Los jardines que rodean al Palacio de Versalles son posiblemente los más famosos del mundo. Con más de 800 hectáreas de superficie, su diseño del siglo XVII fue el más admirado y envidiado durante siglos por las monarquías de toda Europa y provocó una competida carrera para tratar de igualarlo o, al menos, para poder presumir de algo similar.

Grandes jardines comenzaron a florecer -nunca mejor dicho- por los principales países de la época y, como no podía ser de otra manera, nuestro país tampoco escapó a esta moda. Gracias a ello, aunque el clima local no ayuda demasiado a este tipo de jardines, hoy disfrutamos de estos cinco bellos ejemplos de jardines barrocos que podemos visitar en España.  

La Granja de San Ildefonso

La Granja
Fuente: Wikimedia/Pacodonderis CC BY-SA 4.0

El mejor ejemplo es, por supuesto, el magnífico conjunto de jardines que rodean al Palacio Real de la Granja de San Ildefonso. No es casualidad que sean popularmente conocidos como el Versalles español porque su diseño del siglo XVIII, obra del jardinero francés René Carlier, inspiró claramente a estos jardines. Están ubicados en la parte norte de la sierra de Guadarrama, a unos pocos kilómetros de Segovia y a una hora de Madrid, convirtiéndose en una de las mejores excursiones desde la capital.

Suman una extensión de 146 hectáreas y se extienden por la colina que desciende desde el palacio, lo que favorece una fantástica panorámica de estos. Esta pendiente natural también es clave para conseguir la circulación de agua hacia sus famosas fuentes y una presión muy fuerte que consigue que los chorros de alguna de las fuentes alcancen hasta los cuarenta metros de altura, algo nunca visto en su época.

Y es que el conjunto de fuentes de La Granja es uno de los más impresionantes del mundo y una visita imprescindible en nuestro país. Un gran estanque, conocido como El Mar, y otros ocho depósitos son los encargados de llevar el agua hasta las 21 fuentes que se reparten por estos jardines. Inspiradas por la mitología clásica, incluyen en la mayoría de los casos esculturas de deidades, leyendas o alegorías.

Si se activasen todas a la vez, consumirían un total de 9.000 metros cúbicos de agua por hora o, lo que es lo mismo, toda el agua que consume la ciudad de Segovia en ese tiempo. Por este motivo, solamente se activan de forma puntual en temporada estival y tres días especiales del año: el día de San Fernando (30 de mayo), el día de Santiago (25 de julio) y el día de San Luis (25 de agosto). Si tienes pensado visitarlos es recomendable que consultes los horarios en su página web.

Los jardines del Campo del Moro

Jardines del Campo del Moro – Foto: Wikipedia

Escondido en el centro de Madrid, junto al Palacio Real y la estación de Príncipe Pío, encontramos los jardines del Campo del Moro, uno de los mejores secretos de la capital y otro ejemplo de jardín barroco inspirado en Versalles. Su creación inicial fue una petición de Felipe II aunque el diseño definitivo corresponde al reinado de Isabel II, ya a mediados del siglo XIX.

Nada más entrar ya podemos disfrutar de una espectacular vista del Palacio Real, que se levanta imponente al fondo de una gran avenida central presidida por dos hermosas fuentes y una serie de parterres. Si nos adentramos en los jardines, iremos encontrando un buen número de pequeños caminos que desembocan en una gran variedad de espacios de recreo, fuentes románticas, cascadas, un pequeño lago o curiosas construcciones como el Chalecito de la Reina, obra del arquitecto Repullés.

Dentro también se ubica el Museo de Carruajes, construido en la segunda mitad del siglo XX, que alberga una importante colección de carruajes y piezas que pertenecieron a la corona española. La entrada a los jardines es totalmente gratuita y abre todos los días de 10.00 a 18.00.

Quinta del Duque del Arco

Quinta del Duque del Arco – Foto: Wikipedia

Esta casa de campo recibía el nombre oficial de Real Posesión de la Quinta del Duque del Arco, pero se más conocida como la Quinta de El Pardo. Es uno de los ejemplos mejor conservados de las tradicionales casas de campo de los aristócratas madrileños del siglo XVIII. Además de un sencillo pero bonito palacete, la Quinta destaca por uno de los mejores jardines barrocos de España y uno de los pocos que se conservan de este tipo.

Ocupan más de diez mil metros cuadrados y se dividen en cuatro grandes terrazas, que están decoradas al estilo barroco con esculturas, fuentes y un coqueto estanque central, aunque cuenta también con influencias de los jardines renacentistas italianos. Cada uno de los cuatro niveles va ascendiendo hacia el palacete, consiguiendo una bonita perspectiva desde lo más alto.

Jardines de Aranjuez

Jardines de Aranjuez

Como estáis comprobando, casi todos estos grandes jardines barrocos se ubicaban junto a los palacios reales, para disfrute y gozo de los miembros de la corona. Y otro de los lugares predilectos de la monarquía española fue sin duda el Palacio de Aranjuez. Alrededor de él se diseñaron una serie de jardines que son, según la opinión de muchas personas, los más bonitos de España.

Se trata en realidad de un conjunto de varios jardines que se reparten en torno al palacio. Anteriores a la influencia de Versalles, encontramos, por ejemplo, el Jardín del Rey, con un diseño paisajista del siglo XVI; el Jardín de la Isla, que gira alrededor de varias bonitas fuentes de inspiración clásica; o el amplio Jardín del Príncipe, que se extiende a lo largo de tres kilómetros.

Sí está claramente influenciado por Versalles el Jardín del Parterre, situado en la parte trasera del palacio y diseñado por orden de Felipe V según los postulados de jardinería francesa de la época con un bonito conjunto de fuentes y calles ondulantes que giran en torno a la avenida central y tres grandes áreas diferenciadas.

Pazo de Oca

Pazo de Oca – Foto: Wikipedia

Nos alejamos de la capital del reino, para visitar otro bonito ejemplo de jardín de influencia barroca y, posiblemente, el más desconocido de este listado. El pazo de Oca se encuentra en el municipio de La Estrada, en la provincia de Pontevedra, y pertenece actualmente a los duques de Medinaceli.

Conocido como el Versalles gallego, su diseño es obra del mismo jardinero francés que fue responsable del Campo del Moro, aunque adaptó algunas zonas a la climatología y características propias de esta región. El patio principal está presidido por una fuente rodeada de parterres, pero lo que más destaca de estos jardines son sus diferentes canales de agua y los arroyos que fluyen a lo largo de su extensión. Entre ellos se constituyen dos preciosos estanques conectados por un puente y una bonita isla artificial en forma de barca.

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