¿Tienes pensado viajar por el centro de Europa? Hoy te vamos a recomendar conocer Innsbruck, una famosa ciudad austríaca ubicada en el célebre Tirol. Este lugar tiene todo cuanto necesitas para gozar de una ubicación privilegiada, naturaleza viva entre montañas alpinas y un patrimonio maravilloso.

¿Cómo es Innsbruck?

Innsbruck

Innsbruck es una ciudad del Tirol que gana enteros cuando se visita en invierno. Esto se debe a que su ubicación montañosa en plenos Alpes le confiere unas vistas espectaculares gracias a la nieve. Además, su navidad y sus mercadillos en estas fechas son especialmente bonitos. La población vive con gran intensidad la llegada de Santa Claus y el nacimiento del Niño Jesús.

Innsbruck es una ciudad pequeña cuyo mayor atractivo en cuanto a actividad son los deportes de invierno. En las cercanías hay diversas estaciones para esquiar o simplemente pasar un buen día en la nieve. Incluso podrías probar el bobsleigh, ya que en sus montañas se han celebrado ya hasta tres Juegos Olímpicos de Invierno.


Por lo demás, cabe destacar que se encuentra en Austria, pero muy cerca de la frontera con Alemania, Italia, Liechtenstein y Suiza, por lo que pasar a cualquiera de estos países podría ser buena idea si te sobra tiempo. No obstante, lo normal es llegar a través de Múnich, una maravillosa ciudad germana que esperamos hayas conocido en el tránsito hasta acceder al Tirol.

El primer día en Innsbruck

Innsbruck

Dado que Innsbruck no es una ciudad muy grande, podrás disfrutarla en buenas condiciones recorriendo cada rincón de su pequeño y coqueto casco histórico.

El primer día que estés en Innsbruck, merece la pena conocer alguno de sus museos. Son muchos los que se encuentran en la localidad. Sin embargo, especialmente bonitos resultan el Palacio Imperial, donde antaño residieron los reyes austro-húngaros. Otros lugares de interés son el Ferdinandeum, que acoge curiosas exposiciones temporales. Por no hablar del Museo de Arte Popular, que recoge toda la historia artística de la ciudad del Tirol.

Eso sí, entre museo y museo, no olvides tomar un buen almuerzo. Para ello se recomienda acceder a la Maria-Theresien-Strasse, con numerosos bares y locales.

Si te sobra tiempo en este primer día, puedes subir a la Torre de la Ciudad, desde donde disfrutarás de unas vistas imponentes, y no solo de la población. Desde aquí verás panorámicas impresionantes de la cordillera Nordkette, por ejemplo.

Panorámica de Innsbruck

Además, el viaje hasta cordillera Nordkette lo puedes hacer desde el funicular Innsbrucker Nordkettenbahnen, con la estación situada en pleno corazón de la ciudad. Pero tal vez sea mucho para un primer día. Quizás debieras dejarlo para la segunda o tercera jornada, pues también se ubica en el trayecto un zoo alpino espectacular que merece la pena descubrir y no merece la pena ir con prisas.

El segundo día en Innsbruck

El segundo día en la ciudad de Innsbruck es el idóneo para conocer los Mundos de Cristal Swarovski en Wattens. Podrás ver cómo se recrea y fabrica uno de los cristales más famosos y adorados del mundo.

Ya en la tarde, merece la pena subir hasta Patscherkofel, la montaña de más de 2000 metros de altitud que ha acogido competiciones de esquí en dos Juegos Olímpicos diferentes, en el 64 y en el 76. Y en esta misma montaña conocerás el jardín botánico y el bosque de cembros, el más antiguo y hermoso de Europa.

El tercer día en Innsbruck

Innsbruck

Por último, dejamos el tercer día en Innsbruck para conocer la ciudad con libertad. No son pocos los encantos que guarda esta parte del Tirol. Especialmente conocido es el Tejadillo Dorado o Goldenes Dachl, que brilla con gran fulgor en los días soleados, merced a las tejas de cobre.

Por esta zona pasearemos por el estilo rococó de la Casa de Hebling. Y no muy lejos llegamos al Altes Rathaus o Antiguo Ayuntamiento. Esta parte ya nos será familiar, pues el primer día accedimos a la Torre de la Ciudad y sus muchas escaleras para disfrutar de las vistas.

A pocos pasos llegamos también al Triumphpforte o Arco del Triunfo, en honor al matrimonio entre Leopoldo II y Maria Luisa de Borbón. Y ya que andamos por la zona, podemos probar a tomar otro buen almuerzo en Maria-Theresien-Strasse, que ya conocimos en la primera jornada en la ciudad alpina.

Después, pasearemos por la zona hasta la Basílica de Wilten, de estilo rococó dedicada ala Inmaculada Concepción. Y podemos hacer un alto en el camino en el Museo de Campanas y Relojes Grassmayr, si no lo vimos el primer día. ¿Sabes cómo se funde una campana? Has venido al lugar ideal para verlo.

Y aquí puedes poner tranquilamente el punto y final a tus tres días en Innsbruck. Esta fantástica ciudad del Tirol austríaco, en plena cordillera de los Alpes, es un lugar fantástico para pasear sin prisas y conocer una zona que a veces parece sacada de un cuento de hadas o de las famosas películas de Sissi Emperatriz. Así que si te ha sobrado algo de tiempo, recorre sus calles y mercadillos navideños (si vas en esas fechas) y siéntete como un verdadero rey imperial en el corazón de Europa.


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