Para saber por qué a Toulouse se la conoce como la “Ciudad Rosa” basta con contemplar la urbe desde las riberas del río Garona. El mejor lugar para apreciar su elegante arquitectura hecha con ladrillos de tono rosáceo. Un aspecto agradable y muy amable, la mejor estampa de esta urbe del sur de Francia que tienes muchas sorpresas que darnos.

Veamos algunos de los encantos que nos invita a programar una escapada a Toulouse.

La Place del Capitole, el corazón de Toulouse

Place de Capitole © Matthieu Krieger

El auténtico centro de la ciudad de Toulouse es su gran Plaza del Capitolio. Allí se levanta una enorme edificación que es el Ayuntamiento tolosano. Con una fachada alargada a base de piedras blancas y ladrillos rojizos, de ventanales rectos en forma de arco, de pilares y columnas. Todo con la elegancia y oficialidad típica del estilo neoclásico.


Una fachada que se puede atravesar para visitar las salas más protocolarias del consistorio, donde hay un verdadero museo de pintura que nos cuenta la historia de la ciudad. Si bien, las pinturas más sugerentes se encuentran en la propia plaza, en los techos de los soportales que rodean este espacio urbano, por el que es imprescindible darse un paseo.

La Basílica de San Sernín, el gran monumento de Toulouse

Saint-Sernin © P. Nin – Ville de Toulouse

Entre el abundante patrimonio histórico y artístico de Toulouse destaca la Basílica de San Sernín, sin duda alguna uno de los edificios románicos más importantes de toda Francia, y una etapa clave para los peregrinos del Camino de Santiago que atraviesan el sur del territorio galo.

Los orígenes de este templo se remontan al siglo XI y desde entonces fue creciendo paulatinamente hasta convertirse en la construcción románica de mayores dimensiones en Europa. Todo impresiona aquí, pero especialmente llamativo es el enorme campanario de forma octogonal y que supera los 60 metros de altura.

La Daurade

Port Daurade © P. Nin

Y el tercer vértice de los lugares más emblemáticos de Toulouse es su viejo puerto fluvial, el Port de La Daurade. Hoy en día también se puede embarcar aquí para hacer algún recorrido fluvial. Pero sobre todo este lugar es un punto de encuentro en la ciudad, ya que sus jardines, el paseo a orillas del río, la iglesia de Nuestra Señora de la Dorada así como las diferentes terrazas y restaurantes del lugar atraen a lugareños y visitantes.

El río Garona

Río Garona © Haptag

Ya que hemos hablado del Port de la Daurade hay que mencionar la gran artería vital de Toulouse: las aguas del río Garona. Las cuales nacen en la vertiente española de los Pirineos y luego recorren el sur de Francia, hasta desembocar en el Atlántico a la altura de la ciudad de Burdeos, otra de las fabulosas escapadas que nos esperan al otro lado de la cordillera pirenaica.

De todo ese recorrido fluvial, Toulouse es una de las urbes que más se identifican con el río. De alguna forma es la gran avenida de la ciudad, un espacio magnífico para pasear o relajarse, y contemplar imágenes tan icónicas como un atardecer desde el histórico Pont Neuf. ¡Imprescindible si se hace un viaje romántico a Toulouse!

Convento de los Jacobinos

Claustro de los Jacobinos ©Bastien – Jacobins Toulouse

Otra de las joyas patrimoniales tolosanas es el Convento de los Jacobinos y su estupendo conjunto de arquitectura gótica del siglo XIII, con especial mención para su claustro. En la actualidad la construcción religiosa se ha trasformado en un interesante museo, donde merece la pena detenerse a admirar su históricas vidrieras o su increíble bóveda de nervadura, cuya forma nos recuerda inmediatamente a una gigantesca palmera.

Fundación Bemberg en el Palacete de Assezat

Fundación Bemberg

Para terminar con lo más destacado del patrimonio histórico de Toulouse proponemos la visita al Hôtel d’Assezat, que fuera la residencia de un potentado de la industria textil local en el siglo XVI.

Pero ahora está transformado en la sede de la Fundación Bemberg que expone una interesante colección pictórica con hay creaciones de grandes maestros que van desde Tiziano hasta Picasso.

Canal du Midi

Canal du Midi © Haptag

El río Garona es la gran arteria acuática de Toulouse. Pero no es la única. El propio río, relativamente cerca del Port de la Daurade se une con las aguas del Canal de Midi. Una increíble obra de ingeniería del siglo XVII que nació con la vocación de unir el Mediterráneo con el Atlántico.

Por ella navegaban grandes barcazas que hoy están amarradas en sus orillas, transformadas en viviendas o restaurantes. Un consejo: alquilar una bici y dar un paseo a pedales por esta zona de la ciudad que no defrauda.

Aeroscopia

Aeroscopia Toulouse © Frédérique Felix Faure

Toulouse es uno de los referentes de la industria aeronáutica europea. ¿Por qué? Para descubrirlo lo mejor es salir del centro de la ciudad y acercarse hasta Aeroscopia. Un enorme hangar transformado en museo que nos permite subir a un Concorde, admirar un gigantesco Airbus A300B o empequeñecerse junto a poderosos aviones de carga. Merece la pena hacer este desplazamiento a 10 kilómetros del centro urbano.

Ciudad del Espacio

Ciudad del Espacio @L.Garcia

También a las afueras de la ciudad hay otro lugar vinculado con los cielos, ahora mucho más lejanos. Es el parque temático de la Ciudad del Espacio. Un lugar fantástico para ir con niños, si bien también los mayores se quedan alucinados con sus grandes atracciones como la posiblidad de visitar el interior de la mítica nave espacial MIR o contemplar una réplica del cohete Ariane. Un parque para divertirse y aprender mucho sobre los misterios del universo.


Halle de la Machine, algo único en Toulouse

Halle de la Machine © Haptag

Acabamos también en una pista vinculada con el mundo de la aviación, pero ahora convertida en el lugar ideal para que desfilen misteriosas máquinas cargadas de mitología, ingeniería y espectáculo. ¿Te imaginas galopar a los lomos de un minotauro enorme? ¿Te intriga?.

Pues bien, es algo difícilmente descriptible, lo mejor es que prepares un viaje a Toulouse e incluyas entre las citas obligadas acudir al barrio de Montaudran donde os espera el Halle de la Machine, una de las grandes sorpresas de esta amable ciudad francesa.

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