Salem, la pequeña ciudad de Massachusetts que cada octubre se convierte en la capital mundial de Halloween, esconde durante el resto del año una historia mucho más rica que la de sus tristemente célebres juicios por brujería. A apenas 20 minutos en tren de Boston, esta localidad costera fue en su día uno de los puertos más prósperos de la joven nación norteamericana, cuna de comerciantes millonarios, barcos que llegaban desde la India y una arquitectura que todavía puede recorrerse calle a calle.

De puerto próspero a leyenda internacional

Antes de que la palabra "bruja" quedara asociada para siempre a su nombre, Salem era sinónimo de comercio marítimo. En el llamado Gran Siglo del Comercio, aproximadamente entre 1790 y 1820, la actual Front Street, hoy una calle adoquinada en pleno centro, era en realidad la línea de costa. Según nos explicó nuestro guía Dan durante un recorrido por el casco histórico, en aquella época esa zona albergaba más de un centenar de muelles por los que desfilaban mercaderes, especias exóticas y animales llegados de todos los rincones del mundo.

Uno de los protagonistas de aquella edad dorada fue Elias Hasket Derby, considerado por muchos historiadores como el primer millonario de Estados Unidos. Derby se convirtió no solo en uno de los comerciantes más ricos y celebrados del periodo posterior a la Revolución en Salem, sino que llegó a ser, según se dice, el hombre más rico de Estados Unidos.

"La verdadera razón por la que toda esta gran era del comercio marítimo terminó tan rápido es que los barcos se fueron haciendo cada vez más grandes, con calados cada vez más profundos, y ya no podían entrar en el puerto de Salem. El puerto de Salem es muy poco profundo. A medida que los barcos crecían, no cabían. Y empezaron a ir a Boston."

Su fortuna tuvo un origen tan legal como controvertido, el corso. Las tripulaciones de sus barcos capturaron más de 150 presas durante la Guerra de Independencia y la venta de esos botines generó una gran riqueza que se repartía entre los implicados. Aunque él nunca pisó una cubierta, con el dinero acumulado construyó en 1795 una mansión que fue, durante un tiempo, la más grande de toda América. El edificio no sobrevivió: Derby murió apenas unos meses después de mudarse a su gran mansión, su hijo la ocupó durante una década antes de ponerla en venta y, ante la falta de comprador, en 1815 el edificio fue derribado y el terreno se cedió a la ciudad para instalar un mercado permanente que acabaría convirtiéndose en Derby Square.

"Fue el primer millonario de América. Su patrimonio hoy equivaldría a unos diez mil millones de dólares. ¿Cómo hizo la mayor parte de su fortuna? Con la piratería privada, básicamente piratería ilegal durante la Guerra de Independencia. Era un hombre listo, un hombre de negocios. Nunca pisó un barco, pero su empresa sí. Capturaron más de ciento cincuenta naves."

La casa familiar más modesta de los Derby, en cambio, sí se conserva. La Derby House, de estilo georgiano, fue el hogar de Elias Hasket Derby, el comerciante más rico de Salem a finales del siglo XVIII , y hoy forma parte del Salem Maritime National Historic Site, uno de los puntos de interés obligados para quien quiera entender el pasado marítimo de la ciudad.

1692, el año que marcó a Salem para siempre

Salem - Foto: Christian Rojo

Ningún relato sobre Salem puede obviar los sucesos que, un siglo antes del esplendor comercial, sacudieron a la comunidad. Los juicios por brujería de Salem fueron una serie de vistas y procesos contra personas acusadas de brujería en la Massachusetts colonial entre febrero de 1692 y mayo de 1693, en los que más de 200 personas fueron acusadas y 30 declaradas culpables, 19 de las cuales fueron ejecutadas en la horca (14 mujeres y 5 hombres). A ellas se sumó otro hombre, Giles Corey, que murió bajo tortura por negarse a declararse culpable o inocente, y al menos cinco personas que murieron en las insalubres cárceles sin llegar a ser juzgadas.

El proceso de reparación histórica ha sido lento. En 2022, la última "bruja" condenada de Salem, Elizabeth Johnson Jr., fue oficialmente exonerada, 329 años después de haber sido declarada culpable. Hoy, la ciudad ha resignificado por completo esa herencia. Lejos de cualquier connotación siniestra, la comunidad local vive la figura de la bruja como símbolo de una espiritualidad ligada a la naturaleza, la luna y el ciclo de las estaciones, y no como una amenaza.

