En el marco de la reciente celebración de los 500 años de Santa Marta, la ciudad ha consolidado proyectos que logran equilibrar el crecimiento urbano con su propia identidad local. El Marriott Santa Marta Resort Playa Dormida encabeza esta transición, ofreciendo una experiencia de alojamiento que se aleja de la estandarización para enfocarse en la autenticidad colombiana.
Este resort funciona como un observatorio del Caribe colombiano, donde cada detalle técnico, desde el revestimiento geométrico de los muros hasta la gestión de la luz natural en sus habitaciones, cumple la función de situar al huésped en el centro de la cultura samaria. Acompañamos al equipo de Marriott en un viaje a Santa Marta para conocer esta región colombiana y este resort en primera persona.
Un hotel joven conectado con la identidad local

La historia de este complejo comenzó en 2019, marcando un hito al ser el primer resort de la cadena Marriott en territorio colombiano. Su arquitectura no responde a un patrón genérico, sino que fue proyectada bajo un concepto de integración con el entorno geográfico de la Sierra Nevada de Santa Marta. Al ingresar al edificio, el visitante observa una estructura que utiliza materiales locales y técnicas constructivas que remiten directamente a la cultura de las comunidades indígenas de la zona.
Ubicado a escasos diez minutos del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, este establecimiento ofrece una solución logística eficiente para el viajero que busca evitar los desplazamientos prolongados hacia el centro histórico o la zona de El Rodadero. La infraestructura se levanta sobre una franja costera que ha ganado relevancia por su tranquilidad y por la amplitud de sus playas, permitiendo una experiencia de alojamiento que prioriza la cercanía con el litoral sin sacrificar la conectividad necesaria para los perfiles corporativos o de ocio que visitan la capital del Magdalena en el contexto de su quinto centenario.





Marriott Santa Marta Resort Playa Dormida
El diseño interior incorpora madera, fibras naturales y acabados en piedra que buscan una continuidad visual con la montaña y el mar. Los techos altos y el uso de la ventilación cruzada en áreas comunes reflejan una planificación consciente de las condiciones climáticas tropicales, mientras que la disposición de los espacios permite una transición fluida entre el entorno urbano y la zona de playa, manteniendo siempre una estética sobria y profesional.
Uno de los aciertos del diseño es cómo se conectan las áreas interiores con los espacios exteriores. Desde muchos puntos del hotel, la vista se escapa hacia el mar, y esa continuidad ayuda a que el resort no se perciba como un bloque cerrado, sino como una sucesión de espacios pensados para moverse sin prisas.
Diseño funcional con mirada contemporánea




Marriott Santa Marta Resort Playa Dormida
En cuanto a su capacidad operativa, el hotel dispone de 168 habitaciones que mantienen un equilibrio riguroso entre la funcionalidad técnica y el confort. Durante el recorrido por las diferentes categorías de alojamiento, se percibe una atención especial a la insonorización, lograda mediante ventanales de doble panel que aíslan eficazmente el sonido exterior.
El diseño de las habitaciones en el Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida sigue una línea de coherencia estética que prioriza la funcionalidad y el uso de texturas orgánicas. Al entrar en las estancias, se observa un predominio de la madera en tonos claros, presente tanto en los suelos como en el mobiliario de diseño lineal. Un elemento central de la decoración es el escritorio de madera sólida con bordes irregulares, que aporta un componente rústico y robusto al espacio de trabajo.
Este se complementa con sillas de tejido artesanal en fibras naturales, reforzando la identidad regional del mobiliario sin recurrir a elementos puramente ornamentales. La iluminación está resuelta mediante lámparas colgantes con pantallas de mimbre que distribuyen la luz de manera uniforme sobre las mesas de noche y las áreas de descanso.




Marriott Santa Marta Resort Playa Dormida
La paleta de colores se mantiene en una escala de tonos neutros y verdes oliva, aplicados en muros de acento que sirven de fondo para las pantallas de televisión de gran formato. En las paredes principales, destaca un revestimiento con patrones geométricos tallados que añade profundidad visual al espacio, acompañado por figuras metálicas en relieve que representan la fauna local y otros elementos del entorno.
Uno de los puntos clave de las habitaciones es la integración con el entorno exterior a través de ventanales completos que dan paso a balcones privados, equipados con mobiliario de exterior de líneas modernas. Desde estas terrazas, los huéspedes disfrutan de vistas directas al mar y, en las suites principales, cuentan con jacuzzi privado.
Bajar el ritmo también forma parte del viaje








Marriott Santa Marta Resort Playa Dormida
La propuesta culinaria del resort se articula a través de dos establecimientos principales que atienden diferentes demandas de consumo. El restaurante 1525 funciona como el núcleo gastronómico del hotel, ofreciendo un servicio de desayuno buffet con una amplia variedad de productos locales e internacionales, además de una carta para la cena especializada en la fusión de técnicas globales con insumos del Magdalena.
Por su parte, el Cayeye Beach Restaurant se enfoca en una oferta más informal y regional, situada a pocos metros de la arena, donde el protagonismo lo tienen los platos basados en guineo verde y la pesca del día suministrada por cooperativas locales. Esta dualidad permite al huésped explorar la identidad del sabor caribeño sin necesidad de abandonar las instalaciones del complejo.
Complementando la oferta de estancia, los servicios de bienestar están centralizados en el Seishua Spa, un espacio que cuenta con protocolos de tratamiento diseñados para la relajación profunda y el cuidado de la piel tras la exposición solar. El área de la piscina se extiende hacia el frente marítimo, conectando con el Sinku Pool Bar, que actúa como punto de encuentro social durante las horas de mayor temperatura.




Marriott Santa Marta Resort Playa Dormida
Para los viajeros que mantienen rutinas de entrenamiento, el gimnasio permanece operativo las 24 horas, con equipamiento cardiovascular y de fuerza. Finalmente, el hotel dispone de salones para eventos y congresos dotados de infraestructura audiovisual de última generación, lo que lo consolida como un centro logístico clave para el turismo de reuniones en la región norte de Colombia.
Desde la experiencia directa, el Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida no encaja del todo en la definición clásica de resort. Permite disfrutar del Caribe con una excelente playa, una oferta de servicios completa y una gastronomía cuidada, pero se sitúa en una posición intermedia que hace difícil ponerle una etiqueta concreta. Lo que sí resulta claro es la magnífica atención al cliente, constante y profesional, que acompaña al huésped durante toda la estancia y termina definiendo el recuerdo del viaje.

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