Olomouc lleva décadas escondiéndose a plena vista. Situada en el corazón de Moravia, a poco más de dos horas en tren desde Praga, esta ciudad de apenas 100.000 habitantes acumula uno de los conjuntos históricos más espectaculares de Europa Central, con un Patrimonio de la Humanidad reconocido por la UNESCO, más de veinte iglesias diseminadas por su casco antiguo, fuentes barrocas que salpican cada plaza y una vida universitaria que mantiene sus calles animadas durante todo el año.

Pese a sus modestas dimensiones, el centro histórico de Olomouc es uno de los centros históricos más extensos y mejor conservados del país. Y, tengo que confesar, uno de los más hermosos de Centroeuropa. Y, sin embargo, apenas aparece en los itinerarios estándar por Chequia. Posiblemente esa es su mayor cualidad.

Una ciudad con más de mil años de historia

Olomouc - Foto: Christian Rojo

En los primeros siglos de nuestra era, en esta zona a orillas del río Morava ya existió presencia romana en la región y posteriormente asentamientos eslavos. Ya en el siglo VII se desarrolló en el actual barrio de Povel un asentamiento de los primeros eslavos, probablemente un centro administrativo de una unidad mayor, considerado uno de los tres enclaves moravos más importantes de la Alta Edad Media. Con el tiempo, este asentamiento sobrevivió a la caída de la Gran Moravia, hacia el año 907, y se convirtió gradualmente en la capital de la provincia de Moravia.

El obispado de Olomouc fue fundado en el año 1063. A lo largo de la Edad Media, Olomouc fue un importante centro cultural y económico y ese esplendor ha dejado un rico patrimonio arquitectónico en la ciudad. La ciudad se consolidó como ciudad en el siglo XIII y se convirtió en uno de los centros comerciales y de poder más relevantes de la región, siendo la mayor localidad de Moravia y rivalizando con Brno por el título de capital.

Es precisamente en Olomouc donde la era de la famosa dinastía de los Přemyslidas llegó a su fin, cuando el rey Venceslao III fue asesinado aquí en 1306 y la familia se extinguió por la espada. Siglos más tarde, Olomouc se erigió como bastión de la Iglesia romana frente a las reformas husitas y, a partir de 1566, se transformó en la ciudad de los jesuitas por excelencia. La Compañía de Jesús construyó iglesias, monasterios monumentales, colegios y palacios renacentistas que hicieron las veces de aulas universitarias. Aunque la Guerra de los Treinta Años desplazó la capitalidad de Moravia hacia Brno, Olomouc mantuvo su prestigio, consolidándose como sede arzobispal en 1778.

En el siglo XIX, la ciudad volvió a brillar en el mapa europeo. El Palacio Arzobispal fue testigo de un momento clave en la historia europea, ya que en 1848 un joven Francisco José eligió este lugar para proclamarse emperador del Imperio Austrohúngaro. Tras la Segunda Guerra Mundial, el estado de Checoslovaquia al que pertenecía Olomouc quedó instalado en el bloque comunista y la mayor parte de su patrimonio histórico y artístico quedó en estado de abandono. Tras el colapso del comunismo y la Revolución de Terciopelo de 1989, poco a poco se fue recuperando la ingente riqueza artística de la ciudad, proceso del que la designación de la Columna de la Trinidad como Patrimonio de la Humanidad en el año 2000 es la prueba más evidente.

El corazón de la ciudad, las dos plazas principales

Olomouc - Foto: Christian Rojo

El corazón del casco histórico lo configuran dos plazas contiguas que rivalizan en belleza: Horní Náměstí (Plaza Alta) y Dolní Náměstí (Plaza Baja). Ya hemos dicho que Olomouc presume de sus fuentes barrocas y solo en la plaza Dolní lucen dos de ellas, la de Neptuno y la de Júpiter, custodiando una columna mariana que conmemora la plaga de peste que asoló Olomouc entre 1713 y 1715.

Entre los edificios que bordean la Plaza Baja, uno merece atención especial: el Palacio Hauenschild, conocido antiguamente como la posada U Černého orla (El Águila Negra). Sus muros guardan una historia fascinante, ya que aquí residió un joven Wolfgang Amadeus Mozart en 1767 junto a su familia, durante su estancia en la ciudad mientras huían de una epidemia en Viena. Con solo 11 años, el genio completó en Olomouc su sexta sinfonía durante la convalecencia. 

