Bajo el pico más alto del Sistema Ibérico se abre un territorio donde el islam, el judaísmo y el cristianismo compartieron espacio durante cuatro siglos. La Comarca de Tarazona y el Moncayo no es un destino que se agote en un paisaje: guarda una mezquita camuflada tras las paredes de una iglesia, un pueblo excomulgado por brujerías, una feria de oficios que lleva siglos desaparecidos y un personaje disfrazado de rombos de colores que abre las fiestas a tomatazos. Este verano, todo eso está esperando a menos de dos horas de Zaragoza.
Lituénigo y la Feria de los Oficios Perdidos

El primer sábado de julio, cuando el sol todavía no aprieta, Lituénigo despierta con música tradicional sonando en la plaza. Desde las 10 de la mañana, vecinos y visitantes recorren las calles de este pueblo aragonés mientras se inicia la siega, la trilla y los trabajos de tracción animal que durante siglos dieron forma a la vida en estas laderas. Es la señal de que la Feria de los Oficios Perdidos ha comenzado.
Hilanderas, leñadores, canteros, estañadores, cesteros, alfareros y colmeneros, entre más de cuarenta oficios antiguos, ocupan cada tramo de calle para mostrar técnicas que la industrialización fue borrando del mapa. La feria no es solo una exhibición, también es una reconstrucción del vestir y del sentir de quienes habitaron este pueblo durante generaciones.
Todo ello bajo la mirada del castillo-palacio de estilo medieval del siglo XII que preside el pueblo desde lo alto y que está declarado Bien de Interés Cultural. La propia feria ha recibido la declaración de Interés Turístico Cultural, reconocimiento que respalda una cita que crece cada año en participantes y en arraigo.
Trasmoz, el pueblo excomulgado y sus brujas

A apenas cinco o diez minutos de Lituénigo, el mismo primer sábado de julio, Trasmoz se convierte en otro mundo. La Feria de Magia, Brujería y Plantas Medicinales, que en 2026 se celebra el 4 de julio y que también ostenta la declaración de Interés Turístico Cultural, transforma este pueblo en un escenario medieval donde la historia y la leyenda se funden sin pedir permiso.
La razón de que Trasmoz sea tierra de brujas no es caprichosa. Desde 1185 circulaba la creencia de que en su castillo, hoy visitable, se celebraban aquelarres nocturnos. Ese rumor, unido a un largo litigio con los monjes del Real Monasterio de Veruela por el aprovechamiento de pastos y montes, acabó con la excomunión del pueblo en el siglo XII. La maldición, dicen, sigue vigente. Fue precisamente ese ambiente de misterio el que atrajo a Gustavo Adolfo Bécquer, que encontró en estas leyendas del Moncayo inspiración para algunas de sus obras.
Durante la feria se realizan exhibiciones de cetrería, combates de espadas y escudos, elaboración de pócimas y recreaciones de las persecuciones que sufrieron las brujas en este mismo lugar hace siglos. Cuando cae la noche, el programa reserva una de sus propuestas más curiosas: la degustación de las llamadas "migas diabólicas", aperitivo que rinde homenaje irónico al episodio de la excomunión. Un plan que mezcla historia, folclore y gastronomía de una manera difícil de encontrar en otro lugar de la península.
La mezquita escondida de Torrellas
Pocos viajeros que se acercan a este rincón de Aragón saben que en el interior de la iglesia de San Martín de Tours, en Torrellas, se conserva una mezquita. Desde fuera, la imponente torre octogonal de estilo mudéjar da la primera pista: esa torre es el antiguo alminar desde el que se llamaba al rezo en el siglo XV. Cruzar la puerta supone pasar de un exterior discreto a una sala de oración que fue reformada posteriormente para el culto cristiano y que conserva detalles que detienen la mirada.
Junto a la sala, el Centro de Interpretación "La Huella del Islam" recorre la historia de la presencia musulmana en estas tierras hasta la expulsión de 1610, fecha que marcó el fin de una convivencia de siglos. El entorno refuerza la visita: la Plaza Mayor de Torrellas, un espacio porticado con caserones de piedra y porches adintelados, conserva la fachada de la residencia de los duques de Villahermosa, hoy convertida en casa rural.
La mezquita de Torrellas no está sola en la comarca. A pocos kilómetros, en Tórtoles, se encuentra otra mezquita declarada Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés desde el año 2002. Considerada uno de los pocos ejemplos conservados de mezquitas musulmanas construidas en época cristiana, está gestionada actualmente por la Fundación Tarazona Monumental. Dos espacios que convierten este territorio en un punto de referencia para entender cómo se superpusieron culturas y creencias a lo largo de los siglos.
El Cipotegato y las fiestas de Tarazona

Ninguna visita a esta parte de la provincia de Zaragoza se cierra del todo sin pasar por Tarazona, la llamada Ciudad de las Tres Culturas. A su denso patrimonio arquitectónico se suma, cada 27 de agosto, una de las fiestas más singulares del calendario aragonés: el Cipotegato, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional y celebrado en honor a las fiestas de San Atilano.
El origen del personaje se vincula al "dance" o "paloteao" de Tarazona, una manifestación del folclore aragonés de base religiosa que desapareció en 1930. El cipotegato era entonces el encargado de apartar al público con un palo para que los danzantes pudieran actuar. Su aspecto grotesco, con el cuerpo cubierto de rombos amarillos, rojos y verdes y el rostro oculto, provocaba la huida de los presentes. Según la tradición, los novios que veían al personaje acercarse a sus parejas le arrojaban lo primero que tenían a mano. De ahí nació, con el tiempo, el lanzamiento de tomates que hoy protagoniza el festejo.
Sin el Cipotegato no arrancan las fiestas patronales de Tarazona. El personaje sale a las calles y el público, armado de tomates, le recibe con una descarga multitudinaria que mezcla música, tradición y un ambiente que atrae visitantes de toda España. Las fiestas se extienden después con una programación variada pensada también para quienes llegan desde fuera de la ciudad.
Cómo organizar la visita
La comarca cuenta con una oferta activa durante todo el verano que incluye actividades familiares y rutas en el entorno del Parque Natural del Moncayo. Para planificar la escapada, concertar visitas guiadas o consultar la agenda de grupos y familias, los recursos disponibles son tarazonamonumental.com, turismotarazonayelmoncayo.es y el Punto de Información Turística del Ayuntamiento de Tarazona. Entre ferias medievales, arquitectura mudéjar, vestigios islámicos y fiestas declaradas de interés nacional, la comarca de Tarazona y el Moncayo ofrece este verano una combinación de historia viva y celebración popular que resulta difícil de encontrar concentrada en tan pocos kilómetros.

Únete a la conversación