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El tema de los alimentos que se pueden subir a un avión, tanto en el equipaje de mano como en el facturado en bodega, es uno de los que más dudas suscita. Llevar en el bolso un sándwich, por ejemplo, de jamón para tomar durante el vuelo, o hacer que el embutido viaje con nosotros, debidamente empaquetado, porque nos vamos a un país donde ese tipo de alimento es difícil de encontrar o porque queremos llevarlo como regalo a alguien, es algo muy habitual que, en principio, no está prohibido, pero con distintos matices que conviene recordar y tener siempre en cuenta.

¿Quieres saber si va a haber algún inconveniente con ese queso o chorizo envasados al vacío que llevas en la maleta o con el bocata de jamón serrano que piensas tomar en la cabina?…  descubre y toma nota de todos los detalles que te interesan sobre los alimentos admitidos o prohibidos en un avión.

¿El jamón está entre los alimentos permitidos a bordo?

jamón serrano
Pixabay

Los embutidos son alimentos sólidos sobre los que no existen tantas limitaciones como las que imperan para los líquidos, pero para estar completamente seguros de que no habrá problemas a la hora de llevarlos en nuestro equipaje hay que hacer hincapié en dos aspectos importantes:

  • las cantidades totales de embutidos que llevas en tu equipaje
  • Los países de origen/destino del vuelo.

Tal como señala AENA, en el avión no está prohibido llevar productos de origen animal como son los distintos derivados cárnicos en forma de embutidos y también los derivados lácteos sólidos como el queso. Esta permitido hacerlo, pero siempre en cantidades pequeñas, pensando en el consumo personal y no en fines comerciales o de exportación.

Además, tal como recoge la legislación europea aplicable, esos alimentos permitidos han de proceder de alguno de los 27 estados miembros de la Unión Europea o de otros países específicos que son : Andorra, Groenlandia, Islandia, Islas Feroe, Noruega, Liechtenstein, San Marino o Suiza.

El objetivo de permitir únicamente embutidos (y otros alimentos) originarios de la UE y de algunos países con lo que existen acuerdos muy concretos es una medida de prevención sanitaria puesta en práctica para evitar la entrada de posibles enfermedades a través de los alimentos procedentes de animales.

¿Cuánto, cómo y dónde se pueden llevar embutidos en un avión?

Juan Emilio Prades Bel, trabajo propio Wikimedia

Tanto si realizas un vuelo doméstico, en España, como si viajas a un estado de la UE o a alguno de los países ‘aceptados’ ya citados, puedes llevar el embutido que vayas a tomar en un bocadillo o sándwich y también incluirlo entero (cuando sea posible según su tamaño) o loncheado.

El Reglamento Delegado (UE) 2019/2122 de la Comisión considera esos embutidos que puede llevar un pasajero en la maleta que ha facturado o en su equipaje de mano, como pequeñas partidas de productos de origen animal destinadas al propio consumo, estableciendo que, como norma general, quedan exentas de los controles oficiales en los puestos fronterizos.

Esto no quiere decir que no tengan que pasar los controles correspondientes. Cualquier viajero deberá mostrar los alimentos que lleva consigo cuando así lo soliciten los responsables del control, pero, en principio, deberá superarlo sin impedimentos, salvo que exista una causa que justifique la negativa de que suba a bordo (como puede ser una alerta sanitaria sobre un determinado alimento)

Respecto a las cantidades de embutido que se pueden llevar no hay una normativa clara y aplicable de manera generalizadas. Aquí, es el sentido común el que se impone.

Las limitaciones para llevar embutidos en el avión hacen referencia a las cantidades, que siempre han de ser moderadas, y al país de origen deL alimento

Llevar en la maleta unos sobres de suculentos ibéricos españoles para sorprender a algún familiar que está lejos, en otro país europeo, es un ‘regalazo’ que cruzará la frontera sin detenerse, pero una maleta llena exclusivamente de embutidos será detectada y puede que se considere que se trata de alimentos que van a ser comercializados.

Si hablamos del equipaje facturado, lógicamente los embutidos que se introduzcan en él deberán estar debidamente envasados (preferentemente al vacío), para lograr mantener el alimento en las mejores condiciones posibles durante el trayecto evitando, además, posibles manchas u olores demasiado intensos.

A la hora de meter los embutidos en la maleta, hay que tener presente las medidas y el peso que cada compañía aérea establece para los troleys,  maletas y el resto de equipaje de mano y calcular si es posible o no llevar esos embutidos que tanto apetecen. Un centro de jamón serrano deshuesado y al vacío va a sumar algunos kilos con los que habrá que contar.

Por último, hay que recordar que algunos alimentos podrían resultar especialmente problemáticos a la hora de subirlos al avión, especialmente cualquier embutido o derivado lácteo que vaya inmerso en algún líquido, como podría ser un queso en aceite. Los líquidos que pueden ir el equipaje de cabina, están limitados.

Países de destino restrictivos respecto a la entrada de embutidos

CDC en Unsplash

Como idea general, a la cuestión de si se puede llevar jamón en un avión la respuesta es sí, aunque, como hemos visto, con ciertas condiciones. Llevar en el bolso el embutido que prefieras para tomarlo en el avión cuando te apetezca no presenta problemas, ni tampoco llevar la mayoría de estos derivados cárnicos, bien empaquetados, en el troley de mano o en la maleta.

Aun así, si viajas fuera de la UE es esencial consultar la normativa sanitaria y aduanera del país de destino respecto a la entrada de alimentos por sus fronteras. Los embutidos son productos de origen animal, que podrían haber estado expuestos a algún tipo de infestación o simplemente acabar en mal estado después de un largo viaje, con el consiguiente un riesgo sanitario.

Algunos países son realmente restrictivos respecto al paso de derivados cárnicos por sus fronteras. Estados Unidos, China, la mayoría de países musulmanes, donde la carne de cerdo y sus derivados no son aceptados, son algunos de los que, si vas a visitarlos, mejor no intentes llevar embutidos.

También si regresas a la Unión Europea procedente de un país tercero (sin ningún tipo de acuerdo), ten en cuenta que no vas a poder traer ningún tipo de carne ni tampoco productos lácteos en tu maleta o bolso de mano.

A la hora de llevar jamón, otros embutidos o incluso cualquier alimento, no está de más consultar la normativa vigente y la información actualizada en cada caso, ya que, ante avisos de plagas o enfermedades que puedan sufrir las especies animales de una determinada zona, puede que las restricciones respecto los alimentos admitidos en un avión se vean temporalmente incrementadas.

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