Asentado en la Riviera Diamante, frente al Pacífico mexicano, este coloso de cinco estrellas acumula más de medio siglo de glamour, visitas de celebridades, momentos de crisis y una resurrección que hoy lo convierte en el símbolo más poderoso de la resiliencia de un puerto legendario. Su silueta piramidal recortada contra el cielo guerrerense es un símbolo de Acapulco y toda una declaración de intenciones.

El sueño de un magnate, el nacimiento de un icono

Mundo Imperial

El complejo fue concebido por el multimillonario Daniel K. Ludwig y diseñado por los arquitectos William Rudolph y Leonides Guadarrama. Su objetivo desde el principio era crear un oasis de lujo que rindiera homenaje a la rica herencia cultural de México y se fundiera con la belleza natural que rodea Acapulco. Así nació el Acapulco Princess, que abrió sus puertas en 1971 como una joya en medio de la costa del Pacífico.

Desde su inauguración, el Princess se distinguió por su silueta piramidal inspirada en las culturas precolombinas. La arquitectura, rodeada de lagos artificiales, jardines tropicales y palmeras centenarias, evocó desde el primer día la majestuosidad de un templo azteca frente al océano. En poco tiempo se convirtió en el destino preferido de celebridades, artistas y viajeros internacionales que buscaban el equilibrio perfecto entre lujo, privacidad y el encanto acapulqueño.

Un hito en aquella expansión llegó en 1982, cuando se agregó una tercera torre al complejo. Con ella, el resort consolidó su posición como el mayor de la zona.

Howard Hughes y el peso de la leyenda

Pocos hoteles del mundo pueden presumir de haber alojado a una figura tan fascinante y perturbadora como Howard Hughes. Aviador, cineasta, inventor y magnate de la industria aeronáutica, Hughes fue también uno de los hombres más ricos y excéntricos del siglo XX. En sus últimos años, aquejado de un trastorno obsesivo-compulsivo severo y una profunda fobia a los gérmenes, se recluyó en una serie de hoteles de lujo alrededor del mundo, donde vivía en penumbra, evitaba el contacto humano y apenas comía.

El Acapulco Princess fue el último de esos refugios. Hughes llegó al hotel en los primeros meses de 1976 y se instaló en una suite del ático, donde su equipo de asistentes controlaba el acceso con una disciplina casi militar. El magnate que en su esplendor había pilotado aviones de récord, producido películas en Hollywood y poseído aerolíneas enteras apenas era ya capaz de cuidarse a sí mismo: vivía en oscuridad casi total, con las ventanas tapadas y su estado de salud se deterioraba a gran velocidad.

El 5 de abril de 1976, el personal lo encontró inconsciente en su suite. Fue trasladado en camilla hasta un avión privado fletado de urgencia con destino a Houston, Texas, donde tenía previsto recibir atención médica. Hughes murió durante el vuelo. Tenía 70 años y pesaba apenas 40 kilos. La autopsia reveló insuficiencia renal como causa oficial de la muerte, aunque el estado general de desnutrición y abandono físico lo situaba desde hacía tiempo al borde del colapso.

Su fallecimiento desencadenó una de las batallas legales más complejas de la historia estadounidense. Hughes no había dejado un testamento válido y su fortuna, estimada en más de 2.000 millones de dólares, quedó en disputa durante años. El hotel, ajeno a aquella tormenta judicial, quedó unido para siempre al último capítulo de una vida tan extraordinaria como trágica.

Un escenario para la historia y para el deporte

Más que un hotel, el Princess Mundo Imperial ha sido parte de la historia emocional de Acapulco. Sus techos, jardines y piscinas han servido como escenarios de producciones cinematográficas, sesiones fotográficas y recuerdos familiares que forman parte del imaginario colectivo. A lo largo de las décadas, el complejo se consolidó como centro neurálgico de grandes eventos deportivos e internacionales.

El hotel ha sido durante años el centro neurálgico del Abierto Mexicano, uno de los torneos de tenis más relevantes del circuito ATP y WTA en América Latina. El recinto cuenta con ocho canchas de tenis exteriores y dos cubiertas y, a poca distancia, se levanta un estadio con capacidad para 6.000 espectadores donde desde 2022 se disputa la competición. Un lugar que también se utiliza para torneos de Premier Pádel y conciertos de grandes estrellas internacionales, que suelen alojarse en este hotel o en el Pierre, también perteneciente a Mundo Imperial.

En cuanto a su gestión, el hotel formó parte de la cadena Fairmont Hotels hasta septiembre de 2015, cuando una disputa legal entre los propietarios, Grupo Autofin y la cadena canadiense derivó en la ruptura del acuerdo. El hotel adoptó entonces su denominación actual: Hotel Princess Mundo Imperial.

