breve es la Ruta del Viento Greco, que incluye un viaje por seis platos con clásicos del restaurante como el “taco vegetal de lechuga” o la “coliflor en tabulé crujiente de quinoa, hummus, queso feta y dátiles”. La más extensa es la Ruta del Viento Xaloc, con ocho platos que añaden a la experiencia vegetal un plato de carne consistente en una “lechona de cerdo negro crujiente con ensalada fresca de col, lombarda, ajo negro y naranja”, así como otro plato de pescado cocinado en papillote con alga nori, chop-suey de verduras y salsa yakitori. Entre medias, las opciones Boreas y Mistral, que es 100% vegetariana”, nos permiten probar diferentes combinaciones de 7 platos muy equilibrados.

Los platos incorporados en los diferentes menús también los podemos pedir a la carta, junto con otras opciones, que varían según la temporada. Tan interesantes y originales como el “colinabo” o el celeri asado con especias chinas y setas. Mención especial merecen los postres que también incluyen verduras o frutas en su composición. Es el caso de la deliciosa remolacha en pavlova cremosa, fruta fresca y semillas de maracuyá.

Botànic cuida con especial cariño la elaboración de sus salsas y curris, o kurries como han rebautizado en el restaurante. Estos últimos, elaborados con productos de kilómetro 0, nos trasladan a sabores asiáticos desde la India hasta Tailandia. Una muestra de sus salsas está presente en la mesa desde el primer momento y nos permiten disfrutar de sabores tan originales como el chutney, elaborado con albaricoques de Porreras, la salsa picante cocinada a partir de tomates de Ramallet o la salsa india Raita, que está hecha con yogur local.

Un ejemplo más de la vibrante gastronomía de Palma

Gastronomía de Palma

La ciudad de Palma ha sufrido una importante transformación en los últimos años. Hace ya bastantes décadas que la ciudad es un apreciado destino para turistas de un alto nivel adquisitivo y nunca han faltado grandes restaurantes que cubrían esa demanda, pero, en muchos casos, no dejaban de ser una oferta de cocina internacional que no reflejaba ni defendía la calidad de la gastronomía más auténtica de Mallorca.

La progresiva recuperación del casco viejo de la ciudad y la apertura de hoteles boutiques ha traído consigo también la renovación de la oferta gastronómica con un buen número de interesantes aperturas, más modernas y apegadas a la tradición culinaria mallorquina. Esta tendencia ha empujado irremediablemente a restaurantes más veteranos y que, quizás, se habían quedado con una cocina un poco anquilosada.

En la actualidad, Palma de Mallorca es conocida por su rica gastronomía autóctona y diversidad culinaria, albergando más de 1.000 restaurantes que ofrecen cocinas de todo el mundo. Así, el casco antiguo de la ciudad es famoso por su gran variedad de restaurantes y bares que sirven cocina mallorquina, mediterránea e internacional, así como tapas y pinchos creativos. Cerca del Paseo del Born, encontramos opciones de cocina mediterránea, cafés, además de cocina internacional y francesa. El Paseo Marítimo es otro lugar destacado, con una amplia oferta gastronómica que incluye cocina mediterránea, italiana, china e hindú, además de pizzerías y arrocerías.

El Paseo de Mallorca y Jaume III es otro centro gastronómico importante así como el barrio de Santa Catalina. El Mercat de l’Olivar, ubicado en el centro de Palma, es un mercado municipal rodeado de locales con especialidades mediterráneas y cocina de mercado. En Es Molinar y Portixol, la tradición en pescados y mariscos frescos es fuerte, pero también se ofrecen otras opciones culinarias como cocina mediterránea, tapas y pa amb oli.

En resumen, Palma de Mallorca ofrece una experiencia gastronómica enriquecedora y variada, con opciones para todos los gustos y preferencias, cada vez más diversa y con una importante concentración de restaurantes con Estrella Michelín.

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