Viajamos hasta la provincia de Salamanca, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, para descubrir algunos de esas pequeñas localidades que, con su encanto, sabrán enamorar a familias, parejas e, incluso, a quienes se animen a conocerlos en soledad.

El caso es que podríamos haber realizado un repaso de los mejores 10, 15, 20 y hasta 30 pueblos de Salamanca pero, en lugar de ello, nos hemos detenido en unos pocos que consideramos indispensables para que, luego, cualquier visitante añada otros a su hoja de ruta, y por supuesto los comparta con nosotros.

1Candelario

Calles empedradas de Candelario | Félix Nieto

Candelario es, indudablemente, uno de los pueblos que no deben faltar en un ránking de este tipo, comenzando por su ubicación a la falda de la sierra de Candelario, lo que facilita la aparición de diferentes paisajes que combinan muy bien con la arquitectura típica de sus casas de piedra y madera.

A las cientos de viviendas construidas en el siglo XVIII se accede, además, por callejuelas estrechas bordeadas por sus características “regaderas” que delatan la época histórica en la que se desarrolló esta villa, cuando no hacían falta otros caminos dado que todo el mundo se desplaza a pie o a caballo.

En cuanto a sus principales atractivos, tenemos que mencionar la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, símbolo de la zona, como así también la Ermita o el Museo Etnográfico de la Casa Chacinera, donde se recogen toda clase de elementos relacionados con la actividad económica más relevante de la localidad, la chacinería y se ofrecen pases teatralizados que te trasladarán a tiempos pasados.

Y como no mencionar sus batipuertas… ¿Qué no sabes lo que son? Tienes que visitar Candelario.

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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