Galicia está llena de pintorescos pueblos en los que viajar al pasado, vagar por sus calles empedradas, adentrarse en el encanto del mundo rural y dejarse rodear por su naturaleza en cualquiera de sus cuatro provincias, costeras o de interior. Pero entre todas ellas hay una en el interior de la comunidad que no puedes perderte: Seixalbo, en la provincia de Ourense.

En esta localidad, a cuatro kilómetros de la capital provincial, ubicada en la Vía de la Plata-Camino Mozárabe, en pleno Camino de Santiago, y paso obligado para los peregrinos que siguen esta ruta, es posible realizar un paseo por la historia medieval de Ourense, en el mismo lugar por donde transitaba el antiguo Camino Real a Castilla. Acércate a conocerla con nosotros.

Núcleo de Interés Etnográfico de Seixalbo

Seixalbo
Fuente: Flickr/José Antonio Gil Martínez CC BY 2.0

Es tal el estado de conservación del pueblo de Seixalbo que está catalogado como Núcleo de Interés Etnográfico. Para comenzar a a conocerlo, lo mejor es empezar la ruta por el Parque da Infesta, situado junto al Camiño da Infesta. Este es el lugar en el que se celebran los eventos desde antaño, entre los que se encuentran la cena de confraternización de San Breixo, patrón de la localidad, o las fiestas de San Juan. A la entrada del parque lo que más capta la atención es una antigua prensa restaurada, que evoca la importancia de los viñedos y el vino en esta región.


Desde este sitio, te encuentras a pocos metros de la Casa del Coronel Abelardo Arce, que en la actualidad alberga el centro cívico y vecinal. No dejes de contemplar en tu discurrir las hermosas galerías de piedra de las edificaciones de la Rúa Estreita, que se suceden en las proximidades, hasta llegar a la Praza das Laxas, a menos de 100 metros.

San Breixo de Seixalbo

Seixalbo
Fuente: Wikimedia/PhillipJeffriesOu CC BY-SA 4.0

La pintoresca Praza das Laxas se construyó sobre la roca y en uno de sus laterales es posible contemplar una de las fachadas con el escudo de armas de los Nóvoa y el blasón de los Henríquez. Es una de las pocas casas del pueblo que los conserva. Desde este punto puedes contemplar la Rúa Maior, una de las principales calles de la villa que te permite disfrutar del encanto del pueblo, o acercarte hasta la Praza da Igrexa para visitar primero la iglesia de San Breixo de Seixalbo.

La fachada del templo corrió a cargo de Vázquez Gulías, mientras que el reloj que puede contemplarse en ella fue durante muchos años el protagonista del ritmo de vida de este pueblo, puesto que era el que marcaba las horas de trabajo y los turnos de riego en el campo. De hecho, su importancia era tal que todos los vecinos contribuyeron para que pudiera ser adquirido. El interior de la iglesia alberga la capilla de San Roque, una bella obra de estilo plateresco del siglo XVI.

Justo enfrente de la iglesia de San Breixo de Seixalbo se localiza la casa parroquial, la cual fue utilizada como hospital de peregrinos. En la actualdiad, todavía puede distinguirse el arco a su entrada. A su lado, hay unos escalones que piedra que conducen a la que era la única fuente pública que había en el pueblo y a la que acudían todos los vecinos a coger agua, aunque ahora puede verse en torno a ella un parque infantil.

Capilla de Santa Águeda

Capilla de Santa Águeda
Fuente: Wikimedia/Simon Burchell CC BY-SA 4.0

Si cruzamos la Praza de Freire Carril y continuamos hasta la Rúa Tulla podremos descubrir uno de los lugares más bonitos del pueblo, con corredores sustentados en grandes piedras con las características de los callejones cubiertos. Desde la calle Tulla es aconsejable proseguir hasta A Requeixada. En este lugar sorprende la estrechez de sus calles. Tan estrechas son que en tiempos en los que por aquí pasaban los carros había que proteger sus esquinas para que no se dañaran.

Luego puedes recorrer una calle con especial encanto: Rúa de Amendo. Y es que por este mismo suelo transcurría la salida principal del pueblo hacia tierras de Castilla. Todavía es posible ver sus casas con corredores de piedras y cantones y callejuelas sin salida. Desde uno de sus extremos se puede ver a lo lejos la capilla de Santa Águeda, un lugar que te recomendamos por las vistas que desde él se contemplan. Si estás por aquí en septiembre podrás asistir a su animada romería. Más adelante aguarda uno de los rincones más bonitos del pueblo: Canella do Lagar, donde se hallaban las casas de los jornaleros y los campesinos, y continuar luego hasta la Praza do Cabildo.

Foros de Seixalbo

Baixando por Seixalbo
Fuente: Wikimedia/PhillipJeffriesOu CC BY-SA 4.0

En la Praza do Cabildo todavía se mantiene en pie la Tenencia, el antiguo almacén donde se recogía el vino. Aquí tiene lugar cada año, durante el mes de junio, la Fiesta de los Foros. Esta festividad conmemora el hecho de que los vecinos de Seixalbo fueron los primeros en toda la tierra gallega en rebelarse contra el obispo, dejando de pagar los diezmos o foros que les exigía. Hay que recordar que en esta región, los campesinos cultivaban el vino y tenían que hacer frente a esos pagos desde la Edad Media. Pues en 1859, tras veinte años de contiendas judiciales, lograron que les fuera concedida su exención, adelantándose con ello a todos las otras zonas de Galicia.

Si dejamos atrás la plaza y avanzamos por la Rúa das Oliveiras viajamos al siglo XIX, pues aquí están algunos elementos típicos en las casas de aquella época, con las galerías y las escaleras de piedra en el exterior. Al girar a continuación por la Rúa Nova llegamos a la Praza Maior, que anteriormente se denominaba Aira Vella, y en la que se encontraba el antiguo Pazo Vello. En el centro de la plaza actual se alza un crucero de estilo plateresco con los medallones que cuentan con símbolos de los evangelistas. Proseguimos después por la Rúa Maior para terminar de conocer la belleza de este pueblo medieval.

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