Praga es de esos destinos que nunca defraudan, una ciudad culta y elegante pero también divertida y con duende. Son muchas cosas que ver y, a menudo, poco tiempo, pero si nuestro programa es un poco más ambicioso y no queremos centrarnos tan solo en la capital, a menos de dos horas de Praga existen un gran número de localidades y destinos interesantes: una buena forma de completar como se merece una visita a la ciudad. Castillos de cuento, ciudades monumentales, parques naturales de belleza subyugante y localidades con aroma a cerveza forman parte de esta selección de las mejores excursiones desde Praga. 

Kutná Hora 

Las mejores excursiones desde Praga
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Comenzamos nuestra excursión en Kutná Hora, a poco más de 80 kilómetros al este de la capital. ‘La ciudad de la plata’, sobrenombre como se conoce a esta población de tradición minera de unos 20.000 habitantes, es una visita imprescindible si se quiere profundizar en la historia checa y su patrimonio histórico-artístico.  

Y es que Kutná Hora —que llegó a retar a la capital en importancia hasta el siglo XVI— cuenta con numerosos edificios en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco incluyendo la Catedral de Santa Bárbara, consagrada a la patrona de los mineros. Si queremos conocer más de cerca esta tradición minera debemos acercarnos al Museo Checo de la Plata, visita que incluye un descenso por una galería de origen medieval de unos 250 metros.  


Pero tal vez la atracción más popular de esta solemne villa es el Osario de Sedlec, una tétrica capilla cuya decoración utiliza huesos humanos de casi 40.000 muertos. El origen de esta insólita capilla está en un cementerio de una abadía cisterciense de Kutná Hora que muchos creían sagrado por haber recibido tierra del Gólgota. La fama del cementerio se extendió por buena parte de Europa Central y todos querían enterrarse allí… hasta que los los huesos se empezaron a amontonar. En el siglo XV se erigió una iglesia en el centro del cementerio con una capilla subterránea que empezó a custodiar aquellos huesos desenterrados formando esas caprichosas decoraciones que han llegado hasta nuestros días.

Karlovy Vary 

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A poco menos de dos horas de Praga encontramos una ciudad que representa una vertiente muy importante de la historia checa: la tradición balnearia. Fue en 1350 cuando Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano, probó por vez primera las aguas del manantial Vřídlo de los bosques del Castillo de Loket: quedó tan prendado del lugar y del poder sanador de sus aguas que mandó construir un balneario. Fue el primero de muchos que llegaron después para aprovechar la decena de manantiales termales minerales de la zona: Goethe, Freud o Beethoven pasaron largas temporadas en estos balnerarios.  

Además, la visita a esta ciudad de Bohemia del Oeste se puede completar con el Museo del cristal de lujo Moser —el denominado ‘cristal de los reyes’— y al Festival de Cine que es uno de los festivales cinematográficos más antiguos del mundo: se celebra desde 1946 presumiendo de ser el más importante de Europa Oriental.  

La Suiza Checa 

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La popular Puerta de Pravcice en la Suiza Checa. Fuente: Pixabay

Con tantos castillos y balnearios, a veces olvidamos que la República Checa es también una joya natural. Para comprobarlo de cerca podemos visitar la denominada Suiza Checa —o Suiza Bohemia— una región del noroeste del país a algo menos de dos horas de Praga. La Suiza Checa incluye uno de los cuatro parques nacionales del país. 

Nada menos que el 97% del parque está cubierto de bosques lo que garantiza al visitante estampas frondosamente apabullantes. Uno de los puntos más visitados de la Suiza Checa es Hrensco, un pueblo del que parten algunas de las sendas más fascinantes de la zona, incluyendo acantilados, túneles y hasta tramos que solo pueden recorrerse en barca. Y tampoco podemos perdernos la Puerta de Pravcice, la puerta de roca más grande Europa con una extensión de 27 metros y una altura de 21 metros.  

Pilsen 

Centro de Pilsen

Las mejores excursiones desde Praga siempre deben incluir una visita a esta ciudad de nombre cervecero. Fue a mediados del siglo XIX cuando la Fábrica de Cerveza Burguesa (Pilsner Urquell) comenzó a elaborar un tipo de cerveza único que pasó a denominarse Pils o Pilsener: se trata de una cerveza de color claro que usa maltas de Moravia y lúpulo Saaz: un trago refrescante que rompió con la tradición de la zona de cervezas densas y oscuras acercándose a la lager bávara.  

Pero estaría feo que solo nos quedásemos con la cerveza en una visita a Pilsen, sobre todo cuando esta ciudad fue nombrada hace cinco años Capital de la Cultura Europea. A destacar en este sentido la Catedral de San Bartolomé que es el símbolo de la ciudad o la Gran Sinagoga erigida en 1893 que es la tercera más grande del mundo.  

Terezín 

Terezín

Para profundizar en la historia de la comunidad judía checa debemos acercarnos a Terezín, a menos de una hora al norte de Praga. Se trata de una fortaleza construida a finales del siglo XVIII que muchas décadas más tarde tuvo un importante papel en la II Guerra Mundial: los nazis que invadieron Chequia aprovecharon esta construcción para crear un gueto judío, incluyendo a algunos ‘presos prominentes’: destacados artistas, políticos y científicos vivieron aquí sus últimos días antes de ser conducidos a los campos de exterminio, como Treblinka o Auschwitz. Actualmente, Terezín alberga un monumento de recuerdo a las víctimas, así como el Museo del Gueto Judío con una exposición sobre la denominada ‘solución final’.

El Paraíso Checo 

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Con esta denominación, algo celestial debe custodiar el Paraíso Checo, ¿no? Esta región situada a apenas una hora de Praga fue nombrada Geoparque de la Unesco en 2005 contribuyendo a su conservación y a su fama. El Paraíso Checo no es solo un estupendo destino para los amantes del senderismo que encontrarán aquí decenas de rutas con maravillosas vistas, sino un territorio marcado por las siluetas de los castillos y los palacios de piedra arenisca que abundan en toda la zona.  

El palacio de Hrubá Skála es una de esas visitas imprescindibles: erigido sobre la roca y con unas vistas fantásticas ha sido convertido en un romántico hotel. Tampoco podemos perdernos las subyugantes ruinas del castillo de Trosky, situado entre dos rocas volcánicas. Por su parte, Turnov es una tranquila localidad al pie del Paraíso Checo, muy cerca de Hrubá Skalá, desde donde parten muchas de las rutas para conocer este territorio.  

Český Krumlov

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Y terminamos esta selección de las mejores excursiones desde Praga en una localidad que se sale por poco de las dos horas de viaje desde la capital, pero cuya visita es inexcusable si nos sobra un poco de tiempo. No en vano es el segundo lugar más visitado del país después del Castillo de Praga. Se trata de una de las más bonitas ciudades renacentistas de Europa estando incluida en la lista de Patrimonio de la Unesco.  

Sin duda, el símbolo de la ciudad es su palacio, una joya de seis plantas que encabeza la ruta de los castillos de la República Checa. Su gran tamaño en comparación con la modestia del pueblo realza aún más esta construcción. Además, en Český Krumlov destaca también el palacio barroco mejor conservado de Europa, así como el Egon Schiele Art Centrum, un museo consagrado a uno de los artistas más singulares y perturbadores del siglo XX.  

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