Un antiguo complejo monástico del siglo XVIII, levantado entre las colinas de Langhe declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, abre sus puertas el 16 de julio como Borgo Monchiero Heritage by Atmosphere. El proyecto, situado en la provincia de Cuneo, en el Piamonte italiano, recupera una aldea prácticamente abandonada para convertirla en un hotel de 25 habitaciones con restaurante, spa y un patrimonio artístico restaurado.

Borgo Monchiero Heritage by Atmosphere

La propiedad pertenece a Franco Giampetruzzi y Gian Maria Debenedetti, unidos a la aldea por vínculos de infancia y por lo que ellos mismos describen como una pasión compartida por el territorio. Bajo la filosofía "Where Every Stone Holds a Story", el proyecto se ha desarrollado con la supervisión de la Autoridad de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje italiana, encargada de velar por el respeto al carácter original del monasterio durante toda la intervención.

La restauración ha estado dirigida por el arquitecto Stefano Tardito, cuyo trabajo ha sido reconocido con el Rēgula Award 2025 en la categoría de Hospitality Structures. El reconocimiento valora la capacidad del proyecto para conservar materiales, volúmenes y atmósfera originales del edificio mientras incorpora los estándares de la hospitalidad contemporánea.

La entrada de Atmosphere Core en Europa

Borgo Monchiero es la segunda propiedad de la colección Heritage by Atmosphere, después de la que el grupo gestiona en India, y supone la primera operación europea de Atmosphere Core, compañía hotelera con nueve resorts de isla privada en Maldivas y una estrategia de expansión que incluye proyectos en India, Nepal y Sri Lanka. Salil Panigrahi, cofundador y managing director del grupo, ha señalado que la apertura culmina una etapa de acuerdos con compañías europeas y marcas italianas, y representa el primer destino de la firma fuera de Asia.

Francesco Giovannelli, responsable del monasterio como Monastero Manager, ha explicado que el objetivo del hotel es ofrecer una experiencia que combine la historia de la aldea con la identidad más auténtica de la región de Langhe, conocida tanto por sus paisajes reconocidos por la Unesco como por su tradición gastronómica ligada al vino y a la trufa.

Habitaciones entre celdas monásticas y una villa señorial

Las 25 habitaciones y suites se reparten entre dos edificios con personalidades diferenciadas. En el Monasterio, los espacios nacen de las antiguas celdas monásticas, transformadas en habitaciones que conservan materiales y detalles originales combinados con comodidades actuales. Las categorías superiores se despliegan en suites luminosas con acabados personalizados que refuerzan el carácter histórico del edificio.

La Villa ofrece una propuesta distinta, más próxima a la elegancia residencial, con interiores íntimos pensados para estancias privadas rodeadas de las colinas de Langhe. Completa la oferta la Prior's Room, un amplio apartamento con habitaciones comunicadas orientado a familias o grupos reducidos que buscan privacidad sin renunciar al carácter histórico del conjunto.

Cocina de temporada firmada por Giorgio Servetto

La propuesta gastronómica recae en el chef ejecutivo Giorgio Servetto, que ha pasado por Ristoranti Nove (Estrella Michelin 2021 2022) y Vignamare (Estrella Verde Michelin 2023 y Estrella Michelin 2024 2025). Su cocina combina creatividad contemporánea con la tradición piamontesa, con especial atención a la estacionalidad y a la calidad del producto local.

El restaurante ocupa el antiguo monasterio, donde los platos se sirven acompañados de una selección de vinos de la zona. La oferta culinaria se extiende también a cenas privadas y catas inmersivas organizadas en distintos espacios de la aldea, pensadas como una manera adicional de conectar con el entorno vinícola de Langhe.

La zona de bienestar del hotel se plantea como un espacio de desconexión rodeado por el paisaje de las colinas. Incluye una piscina panorámica con vistas al entorno, una cisterna de agua climatizada bajo un techo abovedado, sauna, zona de relajación y una ducha emocional, pensadas para complementar la experiencia histórica del alojamiento con propuestas de descanso físico y mental.

Durante el siglo XX, las colinas de Borgo Monchiero atrajeron a un círculo de artistas que convirtió la aldea en un lugar de intensa actividad cultural. Entre sus muros trabajaron pintores como Eso Peluzzi y Claudio Bonichi, junto a nombres relevantes del arte piamontés como Piero Simondo, Gigi Chessa, Giulio Da Milano, Pietro Morando, Nino Aimone, Giovanni Bracco y Piero Solavaggione.

Ese legado se mantiene visible en las obras que decoran interiores y recorridos del hotel, que funciona también como un museo ampliado. La antigua capilla desacralizada se ha transformado en sala de exposiciones, mientras que la residencia y el atelier de Eso Peluzzi permanecen abiertos a los huéspedes con cita previa, como parte más íntima del patrimonio cultural de la aldea.

Bodas en un santuario del siglo XVIII

El complejo también se orienta a la celebración de bodas y ceremonias. El Santuario della Madonna del Rosario, datado en 1752 y corazón espiritual de la propiedad, ofrece un espacio recogido para ceremonias religiosas, mientras que la capilla desacralizada adyacente permite celebraciones civiles o simbólicas. Las terrazas panorámicas, los jardines, la piscina infinita y la Villa completan los escenarios disponibles para las recepciones.

La posibilidad de reservar la propiedad en exclusiva, con las 25 habitaciones repartidas entre el Monasterio y la Villa, permite organizar eventos privados de principio a fin, con el paisaje de Langhe como telón de fondo constante.

Experiencias enológicas y rutas por Langhe

El hotel ofrece un Heritage Host que recibe a los huéspedes directamente en el aeropuerto, además de un Heritage Experience Plan disponible en determinadas estancias, que incluye desayuno gourmet, afternoon tea, cena en el restaurante del Borgo, catas de vinos premium, rutas por viñedos y bodegas históricas y un high tea con vistas panorámicas.

A esto se suman actividades pensadas para explorar la región, entre ellas itinerarios artísticos, paseos por el entorno natural, rutas en coches clásicos o en Vespa, salidas para la búsqueda de trufas y excursiones que llegan hasta la costa de Liguria y las montañas del Piamonte.

La apertura de Borgo Monchiero se produce en un momento de crecimiento del turismo patrimonial en Italia, donde antiguos monasterios, palacios y masías vinculadas a la producción agrícola se reconvierten en alojamientos de gama alta sin perder su función original como testigos del territorio. Langhe, con su paisaje de viñedos reconocido por la Unesco desde 2014, se consolida así como uno de los destinos donde historia, gastronomía y hospitalidad conviven bajo un mismo techo.