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En el extremo nordeste de Gipuzkoa luce con singular esplendor Hondarribia, una localidad que creció en el siglo XIII a la sombra del imponente monte Jaizkibel en un pequeño promontorio que asomaba a la bahía en la desembocadura del Bidasoa, una ubicación estratégica que pronto la convirtió en la “llave del Reino”: la plaza a conquistar para penetrar en Castilla. 

En pleno siglo XXI, Hondarribia ya no tiene que defenderse de ningún invasor, en todo caso de los viajeros que arriban en la localidad atraídos por el rumor de las olas y el viento sobre las velas de las embarcaciones que surcan la icónica bahía de Txingudi: una postal inolvidable de la joya marinera del País Vasco

Hondarribia, la llave de Euskadi 

Hondarribia
Hondarribia desde Hendaya. Fuente: Depositphotos

Cuentan que para entrar en Hondarribia como Dios manda hay que cruzar la puerta de Santa María, pero que nos perdone un segundo el Altísimo porque el aroma marinero del barrio de la Marina nos embelesa y nos transporta un poco más al norte, más allá de la vieja muralla medieval: allí donde se generó el antiguo barrio de los pescadores de Hondarribia, nuestra primera parada en esta ruta urbana por la localidad guipuzcoana. 

También conocido como Portu Auzoa o Distrito Portuario, a esta zona arriban los barcos que cruzan la bahía de Txingudi procedentes de Hendaya. Tras echar un vistazo al Kai Zaharra —antiguo muelle— donde todavía pervive el barco Mariñel —último representante de madera de la flota local— llegamos a la calle de San Pedro.

Quizás sea la vía la más bonita de toda la localidad: una vía con forma de curva en el lado sur que arranca de la plaza de San Cristóbal y que está flanqueada por árboles y deliciosas casitas con coloridos balcones decorados con plantas.  

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Calle de San Pedro en el barrio de La Marina. Fuente: Depositphotos

Cuentan que la pintura que originalmente decoraba estas casas procedía de la que sobraba de pintar las embarcaciones de los pescadores, algo que también apreciamos en la calle de Santiago, paralela a San Pedro, verdadero origen de La Marina, junto al arrabal de la Magdalena. 

Para tener una buena perspectiva de todo el barrio de La Marina podemos acercarnos al Parque Mirador al oeste de Santiago Kalea: una fantástica postal de este colorido caserío hondarribitarra con el azul oscuro del Cantábrico como telón de fondo.  

Tras visitar el icónico edificio de la Cofradía de Pescadores de San Pedro —fundada en 1361 y ubicada en Zuloaga Kalea— dejamos saciados el barrio de la Marina y nos vamos, ahora sí, a la puerta de Santa María para hacer un recorrido por el casco antiguo de Hondarribia. 

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Casas de Hondarribia. Fuente: Unsplash

Esta era una de las dos puertas —junto a la de San Nicolás— que daba acceso al interior de un recinto amurallado que protegía “la llave del Reino”: en origen incluía puente levadizo y numerosa guardia que cerraba el paso a cualquier visitante sospechoso.  

Subimos por Nagusi Kalea —calle Mayor— observando buena parte de los edificios más señeros de Hondarribia, como la Casa Consistorial, la Casa Zuloaga, la Casa Iriarte o la Casa Ladrón de Guevara, esta última con una singular fachada de ladrillo azul vitrificado. 

Ya cerca del final de la calle, se halla la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, de estilo gótico con añadidos renacentistas, cuya torre domina todo el perfil de Hondarribia.

Y en plena plaza de Armas, el castillo de Carlos V, convertido en Parador de Turismo desde 1968, pero cuyo origen se podría remontar a tiempos de Sancho Abarca de Navarra, en el siglo X, mucho antes de que Hondarribia cayera bajo dominio castellano. 

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Puerta de Santa María y escultura del ‘Hatxero’. Fuente: Depositphotos

En lado oriental del palacio existe un ascensor-mirador que nos conduce a los vecinos jardines de Javier Ugarte desde donde se tienen nuevas y magníficas vistas de la bahía de Txingudi, pero nosotros seguimos por San Nicolas Kalea para proseguir nuestra visita a la vieja ciudad amurallada de Hondarribia. 

Especialmente llamativa es la plaza de Gipuzkoa, de reciente rehabilitación, en la que se ubican diversas galerías de arte y donde se celebran numerosos actos culturales al aire libre. Cerca de esta plaza se localiza la puerta y baluarte de San Nicolás, del siglo XVI. Y más allá de la puerta, el revellín de San Nicolás, obra exterior que protegía la puerta y que actualmente se comunica con una pasarela también recientemente rehabilitada. 

Y nos despedimos ya del casco antiguo hondarribitarra recorriendo el exterior de la muralla por Harresilanda Kalea hasta llegar al baluarte de La Reina que también ha sido objeto de un ambicioso proyecto de recuperación manteniendo sus estructuras originales. 

Hondarribia: sendero, montaña y mar 

Hondarribia
Desembocadura del Bidasoa entre Hondarribia y Hendaya. Fuente: Depositphotos

La delicada a nivel defensivo, pero también privilegiada ubicación de Hondarribia a nivel geográfico explica que esta localidad marque el inicio en España del Camino de Santiago de la Costa o Camino del Norte.  

El sendero de los senderos parte del propio barrio de La Marina donde hubo una iglesia dedicada a Magdalena en el arrabal homónimo. Siempre hacia al oeste y siempre ascendiendo, el camino nos lleva a conocer el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en pleno monte Jaizkibel, punto al que también llegan los peregrinos procedentes de la vecina Irún. Las vistas desde el mirador de la ermita de Guadalupe nos regalan otra postal irrepetible del estuario del Bidasoa. 

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Playa de Hondarribia. Fuente: Depositphotos

Desde aquí, la primera etapa del Camino del Norte continuaría en dirección Pasajes de San Juan para terminar en San Sebastián, pero nosotros ponemos rumbo de nuevo hacia el este porque aún queda un tesoro por conocer: la playa de Hondarribia

A un paso del moderno Puerto Deportivo de Hondarribia que nos ofrece la cara más cosmopolita de la localidad guipuzcoana, la playa es un ancho arenal de más de 200 metros y 800 metros de longitud bañado por las aguas del Cantábrico: un refrescante chapuzón que pone la guinda a esta visita a Hondarribia, la joya marinera de Gipuzkoa.

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