Todos sabemos que Albert Einstein ha sido uno de los más grandes científicos del pasado siglo XX. Y la gran mayoría también sabemos que una de sus creaciones más relevantes fue la revolucionaria Teoría de la Relatividad. Sin embargo, no son muchos los que sabrían describir los conceptos básicos de semejante hito científico. Al igual que no tanta gente sabe que este prodigio de la ciencia nació en 1879 en la ciudad alemana de Ulm.

Como excusa para no saberlo se puede argumentar que allí tan apenas permaneció unos meses, ya que su familia se trasladó al poco tiempo a Munich. Ese fue el primer desplazamiento importante de este personaje que tanto viajó  a lo largo de su vida. Y es que el gran genio de la física nació como ciudadano del Imperio Alemán, pero a lo largo de su trayectoria tuvo diversas nacionalidades. Primero fue suizo, luego austriaco y finalmente se convirtió en ciudadano estadounidense, país en el que falleció en 1955.

Panorámica de Ulm

Pero volvamos a sus orígenes, a la bella ciudad de Ulm. Una urbe al sur del país que está bañada por el río del Danubio, el cual a su vez crea dos ciudades distintas. En una de sus orillas se desarrolla la propia Ulm que pertenece al estado de Baden Württemberg y con solo cruzar los puentes sobre el río se llega a las calles de Neu-Ulm, que ya forma parte del estado de Baviera.


Hoy en día no se guardan demasiados recuerdos de su hijo más célebre. Por ejemplo, en el caso de que lleguéis a la ciudad por ferrocarril, muy cerca de la estación os toparéis con un monumento pétreo y geométrico que indica el lugar donde estuvo su casa natal. Mientras que en el otro extremo del casco histórico, en la plaza del antiguo arsenal, la Zeughausgasse, hay otra estatua conmemorativa, la Einstein Brunnen. En este caso con unas líneas más dinámicas y amables entre las que llama la atención de la efigie del famoso científico con su cabellera alborotada y sacándonos la lengua a todos.

Además de eso, no hay mucho más. Algún documento suyo en el Museo de la Ciudad, su nombre en alguna calle, café o auditorio y poco más. Parece una escasa explotación turística para un personaje de tales dimensiones. Pero hay dos razones para ello. Por un lado la breve estancia del bebé Einstein en Ulm y luego la enorme sombra que sobre cualquier otra cosa en la ciudad proyecta su monumento más emblemático, su catedral.

La Catedral de Ulm

Catedral de Ulm

No en vano, la Ulmer Münster o Catedral de Ulm es la iglesia gótica más alta del mundo, ya que su única torre se eleva hasta los 161 metros. Un campanario excepcional a cuya parte superior es posible subir. No solo es posible, es más que recomendable si nuestro físico no nos impide salvar los casi 800 escalones que hay hasta llegar a su parte superior. Allí nos espera un mirador magnífico para contemplar toda la ciudad y el entorno. Y por supuesto admirar la propia iglesia con toda la belleza orgánica que proporciona la arquitectura gótica tejida a partir de pilares, arcos apuntados, pináculos y arbotantes. Es como un gigantesco cofre en piedra, donde la verdadera joya es el templo.

Un templo que tardó cinco siglos en construirse. Y se saben las fechas exactas. Desde el 1377 cuando comenzó a edificarse, hasta el 1890 fecha en la que se dio por concluido. Más de 500 años de trabajos en los que sorprendentemente se siguieron las directrices de los planos iniciales. Por eso a diferencia de otras obras semejantes y tan dilatadas en el tiempo, en el caso de la Catedral de Ulm prima únicamente un estilo: el gótico.

Esto ya es sorprendente, pero casi roza lo milagroso  que acabará la Segunda Guerra Mundial prácticamente intacto, mientras que gran parte de la ciudad quedó devastada por los bombardeos de los aliados. Una gran fortuna sin duda, pero aún así no hay que extrañarse si cuando visitéis Ulm, veis en alguna parte de la catedral andamiajes y lonas, y es que es un edificio que parece en un perpetua restauración. Aun así su visita es imprescindible.

Otras visitas interesantes en Ulm

Fischerviertel

Si bien no es lo único que ver en esta agradable ciudad alemana. Alrededor del templo está la zona histórica, con sitios interesantes en la Markplatz donde se levanta el edificio de Rathaus que posee una espectacular y colorida fachada.

También hay que acercarse hasta la zona del Barrio de Pescadores, el Fischerviertel, que se desarrolla en torno a los canales que forma el río Blau cuyas aguas desembocan en el gran Danubio. Posiblemente sea el área más encantadora de la ciudad por lugares como la Schiefes Haus. Es la Casa Inclinada, la cual se construyó en hacia el siglo XIV, y parece mentira que siga en pie todavía, dada su inclinación. Algo que no impide que sea uno de los alojamientos más demandados en la ciudad.

Por cierto junto a esa Schiefes Haus se ve una gran escultura de un gorrión. En realidad, diseminadas por Ulm hay otras figuras de este pájaro, cuya búsqueda es uno de los alicientes de la visita. El gorrión se ha convertido en el símbolo heráldico de la ciudad, ya que la leyenda dice que observando cómo hacen sus nidos, es como fueron capaces de acabar la grandiosa catedral. Y es que en Ulm todo gira y vuelve en torno al gran templo, así que ahí vamos acabar, en la plaza de su fachada principal.

Allí os llamará la atención un edificio blanco, impoluto, moderno, aséptico. Es el Stadhaus Ulm, la nueva sede del ayuntamiento desde 1993 concebida por el prestigioso arquitecto estadounidense Richard Meier. Sin duda una construcción polémica porque es imposible que contraste más con el vecino templo gótico. Es criticable por supuesto, pero tal vez también se pueda entender como una invitación a reflexionar sobre el paso del tiempo, la evolución o los cambios de gusto. No puede haber mejor para divagar sobre lo relativo que es todo que en el lugar donde nació Albert Einstein.

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