"En la cultura de Salem, las brujas no dan miedo. No son adoradoras del diablo en absoluto. Están mucho más en sintonía con la tierra, con la luna, con la Madre Naturaleza. Aquí no hay nada aterrador en una bruja, a menos que veáis a alguien con un disfraz estrafalario."

Esa reinterpretación explica por qué, desde mediados de septiembre hasta finales de octubre, alrededor de un millón de personas visitan la ciudad, muchas de ellas disfrazadas, para vivir la temporada que ha convertido a Salem en la capital del Halloween.

Un paseo por el centro histórico

Salem - Foto: Christian Rojo

El punto de partida habitual de estos paseos es Derby Square, la plaza que ocupa el solar donde se levantaba la desaparecida mansión de Elias Hasket Derby. Desde allí, el recorrido conduce hacia el área de Pickering Wharf y Derby Wharf, dos de los antiguos muelles que hoy combinan tiendas, restaurantes y un faro que recuerda el pasado portuario de la ciudad.

A pocos minutos a pie, la Essex Street Pedestrian Mall es el eje comercial y peatonal del centro, con sus adoquines de ladrillo y una sucesión de tiendas, cafés, restaurantes y locales de temática ocultista que dan al visitante una idea muy clara de cómo Salem ha decidido convivir con su propia leyenda.

"Había tantos barcos en aquella época con el logo de Salem que el emperador de China llegó a pensar que Salem era un país. Y Salem solo era la sexta ciudad más grande de América en aquel momento."

En un extremo de esta calle se encuentra el Peabody Essex Museum, fundado en 1799 y considerado el museo en funcionamiento continuo más antiguo de Estados Unidos. Sus fondos incluyen alrededor de 1,3 millones de piezas y veintidós edificios históricos, con colecciones que abarcan historia marítima, arte internacional y objetos auténticos de los juicios de brujería de 1692. , es uno de los espacios más evocadores del recorrido.

A pocas manzanas, en la esquina de Essex Street con North Street, la Witch House es el único edificio que se conserva en Salem con vínculos directos a los juicios de 1692. Perteneció al juez Jonathan Corwin y sus visitas guiadas ofrecen información sobre la vida en el siglo XVII y sobre el desarrollo de los procesos. Junto a ella, el Charter Street Cemetery, conocido también como Old Burying Point, es el cementerio más antiguo de Salem, fundado en 1637, donde reposa el juez John Hawthorne, antepasado del escritor Nathaniel Hawthorne, que añadió una "w" a su apellido precisamente para distanciarse de esa herencia.

Adosado al cementerio, el Salem Witch Trials Memorial es uno de los lugares más sobrios y necesarios del recorrido. La entrada del memorial está grabada con declaraciones de inocencia de los acusados y sus bancos, que sobresalen de tres paredes de granito rugoso, están marcados con los nombres y las fechas de ejecución de cada una de las veinte víctimas.

Para quien quiera alejarse un momento de la historia más oscura, la Chestnut Street ofrece un contrapunto arquitectónico muy interesante. Toda la calle está catalogada como Monumento Histórico Nacional y concentra mansiones de estilo Federal y casas antiguas de gran valor, entre ellas la Stephen Phillips Memorial Trust House y Hamilton Hall, nombrada en honor al padre fundador Alexander Hamilton. Es el barrio residencial más elegante de Salem, diseñado en buena parte por el arquitecto local Samuel McIntire, y recorrerlo a pie permite entender que la ciudad tuvo, más allá de los juicios, una época de considerable prosperidad mercantil.

El paseo puede cerrarse en Derby Street, donde la House of the Seven Gables, una mansión colonial de 1668, inspiró la novela homónima de Nathaniel Hawthorne. Desde allí se divisa también el puerto, recordatorio constante de que Salem no fue solo el escenario de una histeria colectiva sino uno de los puertos comerciales más activos de la Costa Este durante los siglos XVII y XVIII.

Uno de los grandes atractivos de Salem es su cercanía a Boston. La ciudad es accesible en tren de cercanías en apenas tres paradas desde la capital de Massachusetts, lo que permite organizar la visita de dos maneras, alojarse en Boston y hacer una excursión de un día, o instalarse en la costa y desplazarse a la capital cuando se desee.

Sus calles adoquinadas, sus muelles reconvertidos y las mansiones que sobrevivieron al paso del tiempo son testigos de una historia que sigue atrayendo cada año a cientos de miles de visitantes, dentro y fuera de la temporada de Halloween.