Tenemos que remontarnos a millones de años para entender el legado de la tierra de El Salvador y sus volcanes. Debajo de este pequeño e impresionante país las placas tectónicas del Caribe y Cocos han chocado durante milenios. La presión de esos choques elevó la Placa del Caribe y derritió la Placa de Cocos, haciendo que montañas de lava y columnas de vapor surgiesen de las grietas de la tierra.

El Salvador cuenta con 170 volcanes, lo cual es extraordinario para un país tan pequeño. La tierra allí es inquieta. De vez en cuando todo cobra vida, ya sea a través de una erupción, terremoto, deslizamiento de tierra o cualquier combinación de los mismos. No estamos hablando de la vida en la época de los dinosaurios, sino de los tiempos modernos. La última erupción volcánica en El Salvador fue en 2005.

Hoy en día, la robusta columna vertebral de El Salvador puede describirse como una tierra de grandes montañas de lava y fuego, muchas de las cuales se pueden visitar de cerca. Y aunque parezca algo peligroso y arriesgado, te animo a que te quites los miedos y te entregues a la experiencia de pasear por un volcán, quizás una de las más memorables de mis viajes.


Los Volcanes imprescindibles en tu visita

Parque Nacional de los Volcanes

En el oeste, la Cordillera de Apaneca, cubierta de café, se compone principalmente de volcanes. El más alto es el Volcán Santa Ana, conocido localmente como Ilamatepec o Montaña Madre. Desde su cumbre, a 2381 metros sobre el nivel del mar, puedes ver cuatro calderas anidadas y un lago sulfúrico verde brillante. Una visión digna sin duda de una película de ciencia ficción.

Santa Ana y sus dos volcanes hermanos, el Izalco de conos negros y el Cerro Verde densamente arbolado, forman el núcleo del Parque Nacional Los Volcanes. Las guías y los permisos preestablecidos son esenciales para las caminatas de Santa Ana e Izalco, mientras que los senderos de Cerro Verde son abiertos y de libre acceso.

La maldición del Cerro Verde

Cerro Verde

Desde principios de 1900, el Volcán Izalco al noroeste de San Salvador permaneció activo, emitiendo vapor y calor a la atmósfera. Era un sitio tan popular de la vecina montaña Cerro Verde que el gobierno decidió construir un resort en la cima de Cerro Verde, pero hubo un problema. Tres brujas que vivían en la base de la montaña pidieron que no se construyera el complejo porque era una montaña sagrada.

El gobierno salvadoreño hizo caso omiso de los avisos y les dijo a las brujas que continuaría con el desarrollo. Las brujas pusieron una maldición sobre el proyecto y, efectivamente, después de que se completó, el volcán Izalco se quedó en silencio.

Finalmente, el complejo se quedó en silencio también. Hoy, cuando la gente va a la cima del Cerro Verde, ya sea para hacer un picnic o simplemente para disfrutar del aire libre de la montaña, generalmente terminan escalando alrededor del complejo tapiado como si fuera una ruina maya.

Nadie sabe a ciencia cierta lo que sucedió con el resort, pero lo cierto es que el lugar es el enclave perfecto. El aire es puro y fresco, las vistas del volcán Izalco espectaculares, y el viaje a la cumbre es una verdadera delicia.

Otros volcanes importantes de El Salvador

El Volcán Boquerón

Volcán Boquerón

El volcán más visible de la ciudad es el llamado Volcán de San Salvador, el Volcán Boquerón en el Cerro El Picacho a casi 1893 metros sobre el nivel del mar. En la cumbre se encuentra el popular Parque Nacional El Boquerón, siendo la atracción más visible el inmenso cráter. Una ruta turística con miradores envuelve la cumbre. No se puede entrar al cráter sin una guía, pero incluso sin esa emoción, la vista desde la parte superior vale la pena, ya que, de forma extraña, dentro del cráter más grande hay un cráter más pequeño y distintivo en la parte inferior de la formación.

Los picos volcánicos de El Salvador parecen venir en racimos. Probablemente los más accesibles, históricamente significativos y pintorescos se encuentran en las cadenas montañosas al oeste. Bordeando las montañas, encontramos lo que a veces se llama la Ruta Maya, ya que esta era un área poblada por los mayas después de la erupción volcánica en una región cercana al lago

Quetzaltepec Stratovolcano

Uno de los volcanes más accesibles de América Central es Quetzaltepec, un estratovolcán en el extremo noroeste de San Salvador. Aquí, los visitantes pueden mirar hacia abajo en un enorme cráter, recompensado con vistas de un cono de ceniza recién formado. El parque circundante también cuenta con rutas de senderismo y jardines botánicos.

Volcán Chaparrastique

Volcán Chaparrastique

El volcán más activo de El Salvador es Chaparrastique, un gigante cónico que se eleva desde la llanura al suroeste de la ciudad de San Miguel. El volcán aún emite nubes de vapor blanco, y la mayoría de los residentes cercanos recuerdan al menos dos grandes erupciones.

Se pueden organizar caminatas guiadas de día completo a la cumbre, lo que permite vistas vertiginosas del profundo cráter central. La mayoría de las excursiones de senderismo toman un día completo y se suele recomendar protección solar, ropa de abrigo y calzados adecuado.

Volcán de San Vicente

El segundo volcán más alto del país, el volcán San Vicente o Chichontepec, a 2182 metros sobre el nivel del mar, está a una hora en coche al este de San Salvador. Los senderos conducen a través del bosque nuboso hasta las cumbres gemelas. Aquí encontrarás dos cráteres, fumarolas humeantes, ollas de barro hirviendo y flujos de lava enfriados.

El Lago de Coatepeque y la Isla Teopan

Lago Coatepeque

Solo en un corto viaje hacia el este, encontrarás el lago Coatepeque. El lago llena una caldera masiva y baja, formada hace más de 50,000 años. Los visitantes pueden explorar el lago en bote, deteniéndose para caminar en Isla Teopan, la isla principal y un sitio ceremonial maya. Las atracciones circundantes incluyen recorridos por café y aguas termales.


Justo antes de las montañas hay un cráter masivo formado por una erupción volcánica ocurrida años antes. A lo largo de los siglos, el agua se acumuló, formando, en esta estructura geográfica casi perfectamente circular, el lago Coatepeque. Desde lo alto, al mirar hacia el lago, puedes observar la pequeña isla y bordeando el lago casitas vacacionales que lo salpican, incluida una que pertenecía al presidente del país.

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