Si estamos de tour recorriendo Málaga y contamos con unas horas libres, una de las actividades que no deberíamos dejar de hacer es conocer el Orquidario de Estepona.

Ubicado en la misma ciudad de Estepona, se trata de uno de los principales motivos para acercarse allí y, tan pronto estemos en sus inmediaciones, seremos sorprendidos por un llamativo edificio, de estética moderna y con tres cúpulas de cristal que acompañan una estructura blanquecina.

Como símbolo indiscutible de este municipio, el Orquidario de Estepona es uno de los más importantes en su estilo en todo el planeta, un autentico museo vivo de orquídeas en el que tendremos la oportunidad de acercarnos a estas plantas y apreciar la enorme cantidad de formatos, colores y aromas que ayudan a distinguir una de otras.


Tan pronto entramos al recinto, nos encontramos con que está dividido en dos niveles principales, cada uno de los cuales se ubica en una cota separada por un increíble bosque de bambú y cientos de metros de jardines verticales. Sí, incluso los trayectos intermedios valen la pena en este lugar. Y esto sin detenernos en su cascada de unos 15 metros, un lago y las panorámicas desde la altura.

Primer espacio del Orquidario de Estepona

Exterior Orquidario de Estepona

Tan pronto damos nuestros primeros pasos en el espacio inicial, vamos a tener la oportunidad de comprobar algunas de las características esenciales que diferencian a las orquídeas tradicionales de cada continente. Para los amantes de estas especies, resultará muy curioso ver cómo las especies americanas poseen unos pequeños frutos, más bien redondos, que en España no suelen conseguirse.

No muy lejos de la entrada, será el momento de toparnos con la Macrozamia Moorei, un clásico que suele dejar encantados a todos los integrantes de la familia. ¿Y qué la hace tan particular? Básicamente, que se trata de una planta fósil que ha logrado sobrevivir a través de los siglos desde la prehistoria hasta la actualidad. Pocos ejemplares como éste pueden apreciarse a día de hoy.

Siguiendo nuestro itinerario vamos a pasar por debajo de unos arcos completamente copados por plantas trepadoras, que no sólo tienen como objetivo generar un ambiente agradable a la vista por la predominancia de los verdes, sino también lo suficientemente húmedo como para colaborar con el crecimiento de las especies que se incorporan y necesitan de estas condiciones.

Caminando en el Orquidario de Estepona

Pero es probable, de igual modo, que en ningún momento te sorprendas tanto como cuando te topes con el bosque de bambú que marca el final de la primera parte del camino, y genera una evidente expectativa acerca de qué hallaremos al otro lado.

Segundo espacio

Superado el bosque de bambú, y mientras seguimos boquiabiertos por las cascadas que flanquean nuestro andar, nuestra vista se elevara a unos 30 metros de altura, comprobando por qué las cúpulas son de cristal: tienen el cometido de permitir el ingreso de luz, clave para las orquídeas.

Allí disfrutaremos de jardines verticales sobre una pared de más de 10 metros de altura. Para una mejor distribución de las especies, se establecen cinco niveles, que se entremezclan a partir de sus peculiaridades, reuniendo las exponentes a partir de sus formas, texturas o colores.

Cascadas Orquidario de Estepona

Esto tiene un efecto que no podría pasar desapercibido. Todo parece una gran obra de arte a partir de los dibujos que se forman a nuestros ojos. En este punto debes tomar una fotografía, sí o sí.

También es interesante tener en cuenta, porque más de uno se lo preguntará a la hora de admirar tal belleza, que estas orquídeas reciben el agua que les permite vivir mediante un método de riego conocido como fertirrigación. Así obtienen justo la cantidad que requieren para subsistir.

Y aquí estamos casi llegando al final del trayecto, pero eso no quiere decir que ya no queden espectáculos que puedan dejarnos sin aliento. ¿Has visto alguna vez una orquídea que parezca una planta carnívora? Pues ésta es una de las grandes protagonistas del Orquidario de Estepona. Estará esperándote, con su aspecto singular que recuerda a las equivocadamente temidas carnívoras.

Miles de especies en un sólo lugar

Cúpulas de cristal del Orquidario de Estepona

Pero si tuviéramos que mencionar una razón para conocer este orquidario, sin dudas ésta sería la enorme cantidad de especies, tantas como es difícil que volvamos a ver en toda nuestra vida.

Intentaremos mencionar a continuación algunas otras a las que deberías echarles un vistazo, comenzando por la Ylan Ylan. Esta especie, en realidad llamada Cananga Odorata, tiene una ubicación de privilegio en el universo de la alta cosmética por su aroma, que sirve de estructurante primordial para varias fragancias ampliamente reconocidas.

La Cyrtostachys Renda, que puede sonarnos por su denominación más habitual de Palmera de Laca, tiene unos atractivos tallos rojos, que la transforman en una especie casi única en su tipo. Tampoco queremos olvidarnos de la Bixa Orellana, que se usa para la producción de barras de labios.


En resumen, el Orquidario de Estepona reúne más de 5.000 ejemplares de más de 1.000 especies de distintos rincones de la Tierra, muchos de los cuales han viajado durante días enteros para exhibirse allí. Sobre todo nos referimos a los importados desde América Central y el Sudeste Asiático.

Precios y horarios

Paseando entre la flora del Orquidario de Estepona

El Orquidario de Estepona permanece abierto entre los días martes y domingos, con la siguiente disposición: de martes a viernes, de 9 a 14 y de 15 a 18 hs.; los sábados de 10 a 14 y de 15 a 18 hs.; y los domingos de 10 a 14 hs. Los lunes, por supuesto, está cerrado.

En cuanto al coste de la entrada, debemos decir que es sumamente accesible considerando lo majestuoso del edificio y su interior. 3 euros los adultos, y 1 euro los menores de edad.

Y tú, ¿ya has visitado el Orquidario de Estepona? Es una experiencia que te atrapará

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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