Tierras de Moya, descubriendo este precioso rincón de Cuenca
Las ruinas de una villa histórica perdida en tierra de nadie, unas pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad, un monasterio milagroso y un fascinante paraje con caprichosos riscos.
Las ruinas de una villa histórica perdida en tierra de nadie, unas pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad, un monasterio milagroso y un fascinante paraje con caprichosos riscos.
Convertidos desde hace unos años en una de las mayores atracciones turísticas de Grecia, los monasterios de Meteora fueron reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1988.
Madrid es una región que siempre ha vivido con pasión el deporte, que se ha entregado a celebrar los grandes éxitos del deporte madrileño y español. ¿Quién no recuerda el éxtasis vivido en la capital aquel 11 de julio de 2010?
No hay lugar en Italia en el que no se coma pasta. Convertido en símbolo de la gastronomía italiana, este alimento ha traspasado fronteras siendo uno de los recursos habituales en las cocinas de medio mundo.
A finales del siglo XI, el obispo Osmundo de Astorga ordena la construcción de un puente sobre el río Sil que debía facilitar el tránsito de los peregrinos en su camino a Santiago. Cuentan las crónicas que el hierro que refuerza el puente termina por dar nombre a la población.
Un pueblo de intrépidos navegantes, un pueblo de alma protectora: Belmonte es una villa de aroma medieval de grandes historias que vio nacer a una de las leyendas más importantes del descubrimiento de América y que acogió a cientos de judíos tras la orden de expulsión de los Reyes Católicos
“Crecí en el mar y la pobreza fue para mí fastuosa; después perdí el mar, todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable. Desde entonces espero.” Albert Camus (1913 – 1960) esperó tanto que nunca pudo regresar a Sant Lluís.
Un pedazo de carne picada entre dos trozos de pan, un básico entre los básicos, un alimento poco refinado, la antítesis de la sofisticación y hasta poco recomendable si hacemos caso de los nutricionistas.
Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián… mejor será decir la iglesia… dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel.