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La sierra Mágina es un imponente macizo rocoso que se eleva  hasta convertirse en el techo de la provincia de Jaén, todo gracias a los 2.167 metros de altura del abrupto pico Mágina, que se encarga de vigilar los extensos campos de olivos jienenses. Parte de este macizo calcáreo es un espléndido parque natural, a escasos 40 kilómetros de Jaén capital, que sorprende a todo el que se anima a descubrir tanto su riqueza paisajística, arqueológica y cultural, como su biodiversidad.

Pueblos blancos a los pies de la montaña, bellas cascadas y saltos de agua, pinares, cuevas horadadas en la roca, soberbios miradores y rutas para disfrutar de ecosistemas que cambian a cada paso… Como ves, en las casi 20.000 hectáreas de la cordillera subbética que ocupa el parque hay mucho más que descubrir aparte de esos maravillosos olivos productores de un aceite de extraordinaria calidad. En un primer recorrido, toma nota de lo que no te puedes perder en sierra Mágina.

Torres

Torres, de Veinticuatro de Jaén, Wikipedia

La localidad de Torres es punto de referencia en cualquier ruta con la que descubrir el sorprendente parque natural jienense. Se encuentra al norte de la sierra Mágina, en el valle por el que transcurre el río del que toma el nombre, y es un bonito pueblo blanco de calles sinuosas que escala por las faldas del llamado cerro de La Vieja.

Torres tiene numerosos lugares de interés para el visitante. La parroquia de Santo Domingo Guzmán, el reloj de la antigua muralla, o el palacio de los marqueses de Camarasa   (Casa de los Cobos) son algunos de ellos, aunque también la belleza del entorno que envuelve a Torres es lo que hace que resulte un paraje rebosante de encanto.

Rodeado de frondosa vegetación, destacan los cercanos bosques de pinos y encinas, pero, sin duda, son los cerezos, próximos al pueblo, que en primavera lo adornan con un magnífico manto blanco, lo que lo convierten en un espacio único.

De Torres parte el sendero que lleva al paraje de Fuenmayor, unos 6 kilómetros de recorrido para disfrutar del paisaje tan especial que crea la extraña combinación entre el olivar y los cerezos que, cuando florecen, son un verdadero espectáculo que hace que tengas que pararte a recordar que estás en Jaén y no en Japón o en el valle del Jerte.

El agua también es protagonista en la zona recreativa de Fuenmayor, donde manantiales y estanques crean un entorno que sorprenden con su frondosidad. Siguiendo el propio sendero y a apenas un kilómetro se encuentra la cascada del Zurreón, uno de los saltos de agua más bellos de la sierra Mágina que, en invierno, suele congelarse como si fuese una maravillosa escultura de cristal.

Albanchez de Mágina

Albanchez de Mágina, de Veinticuatro de Jahén, Wikimedia

A unos 10 kilómetros de Torres se encuentra otro de los pueblos más bonitos e interesantes de la sierra jienense al que se puede llegar recorriendo la particular carretera que une ambas localidades y que está salpicada de espléndidos miradores desde los que ver, entre otros, los montes Aznaitín y Carluco.

Ya en Albanchez, lo primero que llama la atención es su castillo que se alza, haciendo equilibrios, en un escarpado risco. Es del siglo XIV, aunque fue construido sobre las ruinas de una edificación musulmana anterior, y es Bien de Interés Cultural. Aunque no es sencillo subir los numerosos escalones, llegar hasta él implica disfrutar de una de las vistas de la sierra más impresionantes.

La visita a Albanchez puede completarse con una parada en el cercano paraje de Hútar, donde nace el arroyo del mismo nombre ofreciendo el frescor de sus aguas cristalinas a todo el que se acerca a disfrutar de esta agradable área recreativa.

Bedmar y Garcíez

Bedmar, de Ferraza, trabajo propio, wikimedia

Bedmar y Garcíez es un municipio (hasta hace unos años eran dos) principalmente agrícolas, dedicados al cultivo del cereal y del olivar que guardan también algunos de los paisajes que más llaman la atención de sierra Mágina así como importantes monumentos. Hay que destacar el castillo de Bedmar, ejemplo de la importancia estratégica que tuvieron, hace siglos,  estas tierras fronterizas para frenar el avance del Reino de Granada.

No muy lejos de este castillo de la Orden de Santiago, en el cerro Carluco, destaca la torre o atalaya de Cuadros, como implacable vigía, hoy restaurada y visitable. Si por algo son especialmente conocidos Bedmar y Garcíez es por el extraordinario adelfal que acompaña al río Cuadros en parte de su recorrido. Se trata de uno de los bosques de adelfas más grandes y bellos de toda Europa y está unos 4 kilómetros de Bedmar. A un paso de este ‘túnel’ de adelfas, que parece sacado de un cuento, se encuentra también la hermosa cueva del Agua.

Jimena

Pinar de Cánavas, Jimena, Francisco Parrilla, Wikimedia

En la cara norte de Sierra Mágina se ubica uno sus municipios con más encanto. Jimena es una coqueta y tranquila villa de casas blancas dominada por su esbelto castillo, originario del siglo X y convertido, posteriormente, en casa señorial de la Orden de Calatrava. Frente a él está la iglesia de Santiago el Mayor y ambos emblemáticos edificios son de visita ‘obligada’.

Además, Jimena guarda parajes naturales que merece la pena descubrir. El centenario pinar de Cánavas, la cueva de la Graja, desde cuyo exterior se pueden contemplar espléndidas vistas de la sierra y cuyo interior guarda valiosas pinturas rupestres son solo dos ejemplos de lo que la localidad ofrece.

Refugio de Miramundos

Refugio Miramundos, de Azkoiti, Wikipedia

El nombre ya da una pista de la belleza de las vistas panorámicas que ofrece este magnífico mirador serrano que se encuentra en una bifurcación de la ruta de ascenso al Pico Mágina, la cumbre más alta de Jaén y una de las más elevadas de toda Andalucía.

Superando los 2.000 metros de altitud, este es un refugio de alta montaña desde el que obtener una visión total de la sierra en su conjunto. Los amantes del senderismo y de la escalada disfrutarán del ascenso, comprobando cómo va cambiando a la vegetación a medida que la cumbre, territorio de las grandes aves rapaces, se va acercando.

A Miramundos se puede llegar partiendo del pueblo de Bélmez de Moraleda (muy conocido por los supuestos fenómenos paranormales de las caras de Bélmez) y también desde Albanchez. En cualquier caso, se trata de una ruta exigente, con gran desnivel, pero, una vez alcanzado el refugio, el esfuerzo se ve compensado con vistas que abarcan desde la sierra de Cazorla, Segura y las Villas, hasta la mismísima Sierra Nevada.

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