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La costa Brava es, básicamente, el litoral de la provincia catalana de Girona, que abarca las comarcas del Alto y del Bajo Ampurdán en una franja costera del algo más de 200 kilómetros. De sur a norte, arranca en la turística localidad de Blanes y llega hasta Portbou ya en la frontera con Francia.

La costa está salpicada de pueblos marineros repletos de encanto y también de paisajes de marcados contrastes, donde pequeñas calas sorprenden con su belleza surgiendo entre agrestes acantilados. Además de las playas más conocidas y de mayor tamaño, estas calas, algunas pedregosas y otras de arena dorada, son seña de identidad de esta costa que ha enamorado a geniales artistas, escritores o grandes chefs. Anímate a recorrerla y descubre, con nosotros, las calas más bonitas de la costa Brava.

Cala S’Alguer

Cala S’Alguer, trabajo propio de Alberto – g- rovi Wikipedia

Descubrir la esencia del Mediterráneo es fácil acercándote a esta coqueta cala, de poco más de 50 metros de longitud, que se encuentra a escasos kilómetros Palamós.

Grandes rocas crean la pequeña ensenada que le da forma y en la arena se pueden ver antiguas casas de pescadores, que hoy, ya reformadas y de uso vacacional, siguen manteniendo su estructura tradicional. Las casitas blancas, con sus portalones pintados de vivos colores, parecen sacadas de un cuadro. Delante de ellas y no muy lejos algunas barcas y detrás, un magnífico pinar que pone el toque verde en esta postal que enamora a primera vista.

Cala Roques Planas 

En Sant Antoni de Calonge se encuentre esta pequeña cala a la que se puede acceder a pie desde la cercana playa de Can Cristus. No solo es bonita sino también bastante peculiar ya que, al igual que el resto de las calas, se hace hueco en un entorno rocoso, pero en su caso, la erosión y el tipo de piedra presente en su entorno ha hecho que estas grandes rocas se presenten casi lisas, actuando como un estupendo ‘solarium’ natural.

También tiene una parte de arena gruesa y un agua cristalina ideal para hacer snorkel entre esas ‘rocas planas’ sumergidas bajo el agua.

Cala Futadera

Costa Brava, cala Futadera Tanya Dedyukhina Wikimedia

Cala Futadera es otro de esos rincones mágicos con los que la Costa Brava deja, unos minutos, sin palabras al contemplarla. Se encuentra al norte de Tossa de Mar y acceder a ella no es sencillo (aunque a pie es posible por medio de una gran escalera).

Protegida por la pared rocosa que forman los acantilados que la guardan, la cala es lugar perfecto de fondeo de los barcos de la zona, a los que ofrece sus aguas turquesas ideales para el buceo y snorkel. Arena tosca y de nuevo un pinar como telón de fondo hacen de la cala un pequeño paraíso aún por descubrir.

Cala del Senyor Ramón

Es una de las calas más bonitas y también de las de mayor extensión de la Costa Brava ya que tiene unos 350 metros de longitud. Es un lugar muy tranquilo, con un hermoso paisaje natural de mar y acantilados. Se encuentra a 11 kilómetros de la localidad de Santa Cristina d’Aro y se puede acceder bien a pie o en coche, dejando el vehículo en el aparcamiento cercano (de pago). La cala, de arena gruesa, destaca por las alta paredes rocosas que parecen aislarla y en ella es posible practicar nudismo.

Cala Sa Tuna

Cala Sa Tuna, Valentina Uribe Posada, Unsplash

Es una cala bastante grande y está a unos 5 kilómetros de Begur. Cuenta con servicios, como duchas y algún bar restaurante en su pequeño paseo marítimo, pero no por eso ha perdido un ápice de su belleza natural.

Rodeada de casas blancas y de escasa altura, la cala tiene incluso un pequeño y práctico embarcadero, aunque también es fácil ver barcas en la propia arena. Sa Tuna es una tranquila zona residencial, lógicamente con más gente en verano dispuesta a disfrutar de este enclave en el que la naturaleza sigue siendo protagonista.

Cala Bramant

Se la conoce también como la cala de los enamorados, porque las rocas que sobresalen de ambos extremos de la diminuta playa, a modo de espigón natural, casi se juntan, formando una especie de ‘romántica’ piscina natural.

 Además de su curiosa forma, es una pequeña cala a la que no resulta sencillo acceder salvo en barco o kayak, por lo que en ella la masificación turística resulta impensable. Cala Bramant está cerca del bonito pueblo costero de Llançà, enclavado en el paisaje único de dos parques naturales: el de cap de Creus y el de la sierra de Albera.

Cala Jugadora

Cala Jugadora, Costa Brava, trabajo de Jordi Carceller Comas, Wikimedia

A unos 7 kilómetros al norte de Cadaqués se encuentra esta pequeña cala, de apenas 20 metros de longitud, en los que se concentra toda la belleza del particular entorno de la costa Brava.

Cala Jugadora está ubicada en el extremo más oriental del cabo de Creus. En uno de sus entrantes, que aprovecha el mar para introducirse en la tierra a modo de fiordo, la cala se haya protegida del viento entre formaciones rocosas.

Sus aguas cristalinas son perfectas para la práctica del snorkel y en el paisaje cercano, el faro del cabo de Creus recuerda que estás inmerso en un paisaje en el que, tal vez, el genio del surrealismo, Salvador Dalí, encontró inspiración para alguna de sus obras magistrales.

Cala El Golfet

El Golfet es una de esas maravillosas calas ‘escondidas’ tan propias de la Costa Brava en la que te puedes sentir temporalmente muy lejos ‘de la civilización’. Es una cala agreste, de arena, y de belleza realmente espectacular por las abruptas paredes rocosas que la protegen.

Se encuentra próxima a Calella de Palafrugell, desde donde se puede llegar a pie, en unos 15 – 20 minutos, recorriendo el camino de ronda (o Camí de Ronda, sendero costero de la Costa Brava) de la localidad. Al llegar, te espera la recompensa de poder contemplar una de las calas más bonitas de la costa Brava, de aguas de intenso azul entre imponentes rocas.

Cala Pola

Cala Pola, Karsten Ratzke, Wikimedia

Más tranquila y menos saturada que la cercana Cala Giverola, Cala Pola, en el municipio de Tossa de Mar, es una bella estampa en la que el mar de aguas turquesa, las paredes rocosas, coronadas por frondosa vegetación, y la arena son ingredientes básicos de este característico y bello paisaje costero.

Para acceder a ella se puede seguir el camino de ronda que parte de Tossa y recorre apenas 4 kilómetros. Llegar en coche también es sencillo, aunque tendrás que aparcar a la entrada del camping existente y llegar a pie. El camino merece la pena porque al llegar y ver la tranquila lengua de mar que se cuela entre las rocas, las buenas sensaciones no faltan.

Cala del Vedell

En el municipio de Mont Ras, en el bajo Ampurdán se encuentra esta cala de difícil acceso que, tal vez por eso, ha conservado prácticamente intacta su espléndida belleza natural. La panorámica desde el acantilado que la protege e realmente hermosas, con el fondo de pinares y la vista que se pierde en el horizonte mediterráneo.

La cala, de apenas 50 metros, es de piedras y en ella hay que destacar la presencia de arrecifes a escasa distancia de la orilla ideales para disfrutar de los ricos fondos marinos de la zona. Es parada habitual de barcos que fondean para descubrir este recóndito paraíso.

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