El huracán Otis: la noche que cambió todo

Estado del lobby central del hotel después del paso de Otis

La madrugada del 25 de octubre de 2023 marcó un antes y un después en la historia del resort y en la de Acapulco entero. El ciclón, que alcanzó categoría 5 antes de golpear la costa guerrerense con vientos superiores a los 270 km/h, devastó prácticamente la totalidad del puerto. El Princess, con sus enormes estructuras acristaladas y sus jardines centenarios, recibió el impacto de lleno. Las imágenes difundidas en los días siguientes mostraban ventanas reventadas, lobbys inundados y palmeras derribadas sobre las piscinas icónicas del hotel.

Lo que parecía el fin de una era resultó ser el inicio de la transformación más ambiciosa de su historia. Mundo Imperial tomó la decisión de no solo reconstruir el hotel sino de reinventarlo, respetando su esencia original. La obra movilizó a 158 empresas y 1.500 trabajadores durante 444 días, con una inversión superior a los 1.200 millones de pesos (equivalentes a unos 70 millones de dólares).

La remodelación fue total: estructuras reforzadas para resistir condiciones extremas, cristales de 9 milímetros con el sistema Century Glass en todas las habitaciones, habitaciones y baños completamente renovados y la creación de un exclusivo Executive Lounge en la Torre Pirámide. La tercera torre fue reconvertida en un concepto de residencias de lujo para estancias prolongadas.

El 28 de febrero de 2025, dieciséis meses después del paso de Otis, el Princess Mundo Imperial reabrió sus puertas con un acto presidido por la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, y la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez. Bajo el lema "Renace Princess, Renace Acapulco", la reapertura tuvo un simbolismo que trasciende lo hotelero y se convirtió en la prueba más poderosa de que el puerto más célebre de México había decidido no rendirse.

Arquitectura y diseño: la pirámide frente al Pacífico

El Princess Mundo Imperial se asienta sobre más de 190 hectáreas de jardines tropicales que enmarcan las vistas de la Sierra Madre en la Acapulco Diamante. Cascadas de agua, estanques y una frondosa vegetación componen el escenario que rodea las tres torres del complejo. Habitaciones y suites: lujo con vistas al Pacífico

Las 1.011 habitaciones y suites del hotel, muchas con vistas al océano, combinan la arquitectura de inspiración azteca con acabados de lujo actualizados. Las estancias disponen de balcón privado, televisión de pantalla plana, baño con ducha, secador y albornoces.

Entre las categorías más solicitadas destacan las Deluxe Golf View Rooms, con decoración tropical, terraza privada, suelos de mármol y vistas al campo de golf o a los jardines. El complejo se corona con siete suites penthouse que dominan el Pacífico desde los pisos superiores de la Torre Pirámide.

La oferta de ocio del Princess Mundo Imperial está concebida para que el huésped no necesite abandonar el recinto. El complejo cuenta con cinco restaurantes, tres bares, spa, gimnasio, salón de belleza, club infantil, tiendas y aparcamiento.

Las cinco piscinas, cuatro de agua dulce con cascadas y una de agua salada, se extienden frente a la playa de Revolcadero con vistas al Pacífico. A ello se suman ocho canchas de tenis exteriores y dos cubiertas, así como acceso al parque de aventuras Xtasea, hogar de una de las tirolesas más largas sobre el mar del mundo.

Un paraíso para los amantes del golf

Para los amantes del golf, el complejo ofrece dos experiencias de primer nivel. El Princess Golf Club es un campo de campeonato de 18 hoyos y par 72, diseñado por el arquitecto Ted Robinson, con 6.400 yardas de pasto Tiftón entre árboles tropicales, arbustos y lagos artificiales. Considerado uno de los campos más bellos de México, está abierto a los huéspedes del hotel y al público en general.

El segundo campo, el Turtle Dunes Country Club, es una propuesta más reciente firmada por el prestigioso arquitecto Tripp Davis. Sus 7.680 yardas de hierba discurren entre dunas de arena y un exuberante santuario tropical, con amplios estanques y amplias zonas que convierten cada uno de sus 18 hoyos en una experiencia singular. Se trata, además, del primer campo de dunas construido en México.

La experiencia deportiva se completa con la Casa Club de Turtle Dunes, de 1.680 metros cuadrados, y el restaurante Mestizo Encuentro Culinario, con cocina de autor y vistas panorámicas al campo, que convierte cada jornada de golf en un acontecimiento gastronómico.