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Cada vez son más los aficionados a la coctelería que buscan sabores que les sorprendan. La mixología está de moda y Madrid está viviendo un verdadero boom coctelero. Ya no todo se reduce al “agitado o removido”, como diría James Bond; y el nuevo año 2023 se presenta movidito en cuanto a locales que ofrecen nuevas creaciones. Además, algunos hoteles han adaptado sus horarios para adaptarse a la demanda del ‘nuevo’ aficionado a la coctelería, es decir: han incluido la hora del aperitivo y el happy hour (a media tarde), esa hora en la que las señoras finas meriendan en vetustas cafeterías.

La apuesta coctelera del hotel BLESS

Hotel Bliss
Hotel Bliss – Foto: Pedro Grifol

Uno de estos hoteles es el BLESS, en la calle Velázquez, que de la mano de la firma Libé Unique Cocktails presenta una nueva carta para disfrutar de ‘otros’ cócteles. El bartender madrileño Miguel Ángel Jiménez es quién ha tomado la dirección creativa de la barra del BLESS Lively Lounge, poniendo su expertise al servicio de una carta de cócteles cuya propuesta se centra en realzar el hedonismo, lo que también podríamos calificar como ‘lujo líquido’.

La nueva carta propone experiencias únicas que, con sofisticadas técnicas de elaboración que sorprenden nuestras papilas gustativas. En principio, los amantes de los cócteles podrán disfrutan de una sensualidad estética, que luego se transforma en términos de aroma, sabor y de incluso texturas. Algunas de estas propuestas lúdicas son: Rose Rouge, que es un twist del Rosita, o sea: una versión del clásico cóctel pero menos amarga, y que lleva tequila, vermú seco, licor Rosolio de Bergamota (un fruto cítrico), Campari, angostura y licor de litchi (que es una fruta exótica). La presentación se acompaña ¡nada más y nada menos! que con una ostra.

El cóctel bautizado Khavia es una combinación de vodka y ginebra, chartreuse y coronado con champán, que se acompaña con un bombón de chocolate blanco coronado con caviar. Un lujo contenido, que también es el más caro (25 €.). Los demás combinados están entre los 14 y 18 euros.

Nature Connection se elabora con una base de whisky de malta, un mix de vinagre de Jerez y miel de brezo (para endulzarlo un poco), y jarabe de frambuesa; se decora con medio corazón de fresa con perlas esferificadas de aceto balsámico, un acierto de garnish porque sabido es que el aceto balsamico di Modena marida bien con las fresas… ¡y con los higos! (por si no lo sabías).

El otro cóctel destacable es el titulado Allegory, todo un derroche de aromas servido en una copa nick&nora, que está elaborado con mezcal macerado en azafrán, cordial de manzana, marrasquino, y se termina con un chorrito de organic ginger beer. Se decora con una mini manzana caramelizada. Sorprendente.

Cócteles que emocionan

Hotel Urban - Foto: Pedro Grifol
Hotel Urban – Foto: Pedro Grifol

El otro hotel que se ha puesto las pilas en lo que a coctelería de laboratorio se refiere, es el URBAN 5*GL (www.hotelurban.com), situado en plena Carrera de San Jerónimo, frente a los leones de Las Cortes. Aquí es la firma Glass by Sips, con el sello de los bartenders Simone Caporale y Marc Álvarez, cuya coctelería en Barcelona ha sido reconocida como la tercera mejor del mundo según The World’s 50 Best Bars, quien se encarga de transmitir nuevas sensaciones a la par que innovadoras experiencias líquidas a los viandantes del Barrio de las Letras de Madrid.

Su propuesta incluye un original menaje y cristalería ad hoc para cada combinación. De su carta, formada por 14 cócteles, destacamos las versiones del Bloody Mary, aquí rebautizado como Bloody Merry, a base de vodka, tomate, lima frambuesa y mix de salsas; y el Negroni, cuyo hielo, que nunca se derrite, lo hace especial.

Y de entre los más raros, sobre todo por el recipiente en que se sirve, mención especial para el Primordial, cuyos ingredientes son: whisky, vino de Oporto y sirope de mashi (pera coreana). Se sirve en un cacharro de cerámica que consiste en dos manos unidas formando la habitual forma cóncava que ponemos para coger agua de una fuente o de un río que, según sus creadores, evoca la primera copa que el hombre invento para beber. Original… por raro.

