Tal vez te hayas encontrado las fuentes monumentales que hoy nos ocupan en alguno de tus viajes. Incluso puede que haya alguna de ellas en la ciudad en la que habitas. Y quizás ignores toda la historia que atesoran a sus espaldas. Hablamos de esas fuentes con cariátides y hierro forjado que todavía se conocen por el nombre del filántropo que las financió.

Hoy te contamos la historia de las fuentes Wallace alrededor del mundo. Porque hasta el elemento más habitual que vemos en nuestras ciudades o el monumento más pequeño que encontramos en nuestras escapadas tiene detrás todo un pasado por descubrir.

Origen de las fuentes Wallace

París
Fuente: Wikimedia/edwin.11 CC BY 2.0

En el siglo XIX el agua potable que se suministraba a la población en las grandes ciudades no llegaba con la misma facilidad que ahora, y mucho menos en tiempos de posguerra. Así que en el año 1872, tras la guerra franco-prusiana, en la que París fue bombardeada, el inglés Richard Wallace, que residía en la ciudad, decidió facilitar el acceso al agua de forma gratuita a la población, financiando la construcción y colocación de unas hermosas fuentes por diversas zonas de la capital francesa.


El escultor elegido para el trabajo fue Charles Auguste Lebourg, aunque popularmente pasaron a ser conocidas como las fuentes Wallace, por aquel que las ideó y las financió. Wallace quería que fueran grandes para poder ser vistas con facilidad, además de estéticas, resistentes y fabricadas en un material que no resultara caro para poder hacer una buena cantidad. Por ese motivo se eligió el hierro fundido. Su color verde oscuro se decidió para que coordinaran con el resto del mobiliario de la ciudad por aquel entonces. Fue tal el éxito que obtuvieron que después siguieron colocándose por otros lugares del mundo. En la actualidad, todavía se fabrican.

Las fuentes Wallace se construyeron en tres tamaños. El más grande, con 2,71 metros de altura y más de 600 kilogramos de peso, fue el más habitual, con sus cuatro cariátides de brazos alzados sosteniendo una cúpula sobre sus cabezas. Las figuras femeninas representan cuatro virtudes y cuatro estaciones: la Bondad (el invierno), la Simplicidad (la primavera), la Caridad (el verano) y la Sobriedad (el otoño). Otro modelo es el adosado, con poco menos de 2 metros y la mitad de peso, con el rostro de una náyade, y el modelo columna, una versión más simple del grande. Por último, el modelo pequeño pesa solo 130 kilogramos y mide 1,32 metros.

Fuentes Wallace en Francia

Fuente Wallace en Nantes
Fuente: Wikimedia/François de Dijon CC BY-SA 4.0

La primera de las fuentes Wallace se colocó en pleno verano en el boulevard de la Villette y tres años después, París ya contaba con 50. Su número siguió aumentando y ahora puedes contemplar hasta poco más de un centenar de fuentes Wallace en la ciudad. Se encuentran en funcionamiento entre los meses de marzo y noviembre, y se cierran en invierno para evitar que el agua no se congele y las tuberías no se dañen, en aras a su mejor conservación.

Aunque el sitio del mundo que cuenta con más fuentes Wallace es París, hay muchas otras ciudades francesas donde puedes encontrarlas, como Burdeos, Nantes, Toulouse, Clermont-Ferrand, Puteaux, Marsella, Reims y Avignon, entre otras.

Fuentes Wallace en España

Fuentes en San Sebastián
Fuente: Wikimedia/pere prlpz CC BY-SA 3.0

El segundo país europeo con más fuentes Wallace es España. Puedes contemplarlas en Barcelona (Cataluña), San Sebastián (País Vasco) y Ferrol (Galicia). La Ciudad Condal llegó a albergar una docena de ellas. Fueron un regalo que el propio Richard Wallace entregó al alcalde Rius y Taulet, a causa de la Exposición Universal de 1888. No obstante solo se conservan unas pocas de ellas, como la fuente de las Ramblas, en frente del Museo de Cera, y la de la Gran Vía, próxima al Paseo de Gracia. Otros ejemplares que hay por la ciudad fueron fundidos con posteriodad, como los que verás frente al Hotel Oriente, en la Diagonal/Roger de Flor y en la Marina/Gran Vía.

Las fuentes Wallace de la ciudad de San Sebastián fueron compradas al final del siglo XIX, con la intención de colocarlas en el Paseo de la Concha. En la actualidad, hay 3 que todavía puedes ver en el Paseo de Francia.

La otra fuente Wallace en España se encuentra en el parque municipal de Ferrol (A Coruña). La compró el comerciante e industrial Juan Romero Rodríguez en la Exposición Universal de París en el año 1889. Pagó por ella 1000 reales y la donó a su localidad natal. Se colocó en su ubicación actual y a su alrededor se situaron bustos de personajes ilustres nacidos en la ciudad, como el de Concepción Arenal.

Fuentes Wallace en América

Fuente Wallace en Montreal
Fuente: Wikimedia/Jeangagnon CC BY-SA 3.0

El éxito de las fuentes Wallace contribuyó a su venta y distribución por todo el mundo, así que es bastante lógico que cruzaran el océano. En Canadá puedes ver una en el Isabelle Park, en Quebec, y otra en el Jardin de la France, en Montreal. Ambas fueron un regalo del gobierno francés durante la segunda mitad del siglo XX. En Estados Unidos son las ciudades de Los Angeles (California) y Lousiana (Nueva Orleans) las que pueden presumir de sus fuentes Wallace.

En América del Sur se alzan media docena de fuentes de este tipo en distintos puntos de la ciudad de Montevideo (Uruguay), como en las plazas Matriz, Zabala y Cagancha, entre otras. En Río de Janeiro (Brasil) también cuentan con 6, en lugares como el Parque da Cidade, el Jardín Botánico y la Igreja Nossa Senhora do Desterro.

Fuentes Wallace en el mundo

Haifa
Fuente: Wikimedia/ CC BY-SA 3.0 פארוק

No solo Francia y España pueden presumir de tener estas fuentes decimonónicas en Europa. En otros países europeos también es posible descubrir algunas de ellas, como es el caso de la de Pontremoli (Italia), la de Lisboa (Portugal), el par que alberga Lisburn (Irlanda), las de Zurich y Ginebra (Suiza), la de Burscheid (Alemania) y la de Moscú (Rusia).

De igual modo, hay fuentes Wallace en sitios tan dispares como Ammam (Jordania), Jerusalén y Haifa (Israel), y en lugares asiáticos como Macau, Tbilisi y Georgia. En África, solo Mozambique dispone de una estas obras monumentales, en el Jardín Botánico Tunduru de Maputo.

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