Visitar la capital italiana supone realizar un maravilloso viaje a través de los imponentes monumentos y obras de arte que la Ciudad Eterna conserva en calles, plazas y edificios históricos. Desde los vestigios de la antigua Roma, empezando por el Coliseo y el Foro romano, hasta las bellas plazoletas, con míticas fuentes como la Fontana de Trevi, la monumental Roma es una ciudad para recorrerla y disfrutarla al máximo para no perderse ni un detalle, pero también para disfrutar de su buena gastronomía, mucho más variada de lo que imaginas.

Para que la experiencia romana esté completa, anímate a probar algunos de los platos tradicionales romanos, que no se limitan a la pizza y a la pasta aunque estén deliciosas. Toma nota de algunas de las sugerencias que no pueden faltar en un menú típicamente romano.

Saltimbocca

Saltimbocca de Gutendtasty Bella Rako en Pixabay

Este curioso nombre hacer referencia a unos pequeños y finos filetes de ternera que, están tan ricos, que ‘saltan a la boca’. Es uno de los platos de carne más populares de Roma y realmente el contraste de sabores que presenta lo hacen delicioso.

Los filetes llevan por encima una loncha de prosciutto (jamón) y una hoja de salvia que le da un toque aromático y fresco. Se fríen con un poco de mantequilla y se suelen tomar con una buena ensalada y/o con patatas fritas o asadas. Generalmente se presentan como un filete normal  pero con un palillo que sujeta la hoja de salvia, aunque también puedes encontrarlos enrollados, en forma de ‘rulo’.

Supplì

El supplì es un entrante típico de la cocina romana y podría compararse con las croquetas españolas. Es habitual pedirlo en restaurantes, mientras se espera a que lleguen el resto de los platos y también los tienes en establecimientos de comida rápida incluso en puestos callejeros para tomar sobre la marcha.

Los suplí son unas deliciosas y crujientes bolas de arroz rebozadas que, en su interior, llevan salsa de tomate con carne picada y además una ‘sorpresa’ un trocito de mozzarella que se funde ligeramente durante la fritura para resultar una delicia al primer mordisco.

Carciofi alla giudia

Carciofi alla Giudia de Simone Lippi trabajo propio Wikimedia

Aunque este nombre te resulte bastante extraño, en realidad, se trata de una propuesta gastronómica de temporada y de lo más ligera, porque su principal ingrediente son las saludables alcachofas, una especialidad romana que pocos conocen.

Como aperitivo o como primer plato, en Roma las alcachofas se preparan de dos maneras: alla romana, que se hacen guisadas con un rico aderezo de aceite, ajo, perejil y en muchos casos añadiendo un toque de menta o albahaca y alla giudia, que se preparan simplemente fritas, generalmente en forma de flor y haciendo que queden súper crujientes. El nombre de esta última elaboración hace referencia al origen de la receta, propia de la comunidad y del barrio judío de Roma.

Porchetta

Porchetta Alessio Damato, trabajo propio, Wikimedia

Como puedes intuir por el nombre, la porchetta es carne de cerdo que se prepara aderezándola con distintas especias para que resulte realmente deliciosa tanto para tomar como un plato más, como para ser ingrediente perfecto de apetecibles bocadillos italianos que puedes encontrar en cualquier paninerie o food truck.

La carne de cerdo se limpia y se deshuesa totalmente para condimentarla con sal, pimienta y hierbas aromáticas. Luego se asa al horno para que quede extra suave y tan suelta que casi se deshace con los dedos. Se cree que la receta es originaria de Ariccia, una localidad a poco más de media hora de la capital de Italia.

Abbacchio

Abbacchio (cordero asado) de Masolino/ Tommaso Passi /flickr.com/wikimedia.org

Abbacchio es el término que hace referencia al cordero pequeño (tipo lechal) con el que se elaboran distintos platos típicos de Roma. Uno de los más populares es el abbacchio alla scottadito muy propi de los meses más fríos del año. Se trata de las tradicionales chuletitas de cordero a la plancha que se preparan bien especiadas, con aceite de oliva virgen y con abundante romero para obtener su particular y rico sabor ‘a campo’. La misma receta también se hace con costillas de cordero.

Aunque habitualmente no se relaciona la gastronomía romana con el cordero, en realidad es una carne que se toma con relativa asiduidad y de formas diversas: en guisos, salteado a la sartén con ajo y taquitos de jamón y también asado al horno, como plato tradicional de Pascua.

Coda alla vaccinara

Coda alla vaccinara

Si te gustan los platos ‘potentes’ y los guisos hechos a fuego lento, la coda alla vaccinara te encantará, porque es un estofado de carne de toro repleto de aroma y sabor. En realidad, es rabo de toro, que se prepara con manteca, salsa de tomate y numerosas hierbas aromáticas entre las que no faltan: el tomillo, el romero o el laurel. También suele llevar vino tinto para darle cuerpo a la rica salsa característica de esta receta.

La pizza y la pasta ‘más romanas’

Espaguetis carbonara, Jessica Kwok Pixabay

Por supuesto, además de las propuestas gastronómicas menos conocidas de Roma que te hemos contado, también tienes la opción de elegir dos clásicos italianos que nunca fallan: la pasta y la pizza, pero, estando en la ciudad del Coliseo, puedes elegir aquellas de sabor y esencia ‘más romana’.

Aunque las encontrarás de todo tipo y con los ingredientes que quieras, las pizzas más típicas de Roma son las pizzas al Taglio, fáciles de encontrar en cualquier sitio incluido el ámbito del Street food. Se caracterizan por ser rectangulares y venderse por porciones. La masa resulta exquisita y no lleva demasiados ingredientes.

En cuanto a la pasta también es deliciosa y si quieres una muy ‘romana’, pide espaguetis, macarrones… a la auténtica carbonara (sin nata). Otra opción menos conocida, es pedir pasta ‘cacio e pepe’, la pasta más típica de Roma que lleva ‘cacio’, es decir, queso pecorino y ‘pepe’, pimienta recién molida. Sencillo y de sorprendente sabor.

Por último, también es buena opción probar los gnocchis (ñoquis) alla romana, que no tienen nada que ver con los que probablemente conozcas, hechos a base de patata. Los romanos se elaboran con sémola, quesos (pecorino y parmesano), leche y huevo, tienen forma de disco y se hacen al horno, gratinándolos con mantequilla de manera que resulten absolutamente irresistibles solos o como guarnición de otros platos.

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