Roma tiene ese talento de doblar una esquina y, de repente, tienes una columna de dos mil años de antigüedad junto a un café moderno, con gente corriendo, scooters y turistas tratando de entender dónde comienza el Foro y dónde termina la imaginación.

En 2026, hay otra capa en este sentimiento de una ciudad “en modo escenario”. El Jubileo de 2025 aceleró las obras y renovaciones en varios ámbitos, desde el acceso a las basílicas y los espacios públicos hasta las intervenciones en zonas muy visitadas. Para quienes salen a caminar, esto suele traducirse en una ciudad más cuidada en algunas zonas, con mejoras en la circulación y, en ciertos casos, un poco de ese lado aburrido de las obras que aún se arrastran aquí y allá. Aun así, hay un visible esfuerzo por hacer más fluida la experiencia para quienes caminan y quienes dependen del transporte.

A continuación se presentan cinco paradas que merecen la pena, sobre todo si quieres visitarlas con tranquilidad, sin la idea de ver toda Roma en dos días.

Basílica de San Pedro y Vaticano: el clásico que sigue sorprendiendo

Incluso si no eres religioso, hay una cosa que te atrapa aquí. La escala. La luz. El silencio posible en una multitud, cuando encuentras un rincón menos obvio y simplemente miras hacia arriba.

El truco consiste en planificar bien tu agenda. Si puedes, llega temprano. No sólo para evitar las colas, sino porque la ciudad aún está despertando y la experiencia es menos “apurada”. Si tu plan incluye subir a la cúpula, recuerda llevar agua y llevar calzado cómodo. Suena básico, pero Roma puede hacer que tus pies se sientan bastante castigados.

Otro detalle práctico. Hay estrictos códigos de vestimenta y controles. Hombros cubiertos, sin minifaldas ni pantalones cortos.

Coliseo y Foros Imperiales. historia a todo volumen

El Coliseo es el tipo de lugar que todo el mundo cree haber “visto” en fotografías. Hasta que estuve allí. La textura de la piedra, la forma en que se pierde el sonido y la clara noción de que esto fue, durante mucho tiempo, un entretenimiento de masas en una versión antigua.

Lo ideal es combinar el Coliseo, el Foro Romano y el Monte Palatino en el mismo bloque del día, porque tiene sentido en términos narrativos. Comienzas con la "imagen" y luego bajas al "contexto". Y cuando digo bajar, lo digo literalmente. Caminarás mucho y sobre terreno irregular.

En términos de movilidad, hay algo nuevo que es relevante para quienes gustan de hacer las cosas de forma más sencilla. La ampliación del Metro C inauguró una estación en la zona del Coliseo, diseñada como “estación museo”, con hallazgos arqueológicos integrados al espacio. Es una de esas ideas muy romanas. Mueven la tierra para construir. Encuentran la historia. Y transforman la estación en una especie de exposición.

Estadio Olímpico. la Roma del fútbol, ​​sin filtros

Mucha gente va a Roma y se queda atrapada en el circuito clásico. Monumentos, fuentes, plazas y museos. Pero la ciudad también se comprende mejor cuando se ingresa a espacios donde la vida transcurre fuera de la mirada turística, como el Estadio Olímpico. Por el fútbol y el peso simbólico que tiene en la identidad contemporánea de la ciudad.

El Estadio Olímpico, para los que no lo saben, es el recinto que acoge fiestas en la casa de los equipos más famosos de la liga italiana: Roma y Lazio. En este momento, además, los Giallorossi están en muy buena forma, lo que demuestra que son uno de los principales candidatos al título de liga y a la clasificación para la Liga de Campeones según las apuestas de la Serie A comparados por oddschecker. Desde hace unos años, se puede visitar el estadio gracias a un completo recorrido que permite recorrer áreas normalmente reservadas, visitar salas internas y conocer el funcionamiento del recinto más de cada día de fiesta.

Al visitar el backstage, el acceso interno y las áreas técnicas, obtendrás una comprensión más clara de la escala del fútbol italiano y la importancia que estos espacios tienen en la vida cotidiana romana. Es una experiencia que complementa el lado histórico de la ciudad con una dimensión viva, actual y emocional.

Lo ideal es programar el recorrido en un día que no sea partido para poder completar todo el recorrido, con tiempo para observar detalles que pasan desapercibidos los días en que el estadio está lleno. Todo ayuda a imaginar el ambiente de los grandes partidos y a comprender por qué el Estadio Olímpico sigue siendo uno de los escenarios más memorables del fútbol europeo.

Fontana di Trevi. El cliché que sigue funcionando.

Sí, siempre está lleno. Sí, habrá alguien metiendo la mano en el agua para “la foto perfecta”. Y sí, todavía vale la pena.

La Fontana de Trevi es un buen ejemplo de lo que Roma tiene de especial. No es sólo hermoso. Es teatral. Es exagerado, en el mejor sentido. Y funciona como un descanso en medio del caos. Vas, miras, respiras y sigues.

Si quieres ver la fuente con menos gente, prueba dos extremos. Demasiado pronto. O más tarde por la noche. Por la mañana, la ciudad todavía se está organizando. Por la noche, la iluminación lo cambia todo y la sensación es casi cinematográfica, incluso cuando hay gente a tu alrededor.

Plaza Navona. reducir la velocidad y permanecer allí por un tiempo

Piazza Navona no es “sólo” una hermosa plaza. Es un lugar para aprender a no hacer nada con calidad. Sentarse. Observar. Elige un helado. Fíjate en los músicos, los artistas, las idas y venidas de la gente.

Lo más interesante es que, a pesar de ser una zona turística, la plaza sigue teniendo vida real, con gente hablando, o cruzándose porque es el camino a otro lugar. Y esto cambia el ritmo, aunque no te des cuenta.

Si vas a realizar un recorrido a pie, reserva este punto para el final de la tarde. La luz se vuelve más suave, la energía se calma y la plaza cobra sentido como final del día. No “tacharlo de la lista”. Pero a tener en cuenta Roma cuando regreses al hotel.