Astorga se transforma del 23 al 26 de julio en Asturica Augusta, la ciudad romana que ocupó su suelo hace dos mil años. Durante cuatro días, sus calles recuperan pallozas astures, domus romanas, desfiles de antorchas y un circo que reúne a miles de espectadores. Es la fiesta de Astures y Romanos, declarada de Interés Turístico Regional, que en 2026 cumple cuatro décadas de historia.

Un capítulo bélico convertido en fiesta

Astures y Romanos - Foto: Santos Botas

La celebración recrea con rigor histórico las guerras astur-cántabras y la fundación de Asturica Augusta, un periodo que la organización sitúa entre el año 1 antes de Cristo y el 72 después de Cristo. Bajo la Astorga actual siguen enterrados los restos de aquella ciudad romana. La Ergástula, dos conjuntos termales, el antiguo alcantarillado y la domus del Mosaico del Oso y los Pájaros forman parte de ese patrimonio subterráneo, del que varios tramos pueden visitarse hoy en día.

El origen de la fiesta se remonta a 1986, cuando Astorga conmemoró los dos mil años de su fundación con la organización de un circo romano. Aquel espectáculo se repitió en los años siguientes hasta que, en el año 2000, aparecieron las primeras tribus astures. De ahí nació la asociación de recreación histórica que hoy organiza el evento cada verano.

Una guía para que la historia no se desvirtúe

Astures y Romanos - Foto: Santos Botas

En 2011 la fiesta obtuvo el reconocimiento de Interés Turístico Regional. Siete años después, en 2018, la asociación creó la Guía de Rigor Histórico, un documento que fija los criterios que deben cumplir vestimenta, armamento y construcciones.

"Establece los mínimos esenciales para la vestimenta, tipos de túnicas, armamento, peinado. También fija las bases para la construcción de pallozas y domus, puertas fortificadas, vallado o torres de vigía según los estándares históricos. Cualquier cambio significativo debe ser autorizado por el grupo de rigor histórico", explica David Gordón Rodríguez, presidente de la asociación Astures y Romanos.

El periodo recreado abarca desde la época prerromana hasta la completa romanización de Asturica Augusta, incluyendo el desarrollo de las guerras astur-cántabras. Esa exigencia documental es lo que distingue a la fiesta de otras recreaciones históricas del país y sostiene su candidatura a un reconocimiento mayor.

Camino hacia el Interés Turístico Nacional

Astures y Romanos - Foto: Santos Botas

El Ayuntamiento de Astorga y la asociación tramitan actualmente la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. "Supondría un importante reconocimiento a su valor histórico, cultural y social, reforzando su prestigio y proyección en todo el país. Se vería reflejada nuestra labor año tras año, facilitaría la atracción de nuevos colaboradores y patrocinadores y contribuiría a consolidar el crecimiento del evento", señala Gordón.

El presidente añade que el nombramiento favorecería también un mayor impacto económico para la ciudad, con más visitantes, comercio y hostelería dinamizados y garantías para la preservación de una celebración que considera una de las principales señas de identidad de la comunidad.

26 tribus astures y 32 domus romanas

Astures y Romanos - Foto: Santos Botas

El crecimiento del evento se mide en cifras. El campamento actual reúne 26 tribus astures y 32 domus romanas, y ya no admite nuevas instalaciones por falta de espacio. Constituir una tribu o una domus exige un mínimo de veinte miembros y la presentación de un documento con nombre, vestimenta y planos de la construcción, siempre ajustados a la Guía de Rigor Histórico.

La asociación cuenta hoy con 1.900 socios:

"Al elaborar los programas nos centramos en cubrir las necesidades del público que acude a la fiesta, con especial atención al público infantil. Intentamos que puedan participar en los actos y aprender sobre esa época", detalla Castro, miembro de la organización.

El perfil del visitante confirma el alcance regional y nacional del evento. Alrededor de un 20% de los asistentes llega desde Madrid, una cifra que crece año tras año, aunque el público mayoritario sigue procediendo de Castilla y León. También acuden visitantes de Asturias, Galicia y País Vasco, según los datos de la oficina de Turismo de Astorga. En los últimos veinte años, esta oficina ha registrado una media de dos mil personas durante los días de fiesta, una cifra que queda por debajo del número real de visitantes que recibe la ciudad en esas fechas.

Cuatro días de programa: del fuego al circo

Astures y Romanos - Foto: Santos Botas

La Marcha de Fuego abre las celebraciones el 23 de julio con un desfile nocturno de antorchas en el que Astures y Romanos dan la bienvenida a los nuevos miembros de la asociación. El programa continúa con el Desfile General de Recibimiento del César, la Boda Astur Romana y la Noche de Druidas, dedicada a las mujeres que actuaban como intermediarias con lo divino y guardianas de la tradición oral en la cultura astur.

El sábado 25 de julio llega uno de los momentos centrales de la fiesta, el Gran Circo Astur-Romano, que cada año congrega a miles de espectadores en torno a las competiciones que dan nombre al evento desde su origen en 1986. La clausura tiene lugar el domingo con la Preservación del Fuego Sagrado, una ceremonia simbólica en la que participan todas las tribus para despedir las jornadas.

El componente gastronómico también forma parte de la experiencia. El restaurante Serrano organiza jornadas gastronómicas con un menú sorpresa inspirado en recetas de época. Tanto astures como romanos acuñan además su propia moneda, que algunos establecimientos de Astorga aceptan como forma de pago durante los días de fiesta, un detalle pensado para que la inmersión en el pasado resulte lo más completa posible.

Cuarenta años después de aquel primer circo romano organizado para celebrar el bimilenario de la ciudad, Astorga mantiene viva una recreación que combina documentación histórica y participación popular a partes iguales. Con casi dos mil socios implicados y un campamento que ya no tiene espacio para más construcciones, la fiesta afronta ahora el reto de dar el salto a Interés Turístico Nacional, un reconocimiento que la organización considera el paso natural para una celebración que lleva cuatro décadas convirtiendo las calles de la ciudad en un aula al aire libre sobre la fundación de Asturica Augusta.