Pocas plazas de Nueva York concentran tanta arquitectura icónica como Hudson Yards. Allí conviven Edge NYC, el gran balcón sobre Manhattan, y Vessel NYC, una escultura concebida para recorrerse desde dentro.
Ambos nacieron como parte del mayor desarrollo inmobiliario privado de Estados Unidos, un proyecto que transformó un antiguo patio ferroviario en uno de los nuevos centros de la ciudad. Desde entonces, millones de personas llegan hasta aquí para contemplar Nueva York desde una perspectiva completamente diferente.
Un barrio levantado sobre las vías

Related Companies, la promotora liderada por Stephen Ross, llevaba desde principios de los años 2000 detrás de los derechos aéreos sobre el West Side Yard, el patio de maniobras de trenes de cercanías propiedad de la Autoridad Metropolitana de Transporte. El solar estuvo a punto de acoger un estadio olímpico y, más tarde, un nuevo campo para los Jets, antes de que ambos proyectos cayeran. Tishman Speyer ganó el primer concurso público para desarrollar la zona en 2008, pero se retiró meses después por la crisis financiera. Fue entonces cuando Related tomó el relevo con un plan más diverso que incluía vivienda, oficinas, comercio y espacio cultural.
La obra arrancó oficialmente el 4 de diciembre de 2012 y, antes de levantar ninguna torre, el primer reto consistió en construir el propio suelo sobre el que se asentarían los edificios. El patio ferroviario debía seguir operativo mientras se perforaban trescientos pilotes de hormigón, de entre uno y un metro y medio de diámetro, hasta el lecho rocoso, a profundidades de hasta veinticuatro metros entre las vías activas.
Sobre esa plataforma, desarrollada junto a la canadiense Oxford Properties mediante un arrendamiento de derechos aéreos de mil millones de dólares a noventa y nueve años con la MTA, se construyeron las torres 10, 15, 30, 35, 50 y 55 Hudson Yards, además del centro cultural The Shed. La primera fase del proyecto, valorada en unos veinticinco mil millones de dólares, abrió al público el 15 de marzo de 2019 y se convirtió de inmediato en el mayor desarrollo inmobiliario privado de la historia de Estados Unidos.
Edge NYC, la plataforma que sale volando de la torre

Edge NYC corona el piso 100 de 30 Hudson Yards, la torre más alta del complejo, diseñada por Kohn Pedersen Fox, el mismo estudio que ya había firmado One Vanderbilt en Midtown. La plataforma triangular se fabricó en Italia y cruzó el Atlántico hasta un puerto de Nueva Jersey dividida en quince secciones que sumaban en total unas 314 toneladas, con piezas individuales de hasta 41 toneladas cada una.
Una vez en obra, los ingenieros tuvieron que comprobar antes la resistencia de las calles de Manhattan para confirmar que soportarían el peso del traslado. El montaje final se resolvió en menos de cuatro meses, con parte de las secciones izadas por dos grúas trabajando de forma simultánea y ancladas a las fachadas este y sur del edificio mediante 3.400 pernos.
El mirador abrió el 11 de marzo de 2020, apenas unos días antes de que la pandemia paralizara la ciudad. Desde entonces presume de ser la plataforma de observación al aire libre más alta del hemisferio occidental. Se proyecta unos 24 metros más allá de la línea de fachada y se encuentra a aproximadamente 345 metros sobre la calle, unos quince metros por encima del mirador del Empire State Building.

El recorrido exterior ocupa cerca de 700 metros cuadrados e incluye un suelo de cristal de unos 21 metros cuadrados, mientras que el cerramiento se resuelve con setenta y nueve paneles de vidrio antirreflectante de casi tres metros de altura, inclinados 6,6 grados hacia fuera para facilitar la vista hacia abajo sin que el propio cristal se interponga.
Antes de llegar a la plataforma, un recorrido interior con diseño de Rockwell Group repasa la historia de Hudson Yards y la construcción del propio mirador, con paneles y proyecciones que documentan la operación de traslado y montaje descrita más arriba. En el piso 101 espera Peak, un restaurante y espacio para eventos con vistas, mientras que en el propio nivel 100 hay una barra de champán pensada para armarse de valor antes de salir al exterior. El billete de entrada estándar parte de unos cincuenta dólares por adulto, con recargos adicionales para las franjas del atardecer y para determinadas experiencias. La visita suele completarse en algo menos de dos horas si se incluye la parte interior del recorrido.
Vessel NYC, un escultura viva

