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Palermo es una ciudad vibrante y jovial que celebra la vida como ninguna otra en Italia, pero las profundidades de la capital de Sicilia ocultan un aterrador tributo a la muerte, un memento morirecuerda que morirás— que hiela la sangre a los visitantes. Son las catacumbas de los capuchinos ubicadas en las galerías subterráneas bajo la iglesia de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. 

Custodiando más de 8000 cadáveres entre los que se encuentran más de 1284 momias, según un reciente inventario, este lugar se presenta como un tétrico espectáculo no apto para aprensivos: la mayor colección de momias de Europa. En esta ocasión, sin que sirve de precedente, te pedimos que te lo pienses dos veces antes de acompañarnos a este descenso a los infiernos por el Palermo más siniestro

El origen de las catacumbas de Palermo 

Catacumbas de Palermo
Un grabado antiguo que magnifica el aspecto original de las catacumbas de Palermo. Fuente: Wikipedia

En 1525, varios frailes italianos se escinden de la Orden Franciscana creando la Hermandad de los Capuchinos, una orden que se considera heredera del primer franciscanismo apostando por una vida más contemplativa: el hecho de incluir una capucha unida a la túnica, de acuerdo a la forma del supuesto hábito original de San Francisco, les da nombre. 

Tan solo diez años después de su fundación, los capuchinos fundan un monasterio frente a la iglesia parroquial de Santa Maria della Pace, al este del centro de Palermo, a unos 20 minutos andando del Palacio de los Normandos.



A medida que pasa el tiempo, los hermanos fallecidos son enterrados en una fosa bajo el altar del templo, pero una vez que se quedan sin espacio, deciden construir una cripta mayor aprovechando la existencia de cuevas en el subsuelo del monasterio. 

Catacumbas de Palermo
‘Amore e morte’ (1881) de Calcedonio Reina, curiosísima obra inspirada en las catacumbas. Fuente: Wikipedia

Cuando la cripta nueva está finalizada proceden a trasladar el cadáver de los 45 hermanos fallecidos hasta ese momento. Es entonces cuando descubren que los cuerpos están en un sorprendente buen estado de conservación.

Este insólito hecho es interpretado como una señal divina: es así como deciden conservar los cuerpos de todos los frailes muertos para ser exhibidos en la nueva cripta que, con sucesivas ampliaciones, se convierte en un pequeño laberinto subterráneo de varias galerías conectadas entre sí.   

El misterio de las momias de Palermo 

Catacumbas de Palermo
Catacumbas de Palermo, un enigma que sigue despertando interés científico. Fuente: Wikipedia

¿Por qué los primeros cadáveres encontrados en la fosa original estaban tan bien conservados? ¿Qué técnicas usaron los monjes para momificar los cuerpos a partir de aquel hecho insólito? ¿Cómo es posible que el cadáver de la niña Rosalia Lombardo se mantenga casi intacto, hasta el punto de ser conocida como la ‘Bella Durmiente’? 

Más de 400 años después de que los hermanos capuchinos comenzarán su extraño ritual embalsamador, todavía son muchas las preguntas sin respuesta que se hacen, no solo los miles de visitantes que acuden a presenciar este macabro espectáculo, sino también los propios científicos que todavía deben resolver algunos enigmas. El hecho de que los cadáveres no hayan sido inventariados y se desconozcan muchos datos sobre ellos, no hace sino aumentar el misterio

En este sentido, en los últimos años, dos investigaciones han tratado de desvelar los secretos de las momias de Palermo, cómo y por qué comenzaron a embalsamar cadáveres para ser conservados y, en algunos casos, exhibidos.  

Catacumbas de Palermo
La misteriosa momia de la niña Rosalia Lombardo en las catacumbas de Palermo. Fuente: Wikipedia

Por un lado, el Departamento de Patrimonio Cultural e Identidad de Sicilia patrocinó la investigación liderada por el antropólogo Dario Piombino-Mascali, adscrito a National Geographic, conocida de forma elocuente como Sicilia Mummy Project.

El objetivo fue analizar cuatro colecciones de momias sicilianas, entre las que se encontraban las de Palermo, para estudiar las técnicas y los aspectos culturales de la momificación, así como el estilo de vida, nutrición, costumbres y enfermedades de varios siglos de historia siciliana. 

Más recientemente, el propio Dario Piombino-Mascali se ha asociado a un equipo de la Universidad de Staffordshire liderado por Kirsty Squires poniendo el foco de forma exclusiva en la momificación de niños en las catacumbas de los capuchinos usando una máquina de rayos X, además de radiografías que generarán un perfil biológico de los niños momificados

Recorriendo las catacumbas de Palermo 

Catacumbas de Palermo
Galería de las vírgenes en las catacumbas de Palermo. Fuente: Depositphotos

La decena de peldaños que conduce a la cripta se presenta como una suerte de umbral hacia el averno para no pocos visitantes que dan media vuelta una vez divisan la momia de Silvestro da Gubbio, el primero de los monjes enterrados en la cripta del monasterio en 1599 y que se ubica a la entrada de las catacumbas. 

A partir de aquí, los visitantes que sí continúan avanzando por la cripta muestran todo tipo de emociones. Los hay que tratan de disimular su estupor con algunas chanzas de humor negro y los hay que niegan la exhibición mortuoria, como si fuese inconcebible que todo ser humano termine no siendo más que un ridículo puñado de huesos. Y es que, como teóricamente está prohibido sacar fotos, nadie puede esconder los ojos detrás de un objetivo: nos encontramos cara a cara con la muerte.  

Las catacumbas de los Capuchinos se organizan en diez sectores que incluyen, entre otros, un corredor para hombres, otro para mujeres, uno para jóvenes vírgenes y otro para profesionales. No hay que olvidar que desde 1783 los monjes palermitanos decidieron abrir la cripta al enterramiento seglar de forma que cualquier que lo pudiera pagar podría ocupar su lugar bajo el suelo del monasterio. 

Catacumbas de Palermo
Galería de los sacerdotes en las catacumbas de Palermo. Fuente: Wikipedia

De esta forma, la mayoría de los sepultados a partir de finales del XVIII fueron personajes pertenecientes a la élite siciliana. En su testamento, los interesados señalaban detalles sobre su sepulcro, desde la ropa a la posición. Esto explica la a veces chocante postura y atuendo de algunas momias que incluso despierta la sonrisa azorada de no pocos visitantes.  

Finalmente, las autoridades palermitanas decidieron prohibir este tipo de sepultura en 1837 alertados por una costumbre que amenazaba con convertirse en una moda demasiado siniestra.

Pese a ello, todavía cuarenta años más tarde el cadáver de un último capuchino sería ubicado en la cripta. Pero aún quedaban dos enterramientos más: el de Giovanni Paterniti, vicecónsul italiano en Estados Unidos, y el de la pequeña niña Rosalia Lombardo, a la postre icono estremecedor que puso el punto y final a la sepultura en las catacumbas de Palermo… pero no a su leyenda que aún continúa despertando interés entre historiadores y arqueólogos.

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