La población de Cangas de Onís es una de las más icónicas de cuantas nos aguardan en el Principado de Asturias. Un destino con una mezcla de atributos superlativos. Quien busque historia, aquí va a descubrir episodios de los que oyó hablar en el colegio. Aquellos que desean gozar de la naturaleza, han de saber que están a las puertas de los Picos de Europa.

También los amantes del deporte han escuchado el nombre de Cangas de Onís más de una vez, tanto si siguen el ciclismo como el remo. A los que les encanta fotografiar monumentos, aquí podrán llenar la tarjeta de memoria. Y por fin, los más gourmets, van a disfrutar de la cocina asturiana más sabrosa y contundente. ¡Preparados, porque nos vamos a Cangas de Onis!

La primera capital de Asturias

Basílica de Covadonga (Jgoni26-Wikipedia)

Cuando Asturias no era un Principado, sino un reino, su primera capital fue Cangas de Onís. Y ello se debe a unos hechos en los que la historia se funde ya con la leyenda que todo lo engrandece y mitifica. Aquí se inició en el año 772 la denominada Reconquista que no se culminó definitivamente hasta mucho después, en el año 1492, cuando los Reyes Católicos tomaron la ciudad de Granada y su bello Palacio de la Alhambra.


El caso es que desde Cangas Onís, el mítico Don Pelayo se enfrentó a los musulmanes en la batalla de Covadonga. Y aquel triunfo cristiano hizo que hubiera un reino de esta religión en la Península Ibérica. Fue el reino de Asturias y su capital se ubicó desde entonces y hasta el año 774 en esta localidad.

Monumento a Don Pelayo (Zarateman-Wikipedia)

Hoy en día, a Don Pelayo se le dedica uno de los monumentos más identificativos de Cangas de Onís. Se trata de una escultura, frente a la iglesia de la Asunción, en la que queda evidente su ardor guerrero y su firme decisión a recuperar las tierras del entorno.

El patrimonio de Cangas de Onís

La iglesia de la Asunción y la escultura de Don Pelayo son dos de los emblemas del patrimonio histórico y artístico de esta población asturiana. Si bien es cierto que el auténtico símbolo es el llamado Puente Romano. Un nombre equivocado, ya que es de época posterior, de tiempos medievales. Pero eso no quita ni un ápice de belleza a la obra que une ambas orillas del río Sella.

Puente romano de Cangas de Onís (Javier Álamo-Pixabay)

Es un puente en pendiente y con tres arcos asimétricos, con el central de un tamaño espectacular y que se convierte en un simulado marco curvo para la enorme Cruz de la Victoria que cuelga sobre el vacío. Una cruz que evoca la célebre batalla de Covadonga con Don Pelayo portando una cruz, como esa pero de madera. Para tal objeto se construyó la ermita de la Cruz, la cual se considera el primer templo cristiano aquí y que todavía se puede visitar.

Un buen paseo hasta esa ermita y por el casco urbano antiguo, con la plaza del Mercado, el viejo Ayuntamiento o la Casa Riera de estilo indiano completan el recorrido histórico por el núcleo de Cangas de Onís. Donde además es obligado hacer más de una parada en sus animadas tabernas y sidrerías.

En los alrededores

Los lagos de Covadonga (Antonio Rull-Unsplash)

El encanto de la calles de esta población es innegable, pero una vez que se llega hasta aquí, se debe aprovechar para maravillarse con el entorno. No hay que olvidarse que Cangas de Onís se convierte en una de las principales entradas al Parque Nacional de los Picos de Europa, el primero que se declaró con tal categoría en el territorio español.

En la extensión de este espacio protegido hay infinidad de sitios a descubrir. Y a alguno de los más reconocibles se accede desde aquí, desde Cangas de Onís. No hay que olvidar que desde aquí parte la carretera que llega hasta los lagos de Enol, Ercina o Bricial. O lo que es lo mismo, los Lagos de Covadonga que son todo un referente para los amantes del senderismo y también para los que practican el ciclismo, ya que por aquí se han celebrado algunas de las etapas más gloriosas de la Vuelta a España.

Nuestro consejo es visitar esos lagos, pero también calzarse las botas y hacer alguna otra excursión menos concurrida por el entorno de Cangas de Onís y dentro del Parque Nacional, porque los Picos de Europa en su amplia extensión ofrecen un sinfín de oportunidades y de lugares mágicos.

Santuario de Covadonga

La Santina (Frobles-Wikipedia)

Aún así como decimos el paseo hasta los lagos es casi de obligado cumplimiento y todavía más sabiendo que en esa ascensión nos espera el lugar más querido por los asturianos. Nos referimos al Santuario de Covadonga, el lugar donde se honra no solo la memoria de Don Pelayo, sino que está la capilla con La Santina, la patrona del Principado.

Y a un paso de ahí además se levanta con un volumen más rotundo e impresionante la Basílica de Santa María La Real de Covadonga. En definitiva, un conjunto monumental que nadie se puede perder, ya que reúne creencias, tradiciones, arte, historia y un emplazamiento natural entre montañas digno de las mejores fotografías.

El Descenso del río Sella

La visita a toda el área de Covadonga en temporada alta es una experiencia que requiere paciencia, ya que hay muchos turistas deseando conocer este enclave privilegiado. No obstante, eso alcanza dimensiones mayores en una fecha muy concreta de agosto. El sábado que se celebra el famoso Descenso del río Sella, cuyas aguas bañan Cangas de Onís.

No obstante hay que decir que esta prueba deportiva empieza un poco más abajo, en la localidad de Arriondas y desde ahí los remeros siguen el cauce hasta llegar a Ribadesella, ya en el Cantábrico. Todo un espectáculo deportivo que como Cangas de Onís y toda su historia ya son parte de la imagen turística del paraíso natural que es Asturias.

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