A pocos metros de Edge NYC, en la plaza pública del desarrollo, se levanta Vessel NYC, la estructura de escaleras diseñada por el británico Thomas Heatherwick y su estudio, con cálculo estructural de Thornton Tomasetti y AKT II. Las obras arrancaron en abril de 2017 y la estructura alcanzó su altura definitiva en diciembre de ese año, tras fabricarse también en gran parte en Italia. El resultado son dieciséis niveles y unos 46 metros de altura resueltos con 154 tramos de escalera interconectados, cerca de 2.500 peldaños y ochenta rellanos, revestidos de un acero de tono cobrizo que le da su aspecto de panal. El coste final se ha situado, según las fuentes, entre los ciento cincuenta y los doscientos millones de dólares.
Vessel NYC abrió el 15 de marzo de 2019 como una pieza gratuita y de acceso libre, pensada como centro simbólico de la plaza pública del barrio. Quien subía podía elegir su propio recorrido entre los ochenta rellanos, sin un camino marcado ni una cima única, lo que convertía cada visita en una experiencia distinta según el nivel y el ángulo escogidos.
La estructura permaneció cerrada durante más de tres años mientras Related Companies, Heatherwick Studio y varios especialistas trabajaban en un nuevo sistema de seguridad que permitiera reabrirla sin desmontar ni alterar sustancialmente su forma original. El resultado fue una malla de acero de suelo a techo instalada en la mayoría de los tramos de escalera a partir del segundo nivel. Vessel NYC volvió a abrir el 28 de octubre de 2024. El nivel superior continúa cerrado de manera indefinida porque carece de techo y su configuración impide prolongar hasta allí la malla de protección instalada en el resto de la estructura.
La entrada también dejó de ser gratuita y cuesta ahora diez dólares por persona. También se mantiene la condición de acceder acompañado, junto con la prohibición de entrar con mochilas portabebés, trípodes o palos de selfi. Quienes tengan dificultades para utilizar las escaleras pueden acceder mediante el ascensor a los niveles habilitados para personas con movilidad reducida.
Lo nuevo de este 2026

Edge sigue siendo, de las dos estructuras, la que más cambia de un año a otro. El 11 de junio de 2026 estrenó una renovación completa de su experiencia interior, la mayor transformación del mirador desde que abrió, con siete instalaciones inmersivas pensadas para funcionar con cualquier clima y repartidas entre la entrada del piso cuatro y la propia plataforma del piso 100.
El recorrido empieza con Prism, un juego de espejos que descompone imágenes de la ciudad en patrones de color. Sigue Skyrise, un ascensor que simula en menos de un minuto la subida hasta el piso 100. Más arriba, Pulse suma cuatrocientas cincuenta esferas luminosas que reaccionan al movimiento de los visitantes, mientras que Reflections propone doscientos paneles espejados que giran y se iluminan al paso de cada persona.
El tramo final combina Kaleidoscope, cuatro salas construidas en torno a lo que sus responsables presentan como el caleidoscopio más grande de la ciudad, con Crystal Cave, una cueva de cristales bajo un techo de casi ocho metros. Cierra el recorrido Infinite City, dieciocho columnas iluminadas que imitan los rascacielos del horizonte. Detrás del proyecto están los estudios Moment Factory, SOFTlab y Journey.

Edge NYC
La reforma también renovó por completo la hostelería del piso 101. El restaurante Peak reabrió como Peak with Priceless bajo la dirección del chef Ralph Scamardella, responsable culinario de Tao Group Hospitality. A su lado se ha abierto Avenue Sky Lounge, una coctelería nocturna que retoma el nombre de un club histórico de la ciudad. Los titulares de tarjetas Mastercard cuentan además con acceso prioritario a todo el conjunto a través del programa Priceless. Andrew Lustgarten, presidente ejecutivo de Hudson Yards Experiences, resumió el cambio de rumbo del mirador con una idea sencilla: la próxima era de Edge llevará a los visitantes más allá de la vista.
A esa reforma se suma la segunda temporada de Marquee Skydeck, la fiesta nocturna que Tao Group Hospitality organiza en la propia plataforma de Edge tras su buen resultado del año pasado. El calendario de 2026 arrancó el 1 de mayo y se extiende hasta octubre con sesiones de música electrónica durante los fines de semana a unos 335 metros de altura, un uso muy distinto del que tenía el mirador en sus primeros años, pensado entonces sobre todo para visitas familiares y turísticas de día.
Hudson Yards acabó reuniendo dos piezas capaces de redefinir cómo Nueva York mira su propio horizonte.

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