Aunque Barcelona se reinventa cada día, ofreciendo planes para todos y para rato, sus alrededores no desmerecen, pues están cuajados de atractivos que invitan a dejar la Ciudad Condal, ya sea para disfrutar de un día o una escapada de fin de semana. He aquí cinco excursiones a pocos kilómetros de Barcelona para escaparte.

Colonia Güell

Cripta de la iglesia de la Colonia Güell.
Fuente: Wikipedia.

En Santa Coloma de Cervelló, a una media hora de Barcelona, se ubica esta colonia textil donde el modernismo y la naturaleza se alían, creando un marco de lo más sugestivo. Aún destila el ambiente fabril del siglo XIX y conserva la antigua fábrica de terciopelos y panas, bonitas viviendas, una suerte de edificios modernistas y una iglesia, que custodia la maravillosa cripta proyectada por el genio Gaudí.

En ella, naturaleza y arquitectura se dan la mano y toman el protagonismo el juego de materiales, texturas, colores y formas, especialmente visibles en las columnas helicoidales o los ventanales con silueta de flor, poniendo de manifiesto que el arquitecto siempre jugó en otra liga.


Pero la colonia tiene más atractivos como el edificio Ca l’Ordal, con sus torreones, ventanales y curiosas esquinas redondeadas, o el bar-restaurante Ateneu Unió, que acoge numerosos actos culturales.

Monserrat

Monserrat.
Fuente: Wikipedia.

A 50 km de la Barcelona se encuentra este referente religioso al que cada año peregrinan cientos de devotos para rezar a la Virgen Negra, popularmente conocida como ‘la Moreneta’. La custodia la Basílica gótica, donde además tienen lugar los conciertos de los niños de la Escolanía, que son magníficos. Aneja a esta se encuentran el monasterio, que luce un impoluto estilo plateresco rebosante de detalles ornamentales, la Santa Cueva, donde fue encontrada por casualidad la talla de la virgen, el museo y un espacio audiovisual, que permiten adentrarse en sus orígenes e historia.

La magia de este enclave no solo reside en su carácter espiritual, sino también en el maravilloso entorno paisajístico, pues se sitúa en lo alto de un macizo rocoso, rodeado de grandes riscos de granito con formas caprichosas y abrazado por naturaleza exuberante, que forman un parque natural. El mejor modo de disfrutar de este precioso marco es ascendiendo en teleférico o realizando una ruta como, por ejemplo, el tramo del Camino de Santiago que pasa por aquí o la que lleva a Sant Geroni.

Sitges

Sitges, Barcelona.
Fuente: Wikipedia.

Poco menos de 40 km separan Barcelona de este pueblo, uno de los más sugestivos, elegantes y bohemios de la costa del Garraf. Aparte de su renombrado festival de cine, que cada octubre congrega a miles de aficionados, cuenta con un rico legado modernista, visible en la Casa Manuel Planas o la Casa Bonaventura Blay, preciosas casas coloniales que salpican el paseo marítimo y un puñado de museos de lo más interesantes como Maricel, que muestra arte desde el X hasta la primera mitad del siglo XX.

Sin olvidarnos de su gastronomía marinera, cuyos máximos representantes son el arroz a la sitgetana y el xató, sus relajadas playas y bonitas construcciones como la iglesia barroca de San Bartolomeu.

Figueres

Casa-museo Dalí, Figueres.
Fuente: Wikipedia.

Acercarse a este pueblo de Gerona merece mucho, muchísimo, la pena. Aquí nació el genial Salvador Dalí en 1904, cuya estela adquiere la máxima expresión en su casa-museo-teatro. Su exterior es toda es una maravilla y una oda al fantasioso universo daliniano, donde los gigantescos huevos, los detalles excéntricos y la torre Galatea asumen el protagonismo.

Las 22 salas de su interior atesoran las joyas de su trayectoria, una suerte de juegos ópticos y delirios arquitectónicos surrealistas, siendo especialmente destacados los frescos del Palacio del Viento y los labios-sofás de Mae West.

Pero la capital del Alto Ampurdán guarda más atractivos como el castillo de San Fernando, que es la más grande de Europa, la iglesia gótica de de Sant Pere y una interesante colecciónde museos: Juguete de Cataluña, Técnica de l’Empordà, de la Electricidad y Empordà.

Sant Benet

Monasterio de San Benet.
Fuente: Wikipedia.

Aproximadamente 70 km separan Barcelona de este monasterio románico, uno de los tesoros de la arquitectura de Cataluña. Inserto en un paisaje dominado por naturaleza y con más de mil años de historia a sus espaldas, su visita incluye un (recomendable) recorrido musealizado por sus dependencias, la capilla barroca, la antigua cocina o el claustro.

Junto a este se encuentra la vivienda modernista de Ramón Casas, que conserva mobiliario de época, y la Fundación Alicia, un centro de investigación gastronómico impulsado por el chef Ferran Adrià y el cardiólogo Valentí Fuster. Se perfila un visita de lo más recomendable para los curiosos y los amantes de la cocina, donde además pueden iniciarse o adentrarse en sus distintos conceptos gracias a sus talleres.

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