Hace tiempo que la moda ha dejado de ser un territorio reservado a la estética. En manos de algunos creadores se transforma en una forma de pensamiento. Un lenguaje capaz de hablar y transmitir identidad, memoria, política o deseo con la misma contundencia que cualquier disciplina artística. Esa es la premisa desde la que se ha construido Ana Locking. Nostalgia / Utopía, la gran retrospectiva dedicada a una de las diseñadoras españolas más relevantes de las últimas dos décadas. 

Una inmersión en su universo creativo

Ana Locking en la muestra de la Sala Canal de Isabel II © Pablo Lorente

Lejos de plantear un recorrido histórico por su trayectoria, la exposición, explica el comisario Alberto Gonper, «ha sido concebida como una revisión integral de la trayectoria de la diseñadora desde una perspectiva conceptual y no cronológica. La muestra propone una lectura de la moda como lenguaje narrativo y herramienta de reflexión contemporánea, articulada en torno a la tensión entre memoria y proyección de futuro». 

Ese es precisamente el eje que atraviesa toda la trayectoria de Ana Locking y que condensa a la perfección el título. La nostalgia y la utopía aparecen como dos fuerzas complementarias, no como conceptos enfrentados. «La moda como relato en tránsito constante entre la nostalgia y la utopía». Un movimiento que funciona en doble sentido: «la mirada hacia el pasado se transforma en deseo de futuro, mientras que lo utópico y aún no vivido adquiere con el tiempo la textura del recuerdo». 

Entre ambos extremos se desarrolla el trabajo de una creadora que no entiende de límites ni ha renunciado al riesgo y que convierte cada colección en una reflexión, en un extraordinario ensayo visual sobre cuestiones que trascienden el ámbito de la moda.

«He aprendido que es importante no limitarse. Siempre he tratado de hacer lo que realmente me gusta, no importa cuántos obstáculos me haya encontrado. ¡Mi trabajo es el resultado de todas las experiencias de mi vida!», explica la propia diseñadora. 

La moda, una cuestión de identidad

La diseñadora Ana Locking con una de las piezas de la exposición © Jesus Madriñán

Con cerca de 200 prendas, la retrospectiva demuestra hasta qué punto Ana Locking ha construido un discurso coherente sin repetirse. En sus colecciones encontramos referencias al arte, la literatura, la cultura popular, la historia, el cine o las experiencias personales. Nada aparece como un simple recurso decorativo. Cada tejido, cada volumen y cada estampado forman parte de una narración donde la belleza nunca está desligada del significado y cada prenda es el resultado coral de un excepcional proceso creativo.

Piezas procedentes de distintas colecciones, articuladas en diversos universos temáticos, como la Hermandad Prerrafaelita, las flores, el paisaje lunar o el sueño americano, se concentran en la planta baja generando un recorrido evocador. 

La dimensión social de la moda

La exposición se podrá visitar hasta el próximo 27 de septiembre © Foto Jesús Madriñán

La muestra evidencia también el compromiso social que ha definido su carrera. Desde sus primeras propuestas, la diseñadora ha abordado cuestiones relacionadas con la diversidad, el género o la identidad. En sus desfiles, el cuerpo deja de ser un soporte neutro para convertirse en un espacio reivindicativo donde la diferencia no se oculta, sino que se celebra.

Vestirse es un acto de afirmación personal, de posicionamiento consciente, una forma de decir quién se es y quién se quiere ser.

Para los organizadores, «las prendas actúan como detonantes narrativos, objetos que importan menos por lo que son que por lo que activan. Vestirse se plantea como una forma de contarse, fijar una emoción, sostener una memoria, proyectar una identidad». 

La muestra insiste en esta dimensión política y social de la moda y la refuerza integrando las piezas en un relato expositivo donde dialogan con imágenes, referencias culturales, audiovisuales y materiales de trabajo que ayudan a comprender cómo nace una colección. 

Una ventana al backstage

Uno de los trajes de Coleccion Fear © Jesús Madriñan

El visitante descubre así que detrás de cada desfile existe un proceso complejo, aspecto que aborda la retrospectiva en su último ámbito. La creación requiere no solo imaginación: necesita método, documentación y tiempo.

Bocetos, referencias visuales, accesorios y materiales preparatorios nos permiten vislumbrar el profundo trabajo que precede a una colección. Una realidad frenética, compleja e intensa en un espacio en constante evolución. Porque la moda no es una disciplina aislada: exige documentación y un diálogo permanente con otras manifestaciones artísticas, desde la pintura hasta la fotografía o el cine.

Esa relación con el arte es una constante en la trayectoria de Ana Locking, que, más allá de la pasarela, ha desarrollado proyectos expositivos, instalaciones, una intensa labor docente participando en seminarios y conferencias, y colaboraciones con instituciones culturales e internacionales.

Este compromiso ha sido reconocido con distinciones como el Premio Nacional de Moda 2020, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2021 o el premio a Mejor Diseñador de la MBFWM (Mercedes-Benz Fashion Week Madrid) por su primera colección. Esa doble condición de creadora y transmisora de conocimiento ayuda a entender por qué su influencia va mucho más allá de las prendas que firma. 

Y, en un momento en que la moda tiende a mostrarse como un producto de consumo masivo e inmediato, quizá el mensaje más valioso que transmite Ana Locking. Nostalgia / Utopía sea reivindicar su capacidad para ser también reflexión, pensamiento, memoria y ensayo de futuro sin renunciar a la belleza.