El encanto de Portugal es indiscutible. Este destino vecino a España con fabulosas playas, pintorescos pueblos de interior, espacios naturales y ciudades históricas llenas de vida siempre nos sorprende. Ya sea por Lisboa, el Algarve, el Alentejo o el norte del país, cualquiera de sus lugares merece la pena.

Entre esos rincones que tal vez no conozcas en tierras portuguesas, hoy te presentamos uno tan curioso como hermoso: Buddha Eden, el jardín oriental más importante de Europa. Si puedes acudir a Bombarral, zona del país donde se encuentra, no te lo pierdas.

Quinta dos Loridos

Buddha Eden
Fuente: Wikimedia/Carlos Luis M C da Cruz

El jardín oriental más grande en todo el continente europeo se localiza en la parroquia de Carvalhal, a 3 kilómetros del centro de Bombarral, en la región de Óbidos y a unos 45 minutos en coche al norte de Lisboa, la capital de Portugal. No vamos a negar que sorprende sobremanera encontrarse en esta tierra con enormes estatuas de budas, fuentes y pagodas que consiguen que te sientas inmerso en las culturas orientales sin haber abandonado la península. Esta maravilla está en la Quinta dos Loridos y ocupa unas 35 hectáreas de superficie. Se la conoce como el Buddha Eden.


La construcción del Buddha Eden tuvo lugar como reacción a los ataques y posterior destrucción de los Budas de Banyan o Budas de Bamiyan, espectaculares esculturas talladas del siglo V, en Afganistán, que fueron objeto de actos vandálicos y terroristas por parte del gobierno talibán en el año 2001. La iniciativa de la creación de este jardín en Bombarral partió del empresario y coleccionista de arte Joe Berardo, quien esperaba así denunciar estos actos contra el patrimonio y recordar y salvaguardar su valor, así como erigir un lugar de reconciliación entre diversas religiones y culturas.

El lugar elegido para ello fue la Quinta dos Loridos, que alberga las bodegas de vinos Bacalhôa, empresa de la que Berardo es el principal accionista. De hecho, el nombre oficial de este mítico jardín es el Bacalhôa Buddha Eden. Como consecuencia, además de su interés artístico y paisajístico, la visita al jardín también te permitirá descubrir un lugar en el que se dedican a la viticultura desde el siglo XV y aprovechar para degustar sus caldos.

El edificio principal y los terrenos también tienen especial interés histórico, ya que la finca perteneció al antiguo monasterio de Alcobaça y fue reconstruida en el siglo XVI por la familia Sanches de Baen, de la que aún se puede contemplar su imponente escudo.

Buddha Eden

Buddha Eden
Fuente: Flickr/Vitor Oliveira CC BY-SA 2.0

En el recorrido por este singular jardín oriental se suceden las pagodas, los budas y las estatuas de terracota, además de estanques con peces de colores, así que cuando paseas por sus caminos seguro que lo harás de sorpresa en sorpresa.

Para construir todas las esculturas que en él se exponen al aire libre se utilizaron alrededor de 6000 toneladas de mármol y de granito, así que su monumentalidad y la paz que emana tampoco te defraudarán. No es de extrañar que también sea conocido como el Jardín de la Paz, el Jardín del Edén o, directamente, el Jardín de los Budas.

Entre todos sus monumentos, destacan 600 soldados de terracota que fueron pintados a mano; los dragones esculpidos del hermoso lago japonés, el lago artificial central con su bello templete en el que habitan numerosas carpas Koi y se encuentra rodeado de robles, arces y rododendros; la espectacular escalera encarnada de la zona central del parque; y las impresionantes estatuas doradas de Buda, entre las que se encuentra una de inmenso tamaño.

Jardines artísticos del Buddha Eden

Buddha Eden
Fuente: Wikimedia/Joseolgon CC BY-SA 4.0

Además de todos los budas y motivos orientales que son los principales protagonistas de este parque, los cuales se suceden por gran parte de sus rincones, también hay dos jardines artísticos convenientemente diferenciados dentro del propio Buddha Eden. El primero al que nos referimos es el Jardín de Escultura Moderna y Contemporánea, en el que se exponen piezas de arte moderno cuidadosamente seleccionadas de la colección Berardo, con obras de autores como Joana Vasconcelos, Alexander Calder, Fernando Botero, Lynn Chadwick y Allen Jones, entre otros.

El segundo de ellos es el Jardín de Arte de Esculturas Africanas, que se diseñó en honor al pueblo Shona de Zimbabue. La tradición cultural de sus gentes se remonta a más de un milenio, con la creación de obras artísticas esculpidas en piedra y en las que se aúna lo profano y lo divino, el mundo físico y el mundo espiritual. En este sector de Buddha Eden es posible admirar más de 200 esculturas, las cuales se suceden a la sombra de centenares de palmeras.

Visitar el jardín Buddha Eden

Buddha Eden
Fuente: Wikimedia/Juntas CC BY-SA 4.0

El jardín, que también cuenta con tienda y restaurante, abre sus puertas al público todos los días del año, salvo el día 1 de enero y el 25 de diciembre, en horario entre las 09:30 y las 18:30 horas. Lo mejor es que lo recorras a pie con la ayuda de un mapa en el que se señalan sus puntos de interés para que no se te escape ninguno.

No obstante, si dispone de menos tiempo o si tu condición física no te lo permite, puedes ahorrar tiempo y energía subiéndote a un tren turístico. Este realiza varias paradas a lo largo de su itinerario al tiempo que un guía va explicando cada una de las esculturas y monumentos que se encuentran al paso. Esta opción resulta especialmente recomendable para las personas de movilidad reducida. No obstante, ten en cuenta que el itinerario de este tren no llega a todos los lugares del parque.

La entrada general a Buddha Eden ronda los 5 euros y el acceso es gratuito para niños hasta los 12 años. Por otro lado, recuerda que si quieres apuntarte a una cata de vinos de las bodegas de Quinta dos Loridos en los jardines, deberás efectuar una reserva previa. En la bodega, también puedes comprar alguna botella de vino de recuerdo o aprovechar para comer en su restaurante. El aparcamiento es gratuito.

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