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Para describir el encanto de la ciudad portuguesa de Sintra siempre hay que recurrir a adjetivos como mágica, distinta, única, extravagante, pintoresca, rara, caprichosa… Pueden parecer solo frases hechas y recursos literarios, pero no. Sintra es eso y mucho más. Sin duda es el lugar excepcional y diferente a cualquier otro que se vaya a visitar en Portugal.

Se trata de un conjunto monumental donde la imaginación de diversos arquitectos y mecenas creó palacios, castillos y villas de recreo donde solo hay una norma: que cada edifico fuera sorprendente. Y realmente lo consiguieron. ¡Ni te lo imaginas! Aquí te vamos a presentar algunas de las maravillas que ahí te aguardan. Aunque ya te avisamos que ni las palabras ni las imágenes se aproximan a la magia de esta ciudad lusa que a nadie deja indiferente.

Sintra, excursión obligada desde Lisboa

Sintra
Sintra

Lisboa es uno de los grandes focos del turismo en Portugal. No obstante cuando se visita la capital lusa no está de más aprovechar para hacer alguna excursión por sus alrededores. Entre las primeras opciones siempre está Sintra. En primer lugar por la escasa distancia de 25 kilómetros que las separa. Y además por las múltiples formas de llegar hasta allí, tanto en coche propio, como en tren o en autobuses de línea.

El caso es que se llegue como se llegue, el destino siempre nos va a dejar boquiabiertos. El ramillete de palacios y villas que rodean la ciudad están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y por si fuera poco todo ello se enmarca en un entorno protegido como parte del Parque Natural de Sintra-Cascáis. De manera que hay mucho que ver y que hacer en Sintra. Aquí van unos cuantos lugares de visita obligada.

¿Qué ver en Sintra?

Palacio da Pena

Palacio da Pena

Sin duda la imagen más emblemática de Sintra es el Palacio da Pena. Esa extraordinaria construcción se ubica en la colina más alta de la ciudad. Hasta ahí todo lo normal, más aún sabiendo que fue incluso residencia real durante gran parte del siglo XIX. Pero eso es lo único normal en el Palacio da Pena. Todo lo demás es extraordinario.

Se trata de una construcción en la que confluyen los estilos arquitectónicos más variopintos. Desde los típicamente portugués hasta otras formas de carácter oriental, clásico, gótico o colonial. Es un derroche de imaginación absoluta, y también de colorido, ya que sus fachadas ahora amarillas, ahora rojas, ahora blancas, son todo un contrapunto al verde de la vegetación que impera en su entorno.

Por cierto los jardines, lagos y bosquetes que lo rodean también forma parte de la visita a este monumento tan singular. No es extraño que sea uno de los lugares más visitados de Portugal. Así que es recomendable sacar los tickets de entrada al mismo con antelación.

Castelo dos Mouros

Castelo dos Mouros (Unsplash- Bobby Rahe)

Una vez que se visita el Palacio da Pena, nuestro consejo es alargar la experiencia llegando hasta el Castelo dos Mouros, la construcción más antigua del conjunto visitable de Sintra. Su nombre ya nos da idea de que se trata de una fortaleza en tiempos de la ocupación musulmana de la Península Ibérica. No te lo pierdas. Es el contrapunto perfecto a las estridencias del Palacio. Y además ofrece unas vistas increíbles sobre todo el entorno.

Palacio Nacional de Sintra

Palacio Nacional de Sintra

El Palacio Nacional de Sintra también remonta sus orígenes a la época medieval, si bien ya es plenamente cristiano, y su arquitectura actual hay que datarla en el siglo XVI. De nuevo es un maravilloso ejemplo de fusión de estilos artísticos portugueses. Se dan la mano los elementos góticos y los mudéjares, con otros renacentistas o propiamente manuelinos.

Al visitarlo el turista se adentra por una sucesión de patios a cielo abierto, galerías, salones, capillas y habitaciones varias. Y todo empieza desde la cocina, donde se encuentran las dos características chimeneas cónicas convertidas en la imagen más reconocible del Palacio Nacional de Sintra. Algo sorprendente ya que en un lugar donde hay estancias tan singulares como la Sala dos Archeiros o la Sala dos Cisnes, resulta que es la cocina lo que se ha convertido en icono del monumento.

Quinta da Regaleira

Quinta da Regaleira

Otra de las grandes sorpresas de un viaje a Sintra es la Quinta da Regaleira. Una villa particular alejada del núcleo habitado. La mandó construir en el pasado siglo XX el acaudalado filántropo Antonio Carvalho Monteiro. Sin duda, tanto él como su arquitecto de confianza, el italiano Luigi Manini aplicaron una imaginación desbordante para recrear un conjunto que tiene ecos neogóticos y también neorrenacentista.

Es como un grandioso capricho tanto en las construcciones que sirven de residencia como en los jardines, donde hay un sinfín de laberintos, cascadas artificiales de agua, grutas, o el famoso pozo al que se desciende a través de una escalera de caracol tallada en la pared. Todo un símbolo de las ideas masónicas que proclamaba el propietario de la villa y que inspiraron mil y un detalles ornamentales en la Quinta Regaleira.

Más visitas en Sintra

Montserrate
Montserrate

Todo lo anterior son las visitas imprescindibles en cualquier excursión a Sintra. Pero si tenemos la fortuna de disfrutar de una estancia más larga, todavía hay más lugares que ver en la ciudad. Por ejemplo, hay que acercarse hasta el Convento dos Capuchos, otro lugar cargado de misterio. Se trata de un monasterio franciscano del siglo XVI rodeado por bosques en el que se han conservado las austeras celdas donde vivían antaño los monjes.

Igualmente merece la pena acercarse hasta el Palacio de Montserrate. Ahora se trata de una construcción del siglo XIX en la que una vez más se mezclan las más variadas influencias para configurar un conjunto de aroma oriental y exótico, cuya visita es un deleite. Y además mucho menos populosa que las otra grandes atracciones turísticas de Sintra.

Y por último también queremos recomendar una visita al chalet de la Condesa, sin duda, uno de los lugares más románticos de Sintra. Al fin y al cabo es el peculiar chalet que le mandó construir el rey Fernando II a su futura esposa, la cantante de ópera Elise Hensler, condesa d’Edla. Un chalecito donde se reinterpreta la arquitectura alpina, aludiendo a los orígenes suizos de su amada. Eso sí, pasada por el tamiz portugués, con todo el eclecticismo y exotismo que irradia el patrimonio de Sintra.

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