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Blancos arenales o coquetas calas en la sorprendente costa asturiana, pueblos inmersos en valles donde los prados, de verde brillante, pintan el paisaje, montañas y desafiantes picos escarpados o lagos escondidos, de aguas oscuras, que vigilan a los caminantes… por muchas veces que vayas, nunca se termina de descubrir Asturias porque su riqueza natural, llena de contrastes, hace que siempre se desee volver.

Elegir entre paisajes resulta imposible pero una buena idea de ruta es fijarte en los mejores miradores de Asturias, aquellos que te van a permitir contemplar, casi a vista de pájaro, postales de altura para que te hagas una idea de la belleza que te rodea ¿te apuntas?

Miradores de Asturias

Mirador del Fitu

Mirador del Fitu
Fuente: Wikipedia/HugoMaartins CC BY-SA 4.0

Es uno de los más sorprendentes y espectaculares de toda Asturias, porque desde la plataforma construida, que se alza en plena montaña, en el municipio de Caravia, vas a tener una vista difícil de superar.

El mirador de Fitu fue inaugurado en 1927, en un collado de la Sierra de Sueve, a algo más de 1.000 metros sobre el nivel del mar y permite disfrutar de una increíble panorámica de 360º. Con solo desviar la mirada, podrás ir desde la costa asturiana, con el Cantábrico como magnífico telón de fondo, hasta las cumbres de los cercanos Picos de Europa.

Mirador de San Roque

Mirador de San Roque ELG21 Pixabay

Sobran razones para visitar la bonita villa marinera de Lastre, pero si quieres una más, la encontrarás en el mirador de San Roque, situado en lo alto del pueblo, donde se encuentra la recoleta capilla de San Roque.

Recorrer las empinadas calles de Lastre y subir a este punto, es hacer un agradable paseo que tiene premio, porque desde aquí las vistas de las casas tradicionales, blancas y de tejas rojas, que ascienden por la ladera alejándose del mar, resulta encantadora. Además, si miras a tu alrededor verás las playas cercanas y a lo lejos los Picos de Europa, en una estampa que define a la perfección la conjunción de mar y montaña que es la esencia de Asturias.

Mirador de la Reina

Lagos de Covadonga
Lagos de Covadonga

Los amantes de la montaña no querrán perderse la subida a los lagos de Covadonga, en el Parque Nacional de los Picos de Europa. En la sinuosa carretera que lleva hasta ellos se encuentra el mirador de Reina, en el que merece la pena hacer una parada en el ascenso ya que se trata de privilegiado balcón con vistas que impactan.

A unos 900 metros de altitud el mirador de muestra el más puro paisaje montañoso asturiano, de cumbres elevadas y valles que, poco a poco, parecen ir descendiendo en su camino hacia el mar, un mar que también podrás divisar en los días más claros.

En este mismo entorno y muy cerca tienes también el mirador de Entrelagos que, como supondrás por su nombre, te dará las más bellas vistas de los lagos de origen glacial Enol y Ercina.

Mirador del Cabo de Peñas

Cabu Peñes es el punto más septentrional de Asturias, un lugar y un entorno protegido que se adentra en el Cantábrico ‘dividiendo’ el Principado casi en dos mitades simétricas.

Peñes está en el municipio de Gozón y el paisaje que se puede contemplar desde el privilegiado mirador, junto al faro, es de los más agrestes y bellos de la costa asturiana.

Tienes pasarelas de madera para poder recorrer la zona sin dañar la flora protegida y al asomarte al mirador, dejarte sorprender por los acantilados que, en algunos puntos, alcanzan los 100 metros. La costa asturiana se extiende a tu derecha y a tu izquierda y enfrente tienes algunos de los islotes más grandes y conocidos como La Erbosa, la segunda isla más grande del Principado.

Mirador del Naranco

No solo la naturaleza, también el paisaje urbano tiene su encanto si se observa desde la perspectiva apropiada. Es lo que ocurre con el mirador del Naranco, desde el que se puede contemplar Oviedo.

La capital asturiana luce espléndida a las faldas del monte Naranco cuya cima corona el monumento al Sagrado Corazón. La vista permite contemplar la ciudad al detalle, vislumbrando gran parte de la zona centro de Asturias. En la subida al mirador te esperan dos joyas del románico: la basílica de Santa María del Naranco y la iglesia de San Miguel de Lillo por lo que, el mirador no puede faltar en cualquier ruta que incluya Vetusta en su recorrido.

Mirador del Pozo de la Oración

Naranjo de Bulnes ELG21 Pixabay

Tener la oportunidad de contemplar de cerca la silueta del Picu Urriellu, más conocido como Naranjo de Bulnes, con sus más de 2.500 metros de altura, es una vista que no se olvida.

Da igual que lo mires al caer el sol, en un espléndido día claro o sobresaliendo entre un mar de nubes, el espectáculo de esta cima rocosa y de apariencia inexpugnable siempre impone.

El Naranjo de Bulnes es uno de los montes más conocidos de los Picos de Europa y, dadas sus dimensiones, es fácil divisarlo desde distintos puntos. Uno de los mejores es el mirador del Pozo de la Oración, de sencillo acceso y a escasos 500 metros de la localidad de Poo de Cabrales. El mirador de Pedro Udaondo, en Asiegu  y el pueblo de  Camarmeña, muy cerca de Cabrales son otras interesantes posibilidades.

Mirador de la Candanosa

El mirador de la Candanosa es un lugar único desde el que poder contemplar las mejores vistas del precioso valle de Muniellos. Se encuentra junto al centro de interpretación del Parque de Muniellos y sorprende por ser un mirador de moderna arquitectura con una parte cubierta y acristalada.

Desde aquí la vista se pierde entre la espectacular masa boscosa que crece en los valles dando cobijo a numerosas especies de fauna autóctona. El mirador permite apreciar la belleza de esta parte del Parque Natural de Fuentes del Narcea y algunos de sus hermosos robledales.

Mirador de la Regalina

Ermita de la Regalina
Ermita de la Regalina

Es un verdadero balcón al Cantábrico que ofrece ‘postales’ de la costa occidental asturiana que se graban en la retina. Se encuentra a escasa distancia del pueblo de Cadavedo, uno de esos rincones mágicos asturianos, y permite abarcar con la vista la línea que costa entre los cabos Busto y Vidio.

En lo alto del acantilado se extiende una explanada que se convierte en un espléndido mirador natural desde el que resulta perfecto contemplar el paisaje. Además, aquí se encuentra la ermita de la Regalina, pintada en azul y blanco, y guardando en su interior a la virgen de Riégala. Dos tradicionales hórreos situados muy cerca completan esta estampa única.

En este punto, respira hondo el aire del mar, mira la playa cercana o el verde de los prados que casi llegan al borde del acantilado y si quieres, disfruta de todo este paisaje desde alguno de los bancos que tienes en este mirador, estratégicamente situados para contemplar, sin prisas, tanta belleza.

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