La Plaza Alta, por su parte, es el gran escenario monumental de la ciudad. La Horní Náměstí despliega una belleza que poco tiene que envidiar a la Ciudad Vieja de Praga, rodeada de una imponente colección de palacios góticos, renacentistas y barrocos. La plaza del Ayuntamiento es el centro neurálgico del casco antiguo y está presidida por el pintoresco edificio consistorial, con una blanca torre del reloj de 75 metros. Se puede subir a la torre del Ayuntamiento de Olomouc, del siglo XV, para ver la columna desde arriba y hacerse una idea de todo lo que aguarda después en esta idílica ciudad.

La Columna de la Santísima Trinidad, la joya del Patrimonio Mundial

Olomouc - Foto: Christian Rojo

Ningún monumento define mejor Olomouc que la Columna de la Santísima Trinidad. Obra del escultor local Václav Render, quien comenzó la escultura financiada con sus propios recursos, en la construcción participaron muchos habitantes de Olomouc. Colosal conjunto escultórico, mide 32 metros de altura distribuidos en tres pisos ornamentados con 18 esculturas de santos, 12 figuras de ángeles y 12 semirrelieves de los Apóstoles. La corona la Santísima Trinidad en dorado brillante y en el piso inferior hay una pequeña capilla.

A su consagración en 1754 asistieron la propia emperatriz del Imperio, María Teresa de Austria, acompañada de su marido. Y, desde el año 2000, este impresionante monumento barroco está inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

La columna fue construida para conmemorar el fin de una epidemia en el siglo XVIII. Es el ejemplo más destacado de un tipo de monumentos muy extendido en la Europa central católica pero, en este caso, llevado a una escala y una ambición escultórica sin parangón en el continente. El monumento más importante de Olomouc, situado en la plaza central, representa uno de los conjuntos barrocos más monumentales de Europa Central.

El Reloj Astronómico, un mecanismo único en el mundo

Olomouc - Foto: Christian Rojo

En la fachada norte del Ayuntamiento se encuentra otro de los grandes protagonistas de la visita. El reloj astronómico es una de las joyas de la corona de Olomouc y el segundo más antiguo de toda la República Checa, solo por detrás del de Praga. Data del siglo XV, pero los nazis lo destruyeron al abandonar la ciudad al final de la guerra. Entonces el artista Karel Svolinsky y su mujer lo reconstruyeron con un significativo cambio: sustituyeron las figuras religiosas por trabajadores proletarios en miniatura y desde entonces está considerado uno de los pocos relojes con iconografía socialista.

En él no hay reyes, ni nobles, ni santos, ni apóstoles ni deidades como es habitual en este tipo de relojes. En el de Olomouc quienes desfilan son obreros, atletas, artesanos y representantes del proletariado. A las doce del mediodía es cuando más gente congrega a su alrededor. A esa hora se ponen en marcha las figuritas de obreros, campesinos e intelectuales mientras repican las campanas. Tras la caída del muro de Berlín se planteó una nueva reforma que finalmente se rechazó al considerar que el reloj, tal y como estaba, era un símbolo que debía conservarse.

Una ciudad viva más allá del turismo

Olomouc no es solo patrimonio y monumentos. La presencia de la Universidad Palacký, una de las más antiguas de Europa Central, fundada en 1573, insufla a la ciudad una energía juvenil que se nota en sus cafés, mercados, librerías y espacios culturales. Los estudiantes llenan las terrazas de la Plaza Alta en primavera y otoño, y el calendario cultural ofrece festivales de música, teatro y cine durante todo el año.

La gastronomía también merece un hueco en el itinerario. Olomouc es famosa en toda la República Checa por sus tvarůžky, un queso curado de olor intenso y sabor fuerte con denominación de origen protegida, elaborado en la región desde el siglo XV. Amor u odio, no hay término medio, pero probarlos forma parte de la experiencia auténtica de la ciudad.

Cómo llegar y moverse por la ciudad

Olomouc dista aproximadamente 250 kilómetros de Praga y se puede llegar en transporte público. Quienes elijan el tren pueden optar por trenes rápidos, más caros, que cubren el trayecto en unas 2 horas y 40 minutos. La estación ferroviaria de Olomouc se encuentra aproximadamente a 2,5 km de su centro histórico, aunque está excelentemente comunicada por tranvía.

Dentro del casco urbano, los coches ceden el protagonismo en el centro al amable rugir de los tranvías que recorren sus calles. El centro histórico es esencialmente peatonal y todos sus monumentos principales se pueden visitar a pie sin dificultad. La mejor época para visitar Olomouc es la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son suaves y las plazas cobran toda su vida.

Para quien busca una Chequia sin multitudes, con historia densa, arquitectura excepcional y vida local genuina, Olomouc es, sencillamente, la respuesta. Una ciudad que lleva siglos esperando ser descubierta y que, por suerte, todavía no ha sido devorada por el turismo masivo. Vale la pena llegar antes de que eso cambie.