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Es el mayor tesoro natural del planeta. Y no estamos exagerando, porque el Amazonas es el corazón que nutre de vida al resto del mundo, los pulmones que nos permiten respirar y el administrador del equilibrio climático. Para un viajero amante de la naturaleza no hay lugar más apabullante, como podrás comprobar visitando algunos de los enclaves de la Amazonia Peruana. 

Se trata de una de las áreas con mayor biodiversidad y endemismos del mundo, además de una de las regiones peruanas con menor densidad de población. La Reserva Nacional Pacaya Samiria, el Parque Nacional del Manu y la Reserva Nacional Tambopata son tres de los tesoros del ecoturismo en Perú. Te los presentamos.  

Reserva Nacional Pacaya Samiria 

Pacaya Samiria
Pacaya Samiria

Nos vamos al departamento de Loreto, el más grande de Perú y una de las entidades subnacionales más grandes de América Latina. Al sureste de su capital, Iquitos, se ubica la Reserva Nacional Pacaya Samiria con una superficie total de casi 21.000 km2, siendo la reserva nacional más extensa del país y la cuarta área protegida de toda América del Sur: se trata de un área protegida mayor que Eslovenia, para que te hagas una idea de su extensión. 

Pero, a pesar de ello, y teniendo en cuenta que nos encontramos ante un tesoro de la biodiversidad, el acceso para el viajero está limitado a ciertas áreas, con puertas de entrada en Nauta, Lagunas y Requena. Y como es habitual en estos grandes espacios naturales protegidos de Perú, se hace necesario contar con un guía a través de una agencia de viajes autorizada que nos permita descubrir el territorio en todo su esplendor minimizando el impacto negativo en la naturaleza. 

Conocida como la Selva de los Espejos, es hogar de especies como el maquisapa negro, el mono choro, el paiche, el jaguar, el puma o el delfín rosado, contando su fauna ornitológica con unas 450 especies. Un verdadero edén para profundizar en el conocimiento de la naturaleza más salvaje. 

Parque Nacional del Manu 

Parque nacional del Manu
Parque Nacional del Manu

Si has soñado alguna vez con perderte en una selva tropical, tu destino es el Parque Nacional del Manu, con un área total ligeramente inferior a Pacaya Samiria y dividida en tres grandes zonas. No te equivoques, el Manu no es ‘otro’ parque nacional de los muchos que llevan esa denominación en el mundo: estamos hablando del único parque de América Latina que ofrece todos los ecosistemas del Amazonas, desde la propia selva tropical a las montañas andinas.  

El ‘problema’ de tal magnitud de riqueza natural es, ¿cómo visitarla? Además de la zona cultural que permite conocer las culturas locales y cuya visita está menos restringida, la joya de la corona se encuentra ‘selva adentro’ en la zona reservada cuyo acceso está limitado y deberá ser contratado a través de una agencia autorizada. Ten en cuenta, además, que necesitarás varios días para esta aventura. A cambio, conocerás el paraíso amazónico en su máximo esplendor.

Collpa de guacamayos en el Parque Nacional del Manu.
Collpa de guacamayos en el Parque Nacional del Manu

Y es que el Parque Nacional del Manu va más allá de ser solo un destino turístico. Con estaciones de investigación y proyectos de conservación, se convierte en un enclave vital para la investigación científica y la protección de la biodiversidad amazónica. Los visitantes no solo disfrutan de la belleza natural, sino que también contribuyen al esfuerzo global por preservar este ecosistema único. 

En él destacan enclaves como las montañas frías de la puna o el bosque nublado, llamado así por la alta concentración de niebla superficial, generalmente a nivel del dosel arbóreo: imagínate el espectáculo sobrecogedor de estar caminando por uno de estos bosques amazónicos cubiertos de niebla. Y, por supuesto, la selva baja, el bosque húmedo tropical de inundación que tiene unas altísimas densidades de árboles frutales que atraen a una considerable cantidad de animales, muchos de ellos mamíferos. 

Reserva Nacional Tambopata 

Turistas en un bote en el Lago Condenado.
Turistas en un bote en el Lago Condenado en la Reserva Nacional de Tambopata

Es el último tesoro del ecoturismo de Perú, en el extremo suroriental del país, haciendo frontera con Bolivia, al norte del Titicaca. Se trata de una de las 17 reservas nacionales del país junto a la ya mencionada de Pacaya Samiria, pero con una extensión mucho menor que esta alcanzando los 2.700 km2 extendiéndose por los distritos de Inambari y el propio Tambopata en la región Madre de Dios

Entre sus diferentes hábitats encontramos de nuevo la selva baja amazónica, con árboles que superan los 30 metros, bosques tropicales en las llanuras aluviales, pantanos de palmeras donde anidan los famosos guacamayos de vientre azul e incluso sabanas en el sector más oriental de la reserva.  

Entre los destinos más visitados por los viajeros está la propia Collpa de los Guacamayos, el lugar donde se reúnen estas aves, así como el lago Sandoval, al sur de la Isla de Monos que se forma en el río Madre de Dios, al este de Puerto Maldonado, capital de la región que es la puerta de entrada a este lugar.  

Con más de 600 especies de aves, más de 100 mamíferos y más de 1.700 especies de flora, la Reserva Nacional de Tambopata también contribuye al desarrollo local a través del uso sostenible de los recursos, como los castañales, además del propio impacto positivo del turismo en la comunidad. 

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