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Durante varios días de otoño de 1556, el emperador Carlos V hace un peregrinaje por tierras españolas que le conduce a su definitivo retiro en el Monasterio de Yuste en Cáceres. La primera parte de ese viaje transcurre por tierras burgalesas desde Agüera y Medina de Pomar al norte, pasando por Puente Arenas y El Almiñé, hasta la capital provincial.  

Cuatro siglos más tarde de aquel periplo, nos embarcamos en esta ruta histórica siguiendo los pasos de Carlos V, un viaje crepuscular y nostálgico que nos conduce a algunos de los rincones más sugerentes de la provincia de Burgos. 

Ruta Carlos V por Las Merindades de Burgos 

Una ruta por Burgos siguiendo los pasos de Carlos V
Medina de Pomar en Burgos

El 26 de septiembre de 1556, el emperador Carlos V desembarca en Laredo (Cantabria) procedente de Flandes. Tras abdicar y dejar sus posesiones en manos de su hermano Fernando y su hijo Felipe, decide regresar a España para retirarse en el monasterio de Yuste en Cáceres. 

Según las crónicas, el emperador peregrinó por tierras castellano y leonesas durante algo más de un mes, entre el 8 de octubre y el 10 de noviembre. Y el primer pueblo que visitó en este periplo hacia el sur sería Agüera, una pedanía fronteriza que actualmente pertenece al municipio de Merindad de Montija en la comarca de Las Merindades. 

Esta histórica comarca recoge el origen del condado castellano. Se dice que es en este territorio cuando, en el siglo IX, se pronuncia por vez primera la palabra “Castilla” haciendo referencia a un lugar ubicado al norte de la Merindad de Montija, cerca de Espinosa de los Monteros. 

No debe extrañar, pues, que para Carlos V fuese muy especial este primer tramo, ya que constituía el germen de su imperio, de la herencia de sus abuelos los Reyes Católicos. Tras visitar la iglesia de San Martín y San Caprasio de Agüera continuamos ruta hacia el sur donde nos encontramos con Medina de Pomar. 

Una ruta por Burgos siguiendo los pasos de Carlos V
Medina de Pomar

Es este municipio —el más poblado de Las Merindades— un hito muy especial en la Ruta Carlos V por Burgos. En Medina de Pomar descansó el emperador, presumiblemente en el alcázar de los Condestables de Castilla construido en el extremo suroeste de la ciudad en el siglo XIV.  

El rey Enrique II de Trastamara donó Medina de Pomar a su camarero mayor Pedro Fernández de Velasco siendo el origen del señorío que los Fernández Velasco extendieron por el norte de Burgos. 

El monasterio de Santa Clara y las iglesias de Santa Cruz del XIV y de Nuestra señora del Salcinar y del Rosario del XIII son otras visitas imprescindibles para profundizar en el patrimonio cultural medinés. Así mismo, también son visita recomendable el Centro de Interpretación del Arte Románico de la ermita de San Millán, el museo del monasterio de Santa Clara o el propio Museo Histórico de Las Merindades ubicado en el alcázar. 

Una ruta por Burgos siguiendo los pasos de Carlos V
Fiesta de la Ruta de Carlos V

Pero la asociación de Medina de Pomar a Carlos V es tan estrecha que la localidad organiza todos los años a mediados de octubre la fiesta conocida como Ruta Carlos V que, durante tres días, rinde homenaje a aquella etapa de gloria con mercados, jornadas gastronómicas y un gran desfile imperial. 

En dirección a El Almiñé, Carlos V atravesó los caminos de Puente Arenas en la segunda semana del mes de octubre, una localidad formada en torno al puente que atraviesa el Ebro. Tras visitar la ermita de San Pedro de Tejada seguimos rumbo hacia el sur. 

Es hora de visitar el pequeño pueblo de El Almiñé con apenas una treintena de habitantes destacando la iglesia de San Nicolás de Bari y las viejas casonas señoriales que recuerdan la importancia que tuvo este pueblo en épocas pretéritas. 

Una ruta por Burgos siguiendo los pasos de Carlos V
Iglesia de San Nicolás de El Almiñé. Fuente: Las Merindades

Fue Pesadas de Burgos el siguiente municipio en el que descansó Carlos V, concretamente la noche del 11 de octubre, según las crónicas. De nuevo, un pequeño pueblito con apenas 25 vecinos que agrupa su caserío en torno a la iglesia de San Miguel Arcángel. 

A 20 kilómetros al sur de Pesadas, alcanzamos Hontomín, un importante lugar de paso desde la antigüedad ya que, como las localidades que hemos visitado hasta ahora, formaba parte del camino que comunicaba Laredo con la ciudad de Burgos.  

El puente de traza medieval y la iglesia San Lorenzo serían los dos hitos arquitectónicos que, sin duda, el emperador visitó antes de hacer noche en el pueblo que, actualmente, suma unos 60 vecinos. 

Carlos V en la ciudad de Burgos 

Una ruta por Burgos siguiendo los pasos de Carlos V
Arco de Santa María de Burgos. Fuente: Unsplash

Las crónicas señalan que el emperador permaneció en la ciudad de Burgos del 13 al 16 de octubre. Esta visita quedaría constatada por el Arco de Santa María, en el extremo norte del puente homónimo que cruza el río Arlanzón.  

Se trata de uno de los emblemas de la ciudad de Burgos, una de las puertas monumentales más impresionantes de España. Su origen se encuentra en el siglo XIV cuando se construye una torre con marcado perfil militar como se aprecia en la fachada que da a la plaza Rey San Fernando, donde se ubica la catedral. Esta puerta sustituyó a la primitiva del siglo XI. 

En el siglo XVI, y con motivo de la conmemoración de la visita del emperador, se adosa la fachada al edificio previo en el lado sur. En las seis hornacinas principales, dispuestas en dos cuerpos y tres calles se encuentran personas relevantes de la historia de la ciudad y de Castilla, incluyendo al Cid y, por supuesto, a Carlos V. Presidiendo el conjunto, la Virgen Santa María, patrona de la ciudad. 

Una ruta por Burgos siguiendo los pasos de Carlos V

Coro de la Catedral de Burgos. Fuente: Unsplash

Teniendo en cuenta que el emperador permaneció tres días en Burgos, a buen seguro que tuvo tiempo de visitar los principales monumentos burgaleses con especial atención a la impresionante Cartuja de Miraflores con los trabajos de Gil de Siloé y la propia catedral.  

Tras pasar por la ciudad de Burgos, Carlos V continuó su ruta por tierras castellano y leonesas entrando en la provincia de Palencia por Palenzuela para llegar días más tarde al monasterio de Yuste en Cáceres donde fallecería dos años más tarde.

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