Después de una vuelta al mundo y muchos viajes más en mi mochila caí en la cuenta de que a veces, cuando cierras los ojos y los vuelves a abrir, descubres que podrías estar en tu lugar actual o en otra parte del mundo que se asemeja de una forma casi idéntica. Eso no te pasará en Japón. Japón es quizás el único país que provoca en el visitante un asombro real. Nada es parecido a lo que ya conocemos y la encantadora y delicada belleza de sus tradiciones lo hace todavía más asombroso.

Sakura es uno de los espectáculos naturales más bellos del mundo. Algo que le recomendaría encarecidamente a todo viajero que se precie. Algo que te impactará por su increíble armonía. Un espectáculo de colores rosáceos y aromas florales. Sakura crea en Japón un ambiente de ensueño, como salido de un cuento. Y la crisis de coronavirus actual le ha permitido mostrarse en su mayor apogeo. Pero, ¿qué es exactamente Sakura y de dónde viene su nombre?

¿Qué es Sakura?

Sakura

La palabra japonesa Sakura se refiere al cerezo, que florece durante la época primaveral, principalmente a final de marzo y principio de abril, en toda la geografía japonesa. La floración del cerezo es uno de los símbolos culturales más importantes en Japón. Todavía recuerdo lo maravillada que estaba caminando en las calles de Tokio o Kioto rodeada de decenas de nubes de algodón en la cima de los árboles.


Sakura es la época más especial para visitar Japón. Es el comienzo de la primavera y los japoneses están emocionados con el espectáculo natural que se desarrolla en sus ciudades. Hay otra palabra importante y es hanami, que describe la observación de los sakura, cerezos en flor. Se trata de un festival que se realiza en honor a la floración en el que tradicionalmente los japoneses van a los parques en grupos y disfrutan de un picnic mientras observan la enorme belleza que los rodea.

La mayoría aprovechan para reunirse con su familia y amigos, o incluso con sus compañeros de trabajo, bajo los árboles florecidos y se disponen a disfrutar de un delicioso bocado (oniguiri, edamame, ononomiyaki y otras delicias) y alguna que otra bebida como cerveza, sake o sochuu. Sakura es un fenómeno social donde los locales aprovechan para celebrar el comienzo del buen tiempo.

Sakura

Sakura tiene un componente contemplativo importante, la contemplación es una de las grandes características de las tradiciones japonesas. Observar los cerezos en flor, la belleza sobrecogedora que se muestra desbordante y que luego decae y se evapora. Es una metáfora de la belleza efímera de tantas cosas y de la propia vida.

La floración de los cerezos simboliza en la cultura japonesa la fragilidad de la vida, la naturaleza efímera de la existencia. Las flores solo están completamente abiertas durante una semana, antes de que sus pétalos se dispersen, mientras que las tiernas hojas verdes invaden las ramas de los árboles.

Sakura en época de virus 

La agencia meteorológica japonesa (JMA), que monitorea de cerca los pequeños brotes (Japón comparte cada año un calendario de sakura en cada zona del país), inauguró la apertura de la temporada de floración en Tokio. Nunca se había dado la señal tan temprano desde que se introdujeron estas estadísticas florales en 1953. Las ramas desnudas de los árboles en parques, jardines de templos, escuelas y avenidas generaron de repente una explosión de color pastel en todo su esplendor decretando el comienzo del hanami, y así la contemplación de la belleza de las flores de cerezo recién florecidas.

Decenas de miles de personas, muchos con máscaras, como ocurre de todos modos en la primavera en Japón debido a las alergias al polen, tomaron los parques y las calles fotografiando los detalles de la enorme explosión de colores pastel.

También es una gran entrada de ingresos para empresas y restaurantes que ofrecen alimentos y productos basados ​​en el color de las delicadas flores de sakura. Muchos turistas planean sus vacaciones en función de los pronósticos de la ventana de floración.

Sakura

Pese a los esfuerzos del gobierno japonés por impedir el hanami, miles de japoneses han querido disfrutar este año de una de las floraciones más espectaculares de los últimos tiempos, y la más temprana (el 14 de marzo) desde los registros que datan de 1953. Y es que la pandemia ha favorecido que la naturaleza se expanda más y tome un mayor protagonismo. Os podéis imaginar que eso en Japón ha significado una floración expansiva, magnífica y digna de observar como ningún otro año.

Tras semanas de encierro, sakura ha llegado, y con ello el buen tiempo. Esto ha creado la necesidad de salir de casa y contemplar los brotes de flores rosadas y blancas que adornan todo el país. Ha sido como una llamada a los nipones para salir de su confirmamiento y respirar un poco de aire puro con el aroma de la burbujeante primavera. Nada ha impedido este reencuentro de la gente y la naturaleza.  Por supuesto ha habido muchas restricciones en los principales parques de Tokio, por ejemplo en el parque de Ueno se han cancelado los camiones que venden comida o se han evitado las luces iluminando los ábroles por la noche en el río Meguro.

El hanami es una tradición poderosa para el pueblo nipón, aparece incluso en textos del siglo X, por lo que prohibirla es algo prácticamente imposible. Las autoridades han sido conscientes, y han tratado de controlarlo de algún modo para evitar los contagios. Se permitió a los locales ir a observar los cerezos pero se les pidió que evitaran las celebraciones sobre todo en lugares cerrados.

No está de más reflexionar en la manera en la que la naturaleza brilla y se expande más sin la intervención del hombre y de cómo estos espectáculos naturales se mostrarían más asombrosos y llenos de vida si redujésemos nuestro impacto sobre ellos. Te invito a que planifiques un futuro viaje al imperio del sol naciente en tiempo de sakura.

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