En Galicia, la ciudad de Ferrol es un destino de lo más recomendable si disfrutas del turismo cultural y el arte urbano. Y es que, tras 18 ediciones, el festival de las Meninas de Canido constituye uno de los certámenes españoles más emblemáticos para disfrutar de unas jornadas en las que las artes pictóricas, la música y la artesanía confluyen de una forma muy especial.
Un proyecto cultural y reivindicativo
Las Meninas de Canido comenzaron a celebrarse allá por el año 2008, un tiempo en el que ir por la calle con un espray de pintura en la mano no estaba especialmente bien visto. Por fortuna, las circunstancias han cambiado mucho, pese a que al rememorar aquellas primeras ediciones, a todos los que hemos visto crecer a este singular festival de arte urbano nos sacuda una ola de nostalgia.
El artista Eduardo Hermida fue el primero en pintar una menina en una de las paredes del barrio ferrolano de Canido, inspirado por el cuadro Las meninas de Velázquez. La iniciativa lo convirtió en el impulsor de un proyecto de carácter cultural y reivindicativo, destinado a revitalizar el estado de abandono de aquellas calles, en las que se sucedían edificios olvidados, muros semiderruidos y fachadas deterioradas.
Con el objetivo de revitalizar una zona de Ferrol que languidecía, Hermida convidó a sus amigos artistas a sumarse a este nuevo movimiento de intervención cultural, y así emergió un festival en el que toda una comunidad artística se juntaba unos días en septiembre para echar una mano.
Pintores y aficionados poblaban las calles tras buscar la señal en la pared que les había sido adjudicada y repartirse los contados cubos de pintura de los que disponían. Era tal la cantidad de lienzos en blanco que había que llenar, entre murallas, tapias y fachadas de casas abandonadas, que asemejaban una serpiente multicolor, provista de pinceles y escaleras, reptando por el barrio.
Los vecinos, muchos de ellos personas mayores, se asomaban y charlaban con los artistas, las señoras no paraban de ofrecer comida y bebida, los niños correteaban y disfrutaban de una zona de juegos tradicionales, los músicos locales se acercaban a tocar al aire libre y un maravilloso crisol de personas iluminaba rúas, plazas y callejones con su alegría.

Un festival de arte urbano
En el año 2013, aquel movimiento de intervención cultural se consolidó por derecho propio como un festival de arte urbano. Más de 200 obras inspiradas en Las meninas de Velázquez decoraban ya todo el barrio. Paseantes, vecinos, turistas, fotógrafos, artistas y aficionados acudían a recorrer sus calles.
Cada año, las solicitudes de quienes querían pintar en las Meninas de Canido en septiembre se multiplicaban. La oferta de actividades no dejó de incrementarse, y, en 2017, el festival vivió otro punto de inflexión. Por un lado, se reservó un muro blanco para el artista británico Bansky, y, por otro, el artista madrileño Sfhir pintó por primera vez en el barrio uno de sus enormes e impresionantes murales.

Desde entonces, las grúas para las obras de gran formato se han convertido en un elemento más de las Meninas de Canido. Ahora, cuando uno recorre el festival y camina por las calles buscando a los artistas metidos en faena, no solo se deja guiar por el olor a pintura, el brillo de las escaleras y el sonido metálico de los andamios, sino también por las imponentes grúas que se asoman entre los tejados de los edificios.

El eco de las Meninas fue tal que surgieron otros eventos artísticos relacionados con la mítica pintura de Velázquez. En el 2018, una década después de que Hermida comenzara a usar a las meninas como referente, y decoraran paredes, esculturas y mobiliario urbano en Ferrol, empezó a celebrarse las Meninas Madrid Gallery. Esta exposición escultórica, con la que las figuras velazqueñas toman las calles de la capital, tiene lugar desde entonces con carácter anual.
Una proyección artística internacional

Así las cosas, atrás quedan los tiempos en que, para celebrar las Meninas de Canido, era necesario poner en marcha un crowdfunding a través de Verkami o recaudar fondos entre vecinos y particulares para comprar materiales para los pintores. Ahora el festival cuenta con apoyo institucional y de empresas privadas, y su programación oficial se desarrolla de viernes a domingo, si bien es cierto que hay artistas cuyos murales son de tal envergadura que dedican a su labor varias jornadas más.
En la edición de 2026, no han faltado las actividades infantiles ni los conciertos, una zona de food trucks y un mercado creativo, además de un torneo de baloncesto 3x3 femenino. El carácter internacional del certamen está más vivo que nunca, con la intervención de artistas como el muralista iraní Mohammad Hosseinzadeh, la australiana Aurora Campbell y el artista plástico Tutu Sousa, natural de Cabo Verde.

Junto a ellos, numerosos artistas españoles, como Toni Espinar, con una reinterpretación de Los Borrachos de Velázquez en la que se cuelan, entre otros, Jack Nicholson, RanXerox y Alien; Rojo, con su particular Estatua de la Libertad; Uri KTHR, con su infanta Margarita, en una de las paredes del Instituto de Educación Secundaria Canido; Lucía Fernández, con un precioso mural protagonizado por el personaje Totoro; la emotiva menina de Edu Atman con un corazón que acoge los retratos de Hermida y su hija, y la pintora ferrolana Carmen Martín, con un enorme mural en el que representa a un árbol de la vida, con retratos de algunos de los residentes del Centro Residencial Mi Casa.

Asimismo, uno de los broches de oro de esta edición, en la que han participado 29 artistas, fue el concierto homenaje al músico ferrolano Álvaro Lamas, recientemente fallecido, junto al mural en su honor creado por el artista Nauni frente a la casa que aquel habitó.
La Ruta de las Meninas de Canido

En la actualidad, Canido ha revivido, y los edificios rehabilitados se intercalan con otros de nueva construcción. Los muros y paredes desvencijados han disminuido, y el barrio, donde se celebran con frecuencia actividades culturales para todos los públicos, está lleno de vida. Hermida cumplió su objetivo hasta tal punto que no es la primera vez que declara que el festival se le ha ido de las manos, tanto por su envergadura como por la repercusión alcanzada a nivel internacional.

Mientras se celebre, las Meninas de Canido es una cita obligada para despedir el verano en tierras gallegas, una experiencia repleta de diversidad, color y esperanza. El resto del año, quien visita Ferrol, puede recorrer la Ruta de las Meninas de Canido y disfrutar de un museo al aire libre de lo más especial.
Si lo haces, no dejes de fijarte, no solo en la firma del autor de cada obra artística, sino también en su año de creación. Cuando uno repara en ese detalle, es posible realizar la ruta de otra forma. Y es que a través de los murales descubrimos cómo ha cambiado el mundo que habitamos y la sociedad en la que vivimos, por medio de detalles tales como la irrupción de las firmas con el nombre de usuario de Instagram, la aparición de determinados personajes populares y los retratos de aquellos que ya no están.

Un festival en el que reencontrarse y gozar de la sensación de comunidad que puede albergar cualquiera de nuestros barrios si abrimos las ventanas y las puertas a la solidaridad, la empatía, la convivencia y la resiliencia colectivas. Así, el barrio de Canido es hoy por hoy un espacio museístico al aire libre en el que dejarse sorprender por sus más de 500 meninas.

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