Más inventos: El Bubble lleva vodka, naranja, vainilla, fruta de la pasión, y se termina con un soplete que crea una nube de burbujas; y el Krypta es una exótica mezcla de ginebra, armagnac, melocotón (pasado por el laboratorio), jazmín, y decorado con ramitas de laurel y estragón que le aportan aroma. El recipiente donde se sirve es otra original creación que representa un gran huevo de cristal en el que tienes que meter literalmente la cara para poder sorberlo. Los precios de las nuevas creaciones están entre los 14 y 16 euros.

Mundo Tiki

Lady Bongo
Lady Bongo – Foto: Pedro Grifol

La cultura tiki es aquella tendencia estética y fiestera que los americanos-USA importaron de Polinesia en los años 50 del pasado siglo, y que fue extendiéndose por el mundo en las décadas venideras, hasta llegar a España en los 70. De aquellos tiempos nos quedan algunos locales. ¿Qué madrileño no ha pasado por delante del bar hawaiano de la plaza de Santa Ana? que se llamaba -y se sigue llamando- Mauna Loa. ¡Sobreviviente a huracanadas crisis y a feroces pandemias! Sus cócteles eran -y son- los típicos brebajes hawaianos: Escorpión, Aloha, Piña Paraíso, Honolulu y Volcán, que se presenta (humeante) en un recipiente cerámico con forma de volcán con varias (y largas) pajitas. Todo un clásico para compartir entre amigos.

Otro bar, que parece transportado de una isla del Pacífico, es el Bora Bora, situado en el barrio de Princesa. Sillas de mimbre, pinturas murales con tótems, evocadora música de steel guitar, y sus míticos cócteles de sugerentes nombres nos transportan a lejanos paraísos. Sus cócteles, servidos en mugs -jarras con iconografía totémica- son los clásicos polinesios: Mai Tai, Testamento, Zombie, Fumanchú, Templo de Fuego…

Lamentando la desaparición del histórico Tiki Chateau, cerrado en diciembre de 2022 por causas ajenas a la voluntad de su mago creador Miguel Escobedo, pasamos al poderío del Grupo Ramsés. Que no es el nombre de ningún bar, sino que corresponde al imperio creado por el empresario Jorge Llovet -‘el faraón de Ramsés’- en torno a la Puerta de Alcalá, que reinventó el modelo de negocio de restauración al abrir, en 2007, el restaurante Ramsés, donde se unía la gastronomía de diseño a la música, la coctelería, y a los eventos privados, y que dio a la plaza de la Independencia su distintivo sello de lifestyle. Ocio premium en Madrid.

A finales de 2022, el Grupo Ramsés ha inaugurado tres nuevos conceptos de ocio: The Kave coctelería inspirada en la Divina Comedia de Dante; Flamenco de Leones, tablao-coctelería que rescata el concepto de los cafés cantantes de antaño con espectáculo de flamenco incluido; y el tiki bar más espectacular de la capital: Lady Bongo, en Serrano,1. Un gigantesco acuario con exóticos peces de colores que no dejan de ir y venir, nos recibe a la entrada dando paso a una exquisita decoración selvática ¡muy tiki! de tótems, máscaras, bambúes…

Pero lo más importante del bar es que todos los zumos y componentes mixológicos -exceptuando (naturalmente) los alcoholes- son de elaboración propia; y la otra nota que resalta es la maestría de sus bartenders que inundan de creatividad cada presentación en los peculiares recipientes de porcelana que representan hawaianas, moais pascuenses, calaveras, o loros caribeños… Mai Tai, Hurricane, Singapur Sling (el más demandado), Fog Cutter, Luau, Nada Colada, Bali Hai, Pirata… o su especialidad: el Tikilero (lima, mango picante, mezcal joven, y tequila), un guiño al clásico Margarita creado por Enrico Basile, el barman-consultor de Lady Bongo.

Y como ‘no solo de cócteles vive el hombre’ y los cócteles tiki son largos, cada trago tiene también su maridaje sugerido. Nigiris, makis, goyzas, tatakis, tiraditos, cebiches o pokes en una extensa y tentadora carta healthy nos brinda la oportunidad de sentir otra dimensión en el paladar. Otra manera de descubrir Madrid.

Cuando la noche ataca, Lady Bongo se transforma en el espacio más sugerente del mundo tiki madrileño porque pueden aparecer danzarinas hawaianas. Con un poco de imaginación podemos sentirnos en la piel del protagonista de la película Su Majestad de los Mares del Sur.

Aloha.

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