Holanda es bien conocida en todo el mundo por los canales de Ámsterdam, la afición de sus ciudadanos por las bicicletas, sus molinos de viento, y también por ser una de las más prolíficas cunas de pintores y artistas de las que se tenga registro.

Y si en la capital podemos maravillarnos con muchas de las mejores obras de Rembrandt o Van Gogh, cuando nos alejamos un poco de Ámsterdam tenemos la posibilidad de ser atrapados también por las producciones de otros personajes afamados.

En La Haya, localidad célebre por sus tribunales internacionales, podemos descubrir varias de las obras que llevan el sello de Hendrik Willem Mesdag, no sólo uno de los pintores más trascendentes de la historia, sino también uno de los residentes más distinguidos de esta parte del país.


¿Pero quién fue Hendrik Mesdag?

Molinos en Holanda

Encumbrado ya en vida como uno de los referentes del universo cultural de La Haya y toda Holanda, Mesdag nació en 1831 en Groninga, inclinándose por el estudio del arte debido a la influencia paterna, aunque dedicándose también a los asuntos financieros o bancarios.

Casado con Sina Van Houten en 1856, heredaría una fortuna del padre de ella, mudándose a La Haya y habitando uno de los más pintorescos barrios locales, inspiración frecuente de sus obras. Una de sus pasiones era pintar el mar, y pocos puntos mejores en Holanda que éste para hacerlo. Rápidamente adquirió reconocimiento a nivel continental, exhibiéndose sus obras en París en 1870, y obteniendo la medalla de oro de aquella muestra por su cuadro “Las rompientes del mar del Norte”.

Tras realizar el Panorama Mesdag, en el que vamos a detenernos a continuación, siguió acumulando méritos profesionales, al convertirse por ejemplo en miembro del Pulchri Studio, la sociedad artística de La Haya. Para finales del siglo, más específicamente para 1889, se le designó miembro de este grupo, uno de los honores más altos que un pintor pudiera alcanzar entonces.

Algunos años antes de su muerte, y consciente del enorme legado que dejaría a toda Europa, Mesdag dejó su casa con buena parte de las obras finalizadas en manos de Laan van Meerdervoort, quien la convertiría en el Museum Mesdag, uno de los más prestigiosos de Holanda.

Su obra cumbre

Panorama Mesgar | Foto: tickets.holland.com

Sin embargo, realmente nos interesa una de sus facetas más que cualquier otra. Y es que ningún amante del arte debería perderse la oportunidad de acercarse hasta el Panorama Mesdag, una increíble producción en la que parece que nos encontramos en una torre de observación elevada, desde la cual se aprecian todos los detalles del barrio de Scheveningen de finales del siglo XIX.

Centrándose especialmente en la playa de Scheveningen hacia el año 1880, el Panorama Mesdag es una de las labores artísticas de mayores dimensiones de las que se tiene registro, con cerca de 120 metros de largo y 14 metros de alto, alcanzando un diámetro cercano a los 40 metros.

Aunque esta clase de edificaciones no son tan habituales en Holanda ni lo eran tampoco en aquel momento, sí solían ser encargadas por los grandes mecenas de Bélgica, justamente tierra desde donde le llegó el pedido a nuestro protagonista.

Una fracción del Panorama Mesdag | Fuente: panorama-mesdag.nl

Para acelerar los tiempos de entrega del Panorama Marítimo de Mesdag, el pintor contó con la colaboración tanto de su esposa, como de varios de los estudiantes de su escuela artística. Él se encargó en persona de los bosquejos que permitieron el diseño final del lugar, y para optimizar los esfuerzos se sirvió también de fotos, raramente utilizadas hasta aquella época.

Pero la empresa belga que había solicitado la creación de este espacio quebró poco tiempo después de su apertura, en 1881, sumiendo a Mesdag en una crisis económica que sólo un bolsillo holgado como el suyo podía afrontar. Y así lo hizo, destinando parte de su cuenta bancaria a este objetivo.

Esperando recuperar algo del dinero y el tiempo invertido, compró el lienzo a la desaparecida compañía, y comenzó a ofrecerlo a los principales museos de la región, como los de Ámsterdam o Múnich, aunque sólo ocasionalmente recibía visitas por el elevado coste del precio de las entradas.

De hecho, no fue sino hasta el fallecimiento de Mesdag que el valor de los billetes disminuyó drásticamente y, poco a poco, cada vez mayor cantidad de turistas comenzaron a acercarse a las instalaciones para valorarlas, y recorrerlas, en persona.


Visitas en el Panorama Mesdag | Foto: holland.com

No pasaron muchos años más hasta que se corrió la voz sobre este paseo apto para toda la familia, uno considerado actualmente entre las principales atracciones turísticas de La Haya, y presente en el itinerario de cualquier viajero que quiera desvelar los secretos mejor guardados de Holanda.

Dirección y horarios de visita

Si estás pensando en visitar el Panorama Mesdag, debes saber en primer lugar que conviene ir en alguno de los horarios en los que está abierto el museo, es decir de lunes a sábado de 10:00 a 17:00 horas, o domingos de 11:00 a 17:00 horas. Así tendrás la posibilidad de ver algunas de las exposiciones itinerantes y permanentes que suelen exhibirse en las salas locales.

Dicho lo anterior, encontrarás el Panorama Mesdag en la calle Zeestraat número 65 en La Haya, con la particularidad de que es la misma dirección en la que fue inaugurado, hace casi un siglo y medio.

Fachada Museo Mesdag

El coste de la entrada es de 12,50 euros, aunque hay descuentos para estudiantes, jubilados, menores o quienes dispongan de la Museum Card.

Además, si eres especialmente fanático de la pintura marina o del arte en general, el museo De Mesdag Collectie está a apenas unos pasos de distancia, y en su interior se conservan muchas otras producciones de renombre realizadas por Mesdag.

Incluso, puedes aprovechar la salida para conocer el estanque Hofvijver, un área no sólo bellísima sino también que nuclea varios museos, como el Mauritshuis, el Museo Histórico de La Haya o el Museum de Gevangenpoort. Esto, sin olvidarnos del Palacio Noordeinde, uno de los cuatro palacios oficiales de la familia real, y generalmente lugar de trabajo del monarca de los Países Bajos.

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